Coche del día: SEAT Ritmo

Coche del día: SEAT Ritmo

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Tiempo de lectura: 4 min.

El SEAT Ritmo fue el sucesor natural del 124. Se presentó en mayo de 1979 en el Salón de Barcelona y en julio se puso a la venta. Era la versión española del Fiat Ritmo, con el que compartía el diseño y el chasis, aunque con un frontal específico y motores procedentes de los SEAT 124 y 1430. Se supone que este tándem de Fiat/SEAT se creó para competir en calidad con el superventas existente, el Volkswagen Golf, aunque por razones que veremos adelante lo tuvieron muy crudo y solo se quedaron en el intento.

En un principio llevó dos motorizaciones de gasolina, una con 1.197 cc y 64 CV y otra con 1.438 cc con 77 CV; posteriormente se añadieron otra de gasolina con 1.592 cc y 95 CV y una diésel de 1.714 cc con 55 CV. Todos eran motores de cuatro cilindros y ocho válvulas. De una manera esquemática la gama quedaba así:

  • SEAT Ritmo 65 L/CL: 1.197 cc y 64 CV
  • SEAT Ritmo 75 CL/CLX: 1.438 cc y 77 CV
  • SEAT Ritmo 100 CLX/Crono: 1.592 cc y 95 CV
  • SEAT Ritmo Diesel L/CL: 1.714 cc y 55 CV

Las versiones L y CL llevaban una caja de cambios de cuatro velocidades, y la CLX y las diésel incorporaron la de cinco velocidades. En lo referente al equipamiento, la versión CL añadió servofreno, reloj digital, mayores llantas… y la CLX llevaba añadido el retrovisor derecho y unos asientos más ergonómicos. A partir de octubre de 1981 se le cambió el volante, cuadro de mandos y se le incorporaron elevalunas eléctricos. La versión Crono, que aparece en la fotografía de cabecera, se puso a la venta en marzo de 1982.

En noviembre de 1980 el Ritmo diésel fue el primero del segmento, que con una velocidad máxima de 140 km/h tenía mejores prestaciones que modelos de segmentos superiores. Su consumo era de 7 l/100 km y tuvo unas ventas escasas, pues en esta época los diésel suponían solamente el 5% del mercado.

Las versiones de gasolina no destacaban por prestaciones -entre 150 y 170 km/h- ni por consumo -entre 7,1 y 7,5 l/100 km-. Por dentro era un coche amplio, con un buen maletero, pero con unas calidades deficientes y malos ajustes. El sistema de ventilación era ruidoso y poco efectivo y no llevaba cierre centralizado, aunque los acabados CLX y Crono añadieron elevalunas eléctricos, algo más propio de segmentos superiores.

El Ritmo era un coche fácil de conducir y bastante cómodo a pesar de no llevar dirección asistida; asimismo su comportamiento era muy estable al llevar un gran ancho de vías. Solamente el diésel y el Crono incorporaban barra estabilizadora delantera para reducir el balanceo en curva. Uno de los aspectos más llamativos de su línea era el frontal, con el paragolpes que elevaba su cintura y los faros redondos y saltones que recordaban a un langostino. Fiat arriesgó en su diseño -fue su primer compacto de dos volúmenes y con motor diésel- que además poseía una buena aerodinámica, con un Cx de 0,38.

Quiso competir con el Volkswagen Golf, pero resultó ser un mal imitador por calidades y terminaciones; a cambio era más asequible y logró unas ventas bastante mayores, en total 118.450 unidades. Su sucesor fue el SEAT Ronda en 1982, aunque esta base se utilizó también para los SEAT Ibiza y Málaga.

Este hecho resultó ser un hito importante para SEAT, pues supuso un nuevo camino. El acuerdo Fiat/SEAT tenía una cláusula: “En el supuesto de que SEAT proceda a reestilizar los modelos Ritmo, 127 y 131 mediante restyling de su carrocería, utilizando los grupos mecánicos de los actuales modelos objeto de licencia Fiat Auto, el citado restyling se referirá no solamente a elementos de acabado interno y externo, sino también a elementos significativos de panelería externa.”

Fiat reclamó ante el Alto Tribunal de Arbitraje de la Cámara de Comercio de París, y SEAT respondió con un Ronda que tenía pintadas en amarillo todas las partes que eran nuevas, con influencias de diseño de Tom Tjaarda. El organismo resolvió a favor del fabricante español, al ser modelos ya suficientemente diferenciados. SEAT empezaría a fabricar sus propios vehículos con plataforma y mecánica Fiat, pero con suficientes cambios para diferenciarlos de los modelos italianos y así no hacerles la competencia.

A partir de ahí, la marca española siguió por su cuenta hasta acabar en manos de Volkswagen unos años después.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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GaradaK7
Invitado
GaradaK7

Hola, envie un comentario muy largo hace unos dias pero me dice que ha sido detectado como spam, Podeis aprobarlo vosotros o algo asi??

Javier Costas Franco
Invitado

Lo he restaurado desde el panel, pero a ver si Disqus se lo traga…

GaradaK7
Invitado
GaradaK7

Gracias!

Rest
Invitado
Rest

Con el aditamiento “Crono”, el Ronda le llega a la altura del neumático (parte tocante al suelo).

GaradaK7
Invitado
GaradaK7

Es una pena q no tenga tiempo casi de comentar, por que estos coches (o sus circunstancias) son muy interesantes El Seat Ritmo no se puede separar de sus circunstancias. A finales de los 70, Seat empezo a perder dinero. Y lo que es peor, muerta la Autarquia, parecia claro que el mercado español iba a abrirse al exterior, recordemos que entonces solo podia venderse una cantidad limitadisima de coches importados (unos 300 o asi), y Seat disfrutó casi de un monopolio en algunos momentos. Por supuesto, q se abriera el mercado y entrara competencia solo podia agrandar los problemas… Leer más »

cacho perro
Invitado
cacho perro

Buf, qué recuerdos… tuvimos de coche familiar un Seat Ritmo Crono del 82 en rojo durante muchos años y coincido totalmente en el análisis: – buena estabilidad en carretera (que mejoró mi viejo recortando a pelo los muelles, jaja) – motor voluntarioso pero de desarrollos cortos (que mandó “rascar” para aumentar la cilindrada a 1.8 y puso dobles carburadores Weber, convirtiéndose en una máquina muy divertida de subir puertos pero tragona a tope) – amplio para su tamaño, de hecho viajábamos 5 con equipaje sin mucho ahogo Las pegas, fueron muchas: – iluminación deficiente, mi viejo le puso faros supletorios…… Leer más »


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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. Actualmente estoy escribiendo un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600, que se publicará en 2022.

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Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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No conozco sensación mejor que la de un volante en las manos. Disfruto también con ellas sobre el teclado, escribiendo ahora para vosotros algo parecido a aquello que yo buscaba en los quioscos cuando era un guaje.

Francisco Javier Rodriguez

En la época en la que pasaba el día dibujando coches, alguien me preguntó: ¿pero a ti te gusta más la mecánica o la carrocería de los coches? Esa misma semana leí el Manual del Automóvil de Arias Paz. Tenía 14 años, esa simple pregunta es la razón por la que estoy aquí, desde entonces no he parado de aprender sobre lo que se convirtió en mi pasión.