Este Kia es clavado al Ferrari Luce… pero tiene sentido

Este Kia es clavado al Ferrari Luce… pero tiene sentido

Ningún diseño existe en el vacío


Tiempo de lectura: 8 min.

El Kia Vision Meta Turismo me parece un pedazo de diseño, así de claro. El GT eléctrico que la coreana paseó en abril por la Semana del Diseño de Milán es elegante, futurista y está resuelto con un gusto exquisito, con su silueta baja y ancha, sus superficies limpias y esa firma lumínica finísima que lo recorre entero. El problema me saltó a la cara al poner sus fotos junto a las del Ferrari Luce, porque son clavados. El mismo lenguaje, la misma suavidad casi de producto de Apple, y resulta que al Kia le llueven aplausos mientras al Ferrari le llueven collejas.

Esa asimetría tiene su porqué, y ahí está el meollo. El diseño que en un Kia se celebra como visión de futuro, en un Ferrari suena a traición, así que aquí hay una lección sobre qué es una marca que el CEO de Ferrari no entendió a tiempo. Vamos a ello.

Dos coches casi gemelos y dos destinos opuestos

Los dos coches merecen presentación, porque el parecido no es una exageración mía. El Vision Meta Turismo es el prototipo de gran turismo eléctrico del 80 aniversario de Kia, un ejercicio de cabina adelantada, proporciones bajas y anchas, gran cubierta acristalada y superficies a la vez geométricas y suaves, rematado por una firma LED ultradelgada y una zaga angular pensada para cortar el aire. Triunfó en Milán sin que nadie le buscara las cosquillas, se llevó portadas amables y ese runrún positivo de los conceptos bien paridos.

El Ferrari Luce juega en ese mismo terreno formal, aunque con entidad de coche real y no de prototipo, porque es el primer Ferrari totalmente eléctrico, un GT de más de cinco metros con cinco plazas, 1.050 caballos repartidos en cuatro motores, 530 kilómetros de autonomía y un precio que arranca en 550.000 euros y se planta en 700.000 con la personalización. Su diseño lleva la firma de la casa junto al estudio LoveFrom de Jony Ive y Marc Newson, y apuesta por superficies fluidas, luces que se retraen al apagarse y una pureza formal que manda al desván los códigos agresivos de Maranello.

KIA Vision Meta Turismo eR Julio 2026 (5) Si los aparcas uno al lado del otro, ambos hablan el mismo idioma. Los dos esconden la técnica bajo pieles tersas, los dos estiran la silueta de gran turismo hacia el futuro, y un aficionado despistado los confundiría en una foto a contraluz. No exagero.

La diferencia estalló después de cada presentación, y menudo contraste. El Kia salió de Milán oliendo a rosas, y en cambio el Luce cosechó memes despiadados, comparaciones con un Nissan Leaf, la burla de que parecía una Apple Store haciendo una furgoneta y hasta la sentencia viral de que este es un coche que los chinos no van a copiar. El mismo lenguaje formal, aplaudido en Corea y crucificado en Italia, y es que quién eres importa tanto como lo que haces.

La bronca del siglo en Maranello

La que se montó con el Luce no fue una polémica cualquiera, sino probablemente el lanzamiento más controvertido de la historia de Ferrari. Luca di Montezemolo, presidente de la casa entre 1991 y 2014, ve en el coche el riesgo de destruir un mito y pidió directamente que le retiraran el Cavallino del frontal, ahí es nada, una enmienda a la totalidad viniendo de quien viene. Flavio Briatore se apuntó al lío, y el exministro Carlo Calenda lo remató llamándolo insulto estético y tecnológico para quien ama Ferrari.

Hasta el mismísimo Giugiaro entró al trapo, y lo suyo tuvo una de cal y otra de arena. El padre del Golf y del Panda llamó personalmente a Benedetto Vigna para alabarle el coraje de león de lanzar un producto contra todas las expectativas del mercado, y acto seguido despachó el diseño con un demoledor un principiante lo habría hecho mejor. Ahí queda eso.

Ferrari Luce eR Julio 2026 El dinero también habló, y lo hizo en su idioma de siempre. Las acciones de Ferrari se desplomaron hasta un 8,37% en la Bolsa de Milán tras la presentación, y de poco sirvió que Leclerc y Hamilton defendieran el coche o que Vigna presumiera de pedidos y de transferencias ya cobradas. Mira, cuando tu propio expresidente pide quitarle el emblema al coche, la batalla de la comunicación la has perdido, vendas luego lo que vendas y gastes lo que gastes en campañas de marketing brilli brilli.

