El Oldsmobile Alero Coupé es, básicamente, la versión coupé del coche que nosotros conocimos como Chevrolet Alero, pero que en Estados Unidos se comercializó bajo el sello de Oldsmobile y representó el último automóvil fabricado por tan mítica firma estadounidense. No había grandes diferencias entre la carrocería sedán y el coupé, aunque sí es justo reconocer que el dos puertas era más interesante, al menos visualmente.
A finales de los años 90, Oldsmobile, una firma estadounidense con 100 años de historia, estaba en un momento delicado. Estaba integrada en el conglomerado de General Motors, un grupo industrial que se ha caracterizado por no tener reparos en hacer desaparecer marcas por motivos de lo más variopinto –como hizo con Saab para, según se decía, evitar que los chinos aprovecharan su tecnología–. Sin embargo, General Motor quiso darle a la marca un último soplo con el objetivo de, obviamente, mejorar los resultados.
Ese último soplo llegó en forma de sedán de última generación: el Oldsmobiles Aleron, un modelo que llegó a Europa bajo el amparo de Chevrolet –aquí Chevy es más conocida y había más oportunidades de venta– y que tomaba como punto de partida la plataforma de los Oldsmobile Cutlass, Chevrolet Malibu o Pontiac Gran Am. La presentación del Alero se hizo, primero, con el bonito prototipo Oldsmobile Alero Alpha en 1997, para después, en 1998, presentar la versión de producción.
La carrocería coupé se dio a conocer en 1999, cuando se comenzó con las ventas del sedán y, como cabe esperar, tenía muchas cosas en común con el sedán, aunque su imagen era más interesante. Se podría decir que el Oldsmobiles Alero Coupé era un coche bonito y bien proporcionado, aunque a ojos de cualquier europeo era un coche de claros rasgos yankees. Eso no le resta atractivo, de hecho, en realidad se lo suma, pues resulta exótico y hasta exclusivo, porque el Alero coupé no llegó a Europa.
Su presencia en Europa no habría cambiado mucho el resultado comercial del Alero, pero seguro que habría acaparado más interés
El Alero Coupé compartía con el sedán el frontal y la trasera, así como algunos volúmenes. Básicamente, lo que se hizo fue eliminar las puertas traseras laterales y acortar la carrocería. Fue un buen trabajo de adaptación, ya que todo quedó armonioso y coherente, no como ocurre en ocasiones, que mires por donde lo mires, algo no parece cuadrar.
Para el habitáculo no se complicaron la existencia y pusieron, directamente, todos los elementos del Alero sedán con las mismas pegas que en el sedán: calidades correctas, pero tacto general y aspecto mejorable, pero esto no era solo cuestión del Alero, en general, fue un mal que asoló todo el mercado de Estados Unidos a finales de los 90 y comienzos de los 2000. De todas formas, como ocurría con su exterior, las formas del habitáculo gritaban claramente “soy estadounidense”.
En el caso de las mecánicas, había dos opciones: un cuatro cilindros de 2,2 litros y 140 CV para lo que allí llaman “motor de serie” –era el 2.2 Ecotec de Opel– y un V6 3.4 con 170 CV para el “motor opcional” –allí los coches se venden con un motor de forma estándar, y se ofrecen otros como un extra, o al menos así se hacía en la época del Alero–. Se podían combinar con un cambio manual de cinco relaciones o un automático de cuatro, que fue la transmisión más demandada para los dos motores. Merece la pena destacar que el motor de origen Opel era muy fiable, mientras que el V6 dio algunos problemas de junta de culata.
Valga decir que, aunque coupé, no era un coche deportivo. La prensa de la época decía que era un coche suave y cómodo, sin aspiraciones de GTI, pero menos blando que un Buick. Car and Driver y Motor Trend coincidían en varias cosas, como un diseño atractivo, un motor V6 agradable y suave en su entrega de potencia y, en general, era considerado un coupé cómodo y resultón, que sorprendía más por diseño que por prestaciones.


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Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS