El Volkswagen Beetle 2.0 constituía una de las versiones con motor gasolina más interesantes de la gama. No por prestaciones, pues no era nada fuera de lo normal, ni tampoco por precio pues no era precisamente barato; era el más interesante por conjunto en general. Era el más equilibrado de todos, incluso con el 1.9 TDI de 105 presente en el catálogo.
A finales de los años 90, casi con un pie en el Siglo XXI, Volkswagen estaba en pleno apogeo. Ferdinand Piëch llvaba las riendas con mano de hierro y fue capaz de aupar a la firma hasta uno de sus mejores momentos; a finales de los años 90, Volkswagen era el espejo en el que todos se miraban y era la marca de moda, todo el mundo, o casi, quería uno –o un coche del grupo, ya fuera un SEAT, un Audi o un Skoda–.
Cuando se hacen las cosas bien, los resultados suelen ser buenos. Así, la firma alemana arrasaba en opinión y en imagen y quiso subirse al carro de los llamados “revival” que tan de moda se habían puesto y el resultado fue el New Beetle, un coche que buscaba recuperar, al menos en imagen, la esencia del primer coche de la compañía, pero que, en realidad, era un Golf IV con otra carrocería.
Puede que sea demasiado simple referirse al New Beetle como un Golf con otra carrocería, pero la idea no está lejos de ser una realidad, y gracias a ello, se contó con versiones que hacían del coche una opción bastante interesante. Y entre esas versiones, sin tener en cuenta el New Beetle 1.9 TDI, destacaba especialmente la equipada con el motor dos litros y culata de dos válvulas.
Los 115 CV y el carácter del motor no cuadraban muy bien con el Golf GTI III, pero, sin embargo, encajaba a la perfección en el planteamiento del New Beetle
El Volkswagen New Beetle 2.0 no destacaba por prestaciones, no destacaba por precio y no destacaba, en realidad, por nada en especial. No obstante, ahí estaba su encantado, en que, así en general, era un coche muy coherente. No había nada fuera de lo normal en esta versión. El motor, como decíamos, era el dos litros de ocho válvulas, el mismo que montó el Golf GTI III, un cuatro cilindros de 1.984 centímetros cúbicos de carrera larga -82,5 milímetros de diámetro y 92,8 milímetros de carrera-, culata de dos válvulas por cilindros y un árbol de levas y aspiración atmosférica, con 115 CV a 5.200 revoluciones y 17,3 mkg a 2.400 revoluciones.
No había cambios con respecto al Golf GTI III y la única diferencia radicaba en la caja de cambios manual de cinco relaciones, cuyos desarrollos eran más cortos –la quinta se iba hasta los 32,5 kilómetros/hora a 1.000 revoluciones–.
En general, era un motor agradable, muy elástico y con una buena respuesta a bajo régimen, un propulsor suave y progresivo que no imprimía un carácter deportivo al New Beetle, aunque anteriormente diera vida a una versión prestacional, no era su objetivo, aunque tampoco se puede considerar un coche lento. Según ficha técnica, la velocidad máxima era de 185 kilómetros/hora, mientras que el 0 a 400 metros lo completaba en 17,3 segundos. Los 1.000 metros desde 40 kilómetros/hora en quinta los hacía en 38,8 segundos.
Con un precio de 3.518.000 pesetas, el volkswagen New Beetle 2.0 se quedaba muy cerca de un Audi A3 1.8 con acabado Ambition –3.560.000 pesetas–. Por tanto, no se podía considerar un coche barato, aunque su planteamiento y su diseño fueron justificación de sobra para muchos usuarios.


3
Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS