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El Diccionario Apócrifo del Automovilista (VIII)

Conoce los intrincados significados de las palabras

El Diccionario Apócrifo del Automovilista (VIII)

Cocinadas a fuego abrasador y con mucho tedio, hemos hecho una nueva entrega del Diccionario Apócrifo del Automovilista usando como ingredientes yuca, origami y virutas de neumáticos chinos. Los académicos que tenemos a sueldo hacen pues una nueva contribución a la ampliación del contubernio de erudición de nuestros lectores. He aquí la selección semanal:


B

Bola de remolque

(Sustantivo) Dispositivo situado en la parte trasera de algunos automóviles con varios usos. A continuación relatamos los más importantes:

  • Abollar la matrícula del coche que tenemos detrás
  • Dejar un pequeño espacio extra en el aparcamiento para abrir mejor el portón del maletero
  • Usarlo como peldaño para acceder mejor a la carga y descarga de la baca
  • Ponerle una pelota de tenis
  • Primera defensa en caso de colisión por alcance
  • Crear puestos de trabajo para fabricantes, distribuidores, instaladores e ITV

(A la hora del cierre de la redacción de esta entrada se ha observado que un automóvil tiraba de un puesto de churros gracias a una bola de remolque. Tendremos que añadir que también sirve para remolcar en la próxima edición de este Diccionario Apócrifo del Automovilista)

Brazo fuera por la ventanilla

(Sustantivo) Costumbre arcana por la que el conductor mostraba su hombría por la simple extensión de un miembro superior por la ventanilla más cercana. Este acto parece en principio poco importante, pero gracias a él podemos dividir la industria automotriz en cuatro etapas según la relación de ésta con la posición del brazo.

En la primera etapa no se le dio ninguna importancia, bastante tenían con funcionar cada vez que se intentaban arrancar, esta época es conocida como sine brachio et sine machina. Pocos años después, en los años 30, comenzaron a normalizarse las competiciones. Los ganadores de estas acostumbraban a sacar los brazos para relajarlos después del esfuerzo realizado. Algunos fabricantes se percataron de este hecho y produjeron sus modelos con una cintura muy baja a la altura de la ventanilla a partir de mediados de los 40. El mejor ejemplo lo podemos encontrar en el Jaguar KX de 1948, en el que se puede descansar el brazo sobre el pontón que es continuo entre ambos ejes. Esta moda pasó también a los turismos y se le llamó brachio ex machina. Mientras hubo pocos coches en la carretera, esta moda no provocó grandes incidentes.

Esto cambió al inicio de los 60, pues los vehículos fueron mucho más habituales y también las colisiones, y con ellas las pérdidas de brazos de los conductores. Hubo una reunión de fabricantes en 1955. Se iba a denominar brachio in machina, pero dado que se celebró en Detroit (Míchigan, EEUU=, se le llamó Arm in Car. En dicha reunión se propusieron una gran cantidad de ayudas para que los conductores llevaran ambos brazos por dentro.

Esta etapa, que llega hasta nuestros días, se divide en dos partes según sus soluciones aplicadas. La primera parte se denomina Arm in Car Hardware, pues todas sus soluciones son mecánicas, aunque sutiles. Algunas de estas soluciones son muy recordadas por los conductores del Citroën 2CV, en los que las ventanillas eran abatibles con unas bisagras a mitad de altura. Para mantenerlas abiertas tenía unas presillas en la parte alta, que con el tiempo se estropeaban y el cristal caía hacia el brazo. Inocentemente pensábamos que era por una baja calidad, sin embargo fue una deformación programada para evitar que el conductor sacara el brazo por el riesgo de que se le cayera la hoja superior.

La solución que aportaron Fiat y SEAT con su 600 fue hacer una puerta muy endeble que al poco tiempo había que sostener en marcha para que no se soltara. Estas soluciones también tenían sus problemas, por lo que se buscaron ayudas electrónicas. A esta etapa actual se le denomina Arm in Car Software. El primer dispositivo de este tipo fue descubierto, no inventado. Este dispositivo es la autorradio, pues los fabricantes observaron que los conductores empleaban una mano para cambiar de emisora y otra para sostener el volante. Desde entonces se han elaborado sistemas cada vez más complejos para tener ocupados ambos brazos del conductor. Entre estos dispositivos sin sentido encontramos el ordenador de a bordo, el GPS o las manetas del cambio automático.

