Un felino dócil, domesticado. La conclusión, a la vista de propios y extraños de la industria, corre independiente de lo que nos demuestre la futura generación de modelos cuando se pongan en movimiento. Propulsión, diseño, soluciones tecnológicas que aportan pero desvirtúan… Alma. ¿Alma? ¿Sobreviven rastros de la esencia? La tradición en juego, en riesgo. Las noticias han hablado de un “salto al vacío”. En sintonía, el presente vaticina un camino sin retorno. Cuando la refundación llega a una marca forjada en deportividad, las preguntas sobran y las certezas se hacen desear.
Parece que el costo es total en Jaguar desde la oficialización del rebranding. No hay peor experiencia para un fabricante que la decadencia de su imagen y no puede no haber consecuencias cuando eso ocurre. Hablar de impacto de mercado negativo es quedarse corto. Mientras previo al anuncio de finales del 2024 la marca registraba meses con promedios de 2.000 entregas en Europa, llegando a la mitad del 2025 empezó a verse disminuida a volúmenes mensuales más aproximados a los de Pagani que a los de una automotriz de deportivos premium.
El motivo no fue simplemente la caída estrepitosa de la imagen en sí. Fue resultado de una estrategia que implicó la completa reestructuración de su flota. En otras palabras, el catálogo de sus modelos de combustión, certificados bajo la impronta de siempre y el ícono de la criatura, quedó vacío. Sí, otra vez esa palabra que sintetiza la nueva era de Jaguar. Vacía de la gama de toda la vida, vacía de imagen, vacía de matriculaciones… Vacía de emociones, a juzgar por lo que el prototipo destinado a convertirse en el GT de iniciación, el Type 00, nos viene anticipando.
La exuberancia esbozada sobre un minimalismo sin espíritu; la ostentación que se refleja en las intenciones de responder, con precios que rondarán los 200.000 dólares, a una ínfima clientela; unas soluciones tecnológicas en exceso, como las funciones desplegables aplicadas a la cubierta trasera movible y a las cámaras retráctiles que emergen más allá de los paneles laterales; una desvirtuada interpretación del confort interior –donde ahora gobernará el lujo como concepto absoluto–, y la movilidad cien por ciento eléctrica para rematar. Eso sí, con autonomías de más de 700 km y cargas ultrarrápidas. Cuestión de prioridades…
El Jaguar, enjaulado y dormido
Todo se confabula en torno a una esencia perdida, no sin antes darle caza a la criatura, ahora borrada de toda simbología. El felino, dócil, domesticado… dormido hasta nuevo aviso, si es que alguna vez lo recuperan. En cuanto se concreten los primeros lanzamientos, las puertas abiertas al cliente no serán las de unas concesionarias de coches reales, sino que darán la bienvenida con una nueva insignia digna de joyería.
La exuberancia esbozada sobre un minimalismo sin espíritu. Podrán influir en la forma final los equipamientos avanzados y los estándares de seguridad, pero el recurso estético de este GT no se justifica. El fabricante habla de “desafiar las convenciones”, un nuevo slogan que no solo le está resultando contraproducente, sino que no responde al panorama actual. Podrá referirse a los principios tradicionales de la marca, pero la nueva identidad visual no es más que un síntoma de época.
En el contexto general, no hay convenciones desafiadas por el departamento de Diseño de Jaguar, sino una tendencia reafirmada con su futuro modelo eléctrico. De la misma manera, ¿cómo se sostienen las declaraciones oficiales acerca de una supuesta pérdida de imagen de su etapa en retirada como razón válida para refundar, si con la nueva idiosincrasia la imagen parece pisoteada desde antes que entre en su ciclo comercial?
El público habló, era de esperar. “Acaban de hacer publicidad para menos del 2% de la población del planeta”, fue una de las reacciones a un cambio de marca que cuesta y seguirá costando digerir. “Quienes hayan accedido a esto deben saber que acaban de matar a un icono británico”, sentenció con contundencia otro de los indignados. Un emblema que luce sobre los paneles laterales retráctiles lo sintetiza todo. Al Jaguar, estampado entre ranuras, en realidad no se lo ha exterminado. Al Jaguar se lo ha encerrado y estará allí el tiempo que dure esta nueva etapa, a la que los entusiastas