Coche del día: Mazda RX 500 Concept

Coche del día: Mazda RX 500 Concept

Un deportivo de altas prestaciones con motor Wankel


Tiempo de lectura: 4 min.

El Mazda RX 500 Concept fue un prototipo del fabricante japonés que se dejó ver en el Salón del Automóvil de Tokio de 1970, para celebrar el 50 aniversario de la marca. Si algo caracterizaba al fabricante de Hiroshima era su capacidad de innovación en el sector del automóvil y arriesgó desarrollando tecnologías que a casi ningún otro fabricante pensó poner en marcha.

La principal de estas tecnologías es el motor rotativo Wankel, una clase de mecánica que Mazda ha sabido desarrollar magistralmente a lo largo de los años. A diferencia de otros modelos de la marca con motores rotativos, como el R100 o el Cosmo, la principal diferencia residía en su exterior. Mazda llevaba ya una década trabajando en este tipo de motores, y deseaba enseñar al mundo un vehículo de altas prestaciones con un motor Wankel.

Resulta cuanto menos curioso el gran parecido con el prototipo C111 del fabricante alemán Mercedes-Benz, presentado el año anterior, en 1969. Ambos modelos no solo se parecen en aspecto, sino que llevaban sendos motores rotativos atmosféricos, con tres rotores y 280 CV en el caso del modelo alemán y los mencionados dos rotores y 250 CV en el caso del modelo japonés.

Mazda RX 500 Concept 1970 (2)

Sus dos señas principales de identidad eran su motor rotativo Wankel de 982 cm3, dos rotores y 250 CV, y su diseño en forma de afilada cuña y sistema de apertura de puertas de tipo ala de gaviota, igual que las portezuelas de acceso al motor

El padre del diseño de la carrocería del Mazda RX 500 se llamaba Shigenori Fukuda, futuro director de diseño de la marca. Siempre reconoció tener como principal fuente de inspiración a Bertone y, curiosamente, la película “2001: una odisea del espacio”. El diseñador italiano creó genialidades en forma de cuña en los 70 como el Lancia Stratos, el Fiat x 1/9, los Lamborghini Countach y P250 Urraco o el Alfa Romeo T33 Navajo.

Siguiendo la corriente de diseño de la época de mostrar carrocerías en forma de pronunciada y afilada cuña -los italianos eran expertos en ello-, el Mazda RX 500 adoptó esta silueta tan característica y añadió un sistema de apertura de alas de gaviota en puertas y en el modo de acceso al motor, situado en la parte trasera. Su escasa altura de 1.065 mm favorecía y mucho la aerodinámica.

Mazda RX 500 Concept 1970 (1)

Otros elementos de diseño destacables eran sus curiosos retrovisores con aspecto de sensores y su zaga, cortada en vertical, con una rejilla que permitía ver el motor. Dicha rejilla estaba enmarcada con una serie de luces que funcionaban con un código de colores que informaban en directo a los usuarios que iban detrás de él: luz verde, acelerando, luz amarilla, pie levantado del acelerador, y las luces rojas de freno convencionales que variaban su intensidad según la presión ejercida en el correspondiente pedal.

También destacaban dos escapes cuadrados y una lámina roja que enmarcaba la leyenda “Powered by Rotary”.  Su carrocería realizada en plástico reforzado con fibra de vidrio le permitía tener un peso de tan solo 850 kg.

Su desarrollo venía del interés en saber el comportamiento de las carrocerías a alta velocidad, dos años atrás, tomando vital importancia el diseño aerodinámico. Por ello se realizaron profundos estudios en el túnel del viento para reducir al máximo su resistencia aerodinámica. Por este motivo se eligió la carrocería de estilo Shooting Brake, de clara influencia aeronáutica. Gracias a ello se consiguieron superar holgadamente los 200 km/h, acercándose a los 250 km/h.

Mazda RX 500 Concept 1970 (3)

Aparte de su espectacular aspecto, lo más importante era su motor rotativo de dos rotores y 982 cm3 de cilindrada, que le permitían entregar 250 CV de potencia a un régimen de 15.000 RPM. Como en ningún momento se pensó llevarlo a la producción Mazda no dio en ningún momento datos de sus prestaciones, aparte de la mencionada velocidad máxima.

En la actualidad solo se conserva una unidad – la única que se hizo, desmintiendo los rumores de la existencia de varias unidades-, en el Museo de Transporte de Numaji, situado en la ciudad de Hiroshima. Aunque el color de fábrica era verde, se repintó de amarillo para mostrarse en el Salón de Tokio, aunque en 2008 se restauró y se volvió a pintar de nuevo, en color plateado en este caso. Esta es la razón por la que se pensaba que se habían fabricados tres unidades.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. Actualmente estoy escribiendo un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600, que se publicará en 2022.

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