Pese a todos estos dispositivos, además del aire acondicionado, todavía existe la costumbre de conducir con el brazo fuera del vehículo. La Organización Internacional de Constructores de Automóviles (OICA) no tiene una idea clara de cómo solucionar ese problema. La OICA ha lanzado varios concursos para obtener nuevas ideas, pero ninguna se ha llevado a la práctica, pues inmovilizar un brazo del conductor atándolo al asiento todavía no está permitido en todos los países. Probablemente la solución venga con la aparición de los vehículos auto guiados, pues el conductor no tendrá brazos y sí será posible atar a los pasajeros.


C

Copiloto

(Sustantivo) Ser que acompaña al conductor en sus viajes y que la mayoría de las veces parece una persona. Un copiloto se define por la capacidad de inducción al conductor de somnolencia, distracción y atención. Detallamos sus tipos con respecto a la relación con el conductor desde más pasivos a más activos e indicaremos.

  • Lo Mónaco (también valdría Flex o Pikolín): copiloto que se queda durmiendo en la primera curva, se reconocen por cerrar los ojos al ponerse en horizontal, al igual que las muñecas o bien al ladear la cabeza como el manillar de una Vespa. No ayudan al conductor porque su manera de dormir es contagiosa.
  • Hormigonera: tardan más en quedarse dormidos, pero se inclinan 45º hacia atrás con la boca abierta emitiendo un sonido gutural y constante que se escucha desde fuera del vehículo. Si bien esta manera de dormir no es contagiosa, a veces dan ganas de tirarlo a la cuneta. Desde espíritu RACER no recomendamos arrojar a la cuneta ningún objeto, son contaminantes y pueden generar accidentes. No produce sueño, pero sí distracción.
  • Corpóreo: acompañante que dice «hola» al subir en Cádiz y «adiós» al llegar a Bilbao sin decir nada en el trayecto. A veces, después de tres horas de viaje el conductor, inocentemente, dice: “¿por qué no hablas?”, a lo que contesta: “no tengo nada que decir”. El resto del camino el conductor piensa si el copiloto no está pensando en nada, si piensa en qué hay dentro de un agujero negro, en si hay vida inteligente en la Tierra o en cómo torturar y asesinar al conductor y darse a la fuga. No producen sueño y se mantiene el nivel de atención muy alto. Se ven habitualmente en Blablacar.
  • Indeciso: acompañante que a veces tiene claro que es indeciso y otras veces no. Se reconocen cuando les preguntas cómo llegar a su casa y nunca acaba de decidirse por la mejor ruta. Ocurre lo mismo cuando se le pregunta por un restaurante cercano y no se decide ni viendo los comentarios desde el móvil. No produce sueño y altera la tensión arterial.
  • ¿Es por aquí?: acompañante que proyecta sus dudas de ubicación sobre el conductor. Se dedica a apagar el GPS, anular la voz y pensamientos del conductor, bajar la ventanilla y preguntar a cualquiera que pase cómo ir a una dirección, aunque esté a dos calles e indicado con señales y rótulos luminosos. Tampoco produce sueño y también altera la tensión.
  • Tertuliano: acompañante que cuenta su vida, la de su cuñado, la de su tío de Francia, el resultado de la quiniela, el último capítulo de todas las telenovelas emitidas, cómo cocina su madre y el sabor de la sal rosa del Himalaya en la primera hora de viaje. El resto del viaje comenta cosas poco interesantes. Este copiloto sí produce sueño y distracción.
  • Manos inquietas: acompañante que preguntando “¿esto para qué es?” manipula todos los botones a su alcance y los que no, llegando a pulsar los mandos del asiento del conductor. Produce distracción muy alta pero no sueño.
  • ¡Por aquí, por aquí!: acompañante que va indicando la ruta al conductor aunque no se lo haya pedido, haciendo que éste se meta en atascos y en sentido contrario. Si ve que el conductor le ignora, no dudará en dirigir él mismo el volante echándole mano. No producen sueño, pero sí distracción, ansiedad, hipertensión, desorientación, accidentes y extravíos.
  • Perro (Canis lupus familiaris): mascota acompañante que no habla, pero se le puede hablar tranquilamente. No da sueño, aunque puede distraer algunas veces, sobre todo cuando se da cuenta de que va de camino al veterinario.
  • Profesional: acompañante que dialoga sin molestar, ayuda en las indicaciones, no se suele dormir, avisa en voz calmada al conductor si hay alguna situación peligrosa y sabe callar cuando es necesario. No produce sueño, no distrae y ayuda a mantenerse atento.

I

Impuesto municipal

(Sustantivo) Impuesto que se paga al ayuntamiento donde estamos empadronados y sirve para sufragar los gastos de la grúa que nos retira el coche si está mal aparcado. Si bien para el pagador todos los impuestos son injustos en este caso lo es por varios motivos.

