Coche del día: FIAT 500 1.2 Pop (2008)

Coche del día: FIAT 500 1.2 Pop (2008)

La reinterpretación del mito italiano y toda la personalidad de la "Dolce Vita" moderna


Tiempo de lectura: 5 min.

Surgido del Centro Stile, las formas del FIAT 500 se basaron no solo en el 500 surgido en 1957 sino en su reinterpretación actualizada, presentada en el Salón del Automóvil de Ginebra del año 2004. La explotación por parte de las marcas del rediseño de modelos antiguos para ajustarlos a las tendencias estilísticas actuales se llevó a su máxima expresión con la comercialización del Mini el año 2000. El éxito alcanzado por el cochecito inglés salido de la mente de Frank Stephenson, tuvo una gran relevancia en el mundo del automóvil.

Cumpliéndose 50 años del nacimiento del FIAT 500, en 2007 se presenta en Turín un pequeño automóvil de formas redondeadas, quizás rechonchas, que indudablemente recordaba a su antecesor. Elegido en 2008 Coche del Año en Europa, este utilitario de formas llamativas e incluso entrañables pronto centró en sí mismo el interés de los clientes, que verían en este vehículo una alternativa de movilidad altamente personalizable y sobre todo accesible.

Técnica: ADN de Panda con mayor rigidez

Para el desarrollo de su bastidor autoportante se partió de la plataforma del Panda y esto no solo agilizó el tiempo dedicado a su diseño y al proceso de fabricación, sino que ayudó al control de los costes. Más rígido que el de su hermano, el 500 incorporaba un ancho de vías superior, pero manteniendo la misma configuración independiente para el tren delantero, compuesto por columnas MacPherson guiadas inferiormente por brazos transversales, complementados por una barra estabilizadora. El tren posterior recurría a un eje torsional sobre el que trabajaban muelles y amortiguadores ubicados en anclajes diferentes que no solo mejoraban el trabajo de cada uno de estos componentes, sino que también facilitaban su desmontaje en caso de sustitución. El equipo de frenos servoasistido resultaba adecuado para su utilización en ciudad, pero su desempeño en carretera se quedaba un poco justo, por culpa de unos discos de freno delanteros macizos de pequeño tamaño (244 mm de diámetro) que se tenían que apoyar en unos tambores traseros, para mantener bajo control los 900 kg de peso del conjunto.

Motor 1.2 Fire: El veterano de 69 CV

Uno de los motores seleccionados por la marca italiana para propulsar a este urbanita fue el 4 cilindros de 1.242 cc de la familia Fire, cuyo bloque se fabricaba en fundición y la culata en aluminio. Con 2 válvulas por cilindro accionadas directamente por un árbol de levas movido por correa dentada, este fiable y sencillo motor avalado por 35 años de historia, proporcionaba una potencia de 69 CV a 5.500 rpm y su par máximo se quedaba en la cota de los 100 Nm a 3.000 rpm. Su moderado rendimiento hacía que el FIAT 500 pudiera llegar con cierta dificultad a una velocidad máxima de 155 km/h y declarar unos 13 segundos para llegar a los 100 km/h desde parado. Alimentado por inyección electrónica multipunto, su consumo medio se quedaba en unos 7 litros de media si se tendía a transitar la mayor parte del tiempo por la ciudad, quedando ligeramente por debajo de los 6, si por el contrario se viajaba más por carretera. A pesar de tener una banda de utilización ideal, establecida en el medio régimen, las recuperaciones no eran precisamente su fuerte y, si se querían obtener unas cifras de aceleración decentes, el piloto solamente tenía la posibilidad de recurrir a la caja de cambios de 5 velocidades (opcional automática secuencial). Lo mejor de este motor era su bajo mantenimiento, con un espaciado entre revisiones situado en los 30.000 km.

FIAT 500 (2)

Interior y personalización: Un 2+2 de diseño

El FIAT 500 solo era capaz de acomodar legalmente en su habitáculo a 4 personas. La amplitud interior estaba condicionada por el diseño exterior de su carrocería, con un maletero que se quedaba en unos exiguos 185 litros y unas plazas traseras poco utilizables por personas mayores debido al escaso espacio destinado a sus cabezas y a sus piernas. El buen trabajo realizado por los diseñadores en cada uno de los elementos distribuidos por la cabina y en concreto en el salpicadero a nivel ergonómico, quedaba un poco penalizado por la falta de calidad de los materiales. El piloto disponía de regulación en altura del volante de serie, para llegar a alcanzar una postura adecuada delante de un completo cuadro de mandos, reducido a la mínima expresión. Esta aglomeración de información llegaba incluso a dificultar su lectura. Su equipamiento en la versión Pop ya contaba con una completa dotación, como por ejemplo los elevalunas eléctricos, el cierre centralizado, el ABS o el equipo de sonido, pero todavía se podía completar mucho más recurriendo a la larga lista de opciones disponible.

Comportamiento: Urbanita por excelencia

Su motor era más que suficiente para transitar por ciudad, carreteras nacionales y llanear por autopista, pero en cambio era vulnerable a las largas pendientes que obligaban al uso de una palanca de cambios de suave manejo y posición algo elevada. La dirección de asistencia eléctrica restaba algo de tacto en carretera, pero en cambio en ciudad se mostraba como el componente ideal para lidiar con las maniobras en parado, sobre todo si se optaba por conectar la asistencia extra “City”, funcional por debajo de los 60 km/h. Con una longitud de tres metros y medio y un contenido peso, el 500 no tenía problemas para desenvolverse entre el tráfico a pesar de un tarado de suspensiones algo blando que primaba más el confort que la agilidad. Esta misma condición le daba cierto aplomo en carretera a costa de una acusada inclinación de carrocería, pero aun así los neumáticos de medidas 175/65-14″ no tenían problemas para mantener el coche en el asfalto con un alto grado de seguridad.

Por alrededor de 10.500 € podíamos tener a nuestra disposición un vehículo ciudadano de gran personalidad y altamente configurable, acorde con nuestros propios gustos. Su mayor inconveniente provenía de un limitado espacio interior, que llegaba a estar mejor aprovechado en el familiar FIAT Panda.

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Javier Gutierrez

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