Coche del día: Alfa Romeo Brera 3.2 JTS Selective

Coche del día: Alfa Romeo Brera 3.2 JTS Selective

Desechaba el V6 Busso en favor de un V6 de origen General Motors


Tiempo de lectura: 5 min.

Presentado como prototipo por Italdesign en el Salón de Ginebra de 2002, no sería hasta el mismo certamen del año 2005 cuando se presentase el vehículo bajo la insignia de Alfa Romeo. La empresa encargada de llevar a cabo tanto su industrialización como su producción sería la italiana Pininfarina.

Con una carrocería ancha y baja, este coupé combinaba los trazos rectos del frontal heredado de la berlina 159 con una redondeada zaga que en parte rememoraba a la que poseían los primeros Porsche 928. Como deportivo su longitud y su peso lo penalizaban notablemente, siendo en la categoría de los gran turismo donde mejor encajaba y, debajo de su capó, el renovado propulsor de marcado carácter burgués se olvidaba un poco de ese temperamento sportivo de antaño, tan codiciado por los alfistas.

El bastidor autoportante basado en la plataforma del 159 poseía una suspensión independiente de paralelogramo deformable en el tren delantero y un sistema multibrazo en el tren trasero, unido a un subchasis en el que también se fijaba el diferencial autoblocante posterior. El eficaz y resistente equipo de frenos estaba compuesto por discos ventilados delanteros y traseros (330/292 mm de diámetro) equipados con ABS y sobre los que actuaban el sistema de estabilidad y el de tracción.

El corazón encargado de propulsar a este coche dejaba de ser el V6 Busso para incorporar un 6 cilindros proveniente del banco de componentes de General Motors convenientemente modificado por la marca italiana. Con 3.195 cc este motor estaba equipado con inyección directa y un doble sistema de distribución variable encargado de cambiar los tiempos de apertura y cierre de las 4 válvulas de cada cámara de combustión.

Alfa Romeo Brera (2)

Acoplado a una caja de cambios de 6 velocidades transmitía a las cuatro ruedas los 260 CV de potencia obtenidos a 6.200 rpm junto con un par máximo de 320 Nm a 4.500 rpm. El sistema de tracción total permanente desviaba en condiciones normales el 43% del par hacia el tren delantero y el 57% hacia el trasero gracias a un diferencial central Torsen. De sonido ronco en bajas y en altas, este propulsor no era de los que había que mantener alto de vueltas para obtener lo mejor de él, sino que su régimen óptimo de giro se mantenía entre las 2.000 y 5.000 rpm, momento en que la curva de par motor permanecía casi constante.

Su velocidad máxima se quedaba en unos 240 km/h y su capacidad de aceleración en el 0-100 km/h paraba el cronómetro en los 7 segundos a pesar de que tenía que arrastrar un peso de más de 1.600 kg. El mayor inconveniente de este motor provenía de su adicción a la gasolina manteniendo un consumo medio de 11,5 litros cada 100 km y llegando hasta los 17 litros en conducción urbana.

Su habitáculo configurado como 2+2 se ayudaba de un techo panorámico para incrementar la luminosidad entorpecida por unos anchos pilares C que tampoco mejoraban la vista hacia atrás desde el asiento del conductor. Las plazas traseras solo eran aprovechables para personas de pequeño tamaño y su acceso a estas tampoco facilitaban su ocupación. En cambio, las plazas delanteras eran bastante amplias, con unos cómodos asientos deportivos adecuados incluso para realizar largos viajes por carretera, llevando un volumen de equipaje no superior a los 300 litros que podía asimilar su maletero.

El cuadro de mandos situado enfrente de un puesto de conducción dotado de multitud de reglajes era similar al que poseía el 159 y se dividía entre la visera situada delante del conductor, que incluía el velocímetro, el cuentarrevoluciones y la pantalla del ordenador de a bordo, y la isla central orientada al piloto que mostraba tres relojes indicando el nivel de combustible, la temperatura del agua y temperatura del aceite. Prácticamente a su equipamiento no le faltaba de nada y en lo referente a seguridad, incluía incluso airbags de rodilla.

Su comportamiento no tenía nada que ver con el de un deportivo a pesar de poseer una rápida dirección de solo 2,25 vueltas entre topes y una transmisión a las 4 ruedas que le otorgaba un gran agarre a la salida, apoyado por los sistemas de tracción electrónico y de estabilidad desconectables. La confortable suspensión tampoco ayudaba a la agilidad en el paso por curva, empañada por una caja de velocidades de cambio lento y también por un peso que en cambio le otorgaba gran estabilidad y aplomo a alta velocidad.

El motor siempre dispuesto a tirar del coche desde bajas revoluciones no tenía problemas para arrastrar unas relaciones de cambio largas que empañaban el supuesto carácter deportivo del Brera. Puede que fuese un coche rápido pero no reflejaba el espíritu Alfa Romeo.

Este coupé italiano poco innovador en su estética por parecerse demasiado al 159, se comercializaba en 2006 por no menos de 43.000 €. Como alternativas estaban las ofrecidas por las marcas de representación alemanas como el Mercedes-Benz CLK o el BMW Serie 3 Coupé. También existía la propuesta ofrecida por Peugeot, representada por el 407 Coupé, pero su diseño tampoco mejoraba al de la berlina en la cual se inspiraba.

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Javier Gutierrez

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