La defensa de Vigna retrata al personaje, y conviene guardarla para el final. El CEO hace lo que dice él y no lo que le dicen los demás, palabra por palabra suya, sostiene que el Luce no es copia de ningún eléctrico chino, y remató con una idea fascinante, la de que lograr el rendimiento es algo trivial y el desafío de verdad está en conjugar las prestaciones con la percepción de las personas. Cosa que, a tenor de los hechos, se le da tan bien como a un burro jugar al ajedrez.

El mismo traje sienta distinto según quién lo lleve

La pregunta del millón llega ahora, y es ¿por qué el mismo lenguaje funciona en un Kia y escuece en un Ferrari?. La respuesta corta es que Kia no le debe nada a la nostalgia. Es una marca generalista de otro nicho, con otra reputación, que lleva quince años construyéndose una imagen de diseño valiente a base de romper con su propio pasado, que tampoco era gran cosa, así que un GT futurista de superficies lisas cumple su promesa de marca en lugar de romperla.

Ferrari carga con el equipaje contrario, y pesa ochenta años. Quien mira un Ferrari no ve solo un coche, ve el eco de los V12, de las curvas sensuales de los sesenta, de Le Mans y de la Fórmula 1, toda una liturgia estética y emocional que la marca cultiva con esmero desde hace generaciones porque es exactamente lo que vende. El comprador de un Ferrari no paga medio millón de euros por un objeto de diseño impecable, paga por pertenecer a esa historia, y un diseño que rompe con ella le toca la fibra más sensible del contrato.

KIA Vision Meta Turismo eR Julio 2026 (1) La prueba cabe en un ejercicio mental muy simple. Quítale al Luce el Cavallino, ponle el logotipo de Kia o de cualquier marca coreana con ambiciones, y las críticas se evaporan mientras los mismos que lo compararon con un Leaf alaban su pureza formal. Montezemolo lo clavó sin querer al pedir que retiraran el emblema, porque intuía que el conflicto no estaba en la chapa sino en el escudo.

Nada de esto significa que el Kia sea un gran diseño y el Ferrari uno malo, ni lo contrario, ojo. Significa que el diseño no existe en el vacío, sino dentro de un contexto de expectativas que cada marca crea con décadas de productos, publicidad y experiencias, y que juzgamos cada coche nuevo contra ese fondo acumulado. El Meta Turismo juega en un campo donde la sorpresa suma, y el Luce en uno donde salirse de las líneas traiciona toda la identidad de la marca. Dicho de otro modo: El cliente de KIA está dispuesto a pagar 50.000 € por un diseño estrafalario, y el cliente de Ferrari te dirá que “vaffanculo” si te empeñas en colarle que la cosa esa vale medio millón de lereles.

La lección que Vigna entendió solo a medias

Lo llamativo del caso es que Vigna rozó la verdad con los dedos y no llegó a agarrarla. Su idea de que el rendimiento es trivial y el desafío está en la percepción demuestra que el CEO de Ferrari sabía dónde se libraba la batalla, pero la libró convencido de que la percepción se corrige después, enseñando el coche y dejándolo conducir. Su otro lema, el de hacer lo que dice él y no lo que le dicen los demás, funciona de maravilla en la ingeniería y bastante peor cuando administras un mito.

Una marca no es un logotipo pegado a un capó. Es la suma completa del producto, la historia y la experiencia que la rodea, incluido lo que sus clientes esperan sentir al verla, y Ferrari lleva décadas cobrando ese intangible mejor que nadie del mundo, con márgenes que son la envidia de la industria. Resulta paradójico que su primer eléctrico ignorase justo el activo que más caro vende, porque la innovación debe cobrarse, como dice Vigna, pero la coherencia de marca también se cobra, y con intereses.

KIA Vision Meta Turismo eR Julio 2026 (4) El contraste con Kia remata la lección desde el otro lado del espejo. La coreana entendió que su marca le permitía, y hasta le exigía, un ejercicio radical de futurismo, así que el Meta Turismo encaja como un guante en su relato de fabricante que se reinventa sin miedo. Cada marca tiene su margen de ruptura, ancho en unas y estrechísimo en otras, y el oficio de un buen gestor consiste en conocerlo al milímetro antes de gastárselo entero en una sola jugada.

El Kia Vision Meta Turismo y el Ferrari Luce son casi el mismo coche dibujado por dos culturas distintas, y que uno coseche aplausos mientras el otro cosecha memes demuestra que los diseños no se juzgan solos sino contra la promesa de cada emblema, así que la lección de este 2026 es tan vieja como el negocio del automóvil, y es que una marca engloba el producto entero y la experiencia completa que lo acompaña, no un logotipo intercambiable, y quien administre una leyenda de ochenta años haría bien en recordar que la percepción no es un detalle a corregir después del lanzamiento, sino el terreno mismo donde se gana o se pierde la partida.

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Sobre mí

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.
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