¿Qué explicación tiene que paguen lo mismo una Citroën C15 diésel, un Renault Clio II diésel, un BMW 520, un Lexus IS 250C, un Porsche Macan o 718, una pick-up Mercedes-Benz X 250 o un Ford Mustang EcoBoost? El Clio no es lujoso y la C15 mucho menos, la huella de sus neumáticos es menor, sus consumos reales también son más aquilatados y lo normal es que sus propietarios tengan un sueldo inferior al resto de propietarios. El espacio ocupado en una plaza de aparcamiento también es menor para estos modelos. En caso de que deba ser remolcado por la grúa, también serían los perdedores, pues es más fácil que los remolquen debido a que si se estropean en la operación el arreglo costaría muchísimo menos que el de los otros modelos, por lo que los modelos más caros no son remolcados.

Los motores de estos vehículos se homologaron sin las normas anticontaminación actuales, pero un Golf 1.8 TSI contamina menos y paga lo mismo que el resto de automóviles. Después de muchas investigaciones de por qué se aplica así este impuesto, no se ha llegado a ninguna conclusión. Sin embargo, al pararme a pensar por mi cuenta en por qué ni cambian la ley los políticos ni los asesores que les ayudan, llego personalmente a la conclusión de que ninguno de estos grupos conduce pequeños utilitarios de hace unos años ni furgonetas económicas, pero sí berlinas premium, deportivos o SUV de lujo.


R

Reencarnación

(Sustantivo) Creencia consistente en que la esencia individual de las personas puede adoptar un cuerpo material varias veces, pues ésta no desaparece después de la muerte física. Esta teoría ha sido muy controvertida durante milenios, pues las pruebas que la intentaban defender no eran del todo concluyentes, hasta la llegada de los sistemas de vigilancia por helicóptero de la DGT en 1961. Con estos sistemas se observó el comportamiento de los conductores de la época. Algunos de estos conductores fueron seleccionados de manera aleatoria para ser grabados con el fin de crear una base de datos de actitudes ante el volante y el manillar.

Años después, y gracias a la tecnología de los modernos Pegasus, es más fácil identificar conductores y comportamientos. De todos los comportamientos extraños que se ven en las grabaciones nos centraremos en uno: a menudo vemos cómo conductores de automóviles de batalla corta (o incluso de ciclomotores) cuando van a girar a la derecha se abren a la izquierda, al igual que si llevaran un camión con semirremolque. Se investigó a estos conductores para saber si eran camioneros y el comportamiento era una deformación profesional, sin embargo, no se dio en ninguno de los casos. Este estudio quedó en el olvido durante muchos años.

Pasado un tiempo, uno de estos vídeos llegó a un piloto retirado de los primeros helicópteros de la DGT y al observarlo afirmó: “la trazada de ese Vespino es igual que la del conductor 103-1966”, se comprobaron los vídeos de ambos conductores y pese a ser conductores diferentes la manera de conducir era exactamente la misma en todas las maniobras similares. Después de una pequeña investigación se averiguó que el conductor del Vespino nació una hora después de que su vecino el camionero profesional codificado como 103-1966 falleciera. No fue el único caso, solamente en España se han demostrado positivamente 13 casos más.

Estos casos están recibiendo muchísimos estudios por parte de la CIA, el Mossad y el SVR para conseguir que sus agentes secretos acaben las misiones, aunque mueran varias veces. Además, se ha abierto una comisión de investigación en el Tribunal de Derechos Humanos (Estrasburgo, Francia), para decidir qué pasa cuando se demuestra que alguien con deudas se ha reencarnado en una nueva persona. Aún no se ha llegado a ningún acuerdo, pero se está preparando un nuevo impuesto para sufragar este estudio. Después de todo lo visto, cuando usted vea que un pequeño ciclomotor o vehículo efectúa una maniobra de tráiler de cinco ejes, no se ponga nervioso, quizás es la reencarnación viva de su difunto vecino camionero.


Invitamos a nuestros lectores a plantear dudas lingüísticas que serán aclaradas en sucesivas entregas de este diccionario, una vez hechas las consultas con nuestros académicos a sueldo.

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Sobre mí

J.J. López

Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

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Pablo Mayo
Editor

Mordaz y locuaz como siempre J.J. Mi favorito de esta semana: el copiloto hormigonera smile

JJ López
Invitado
JJ López

Sí, está basado en hechos reales wink
Llevé a un par de compañeros de Alicante a Bilbao y se quedaron durmiendo antes de llegar a la autovía. Se despertaron a la altura de Teruel diciendo «¿hemos llegado ya?»


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Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

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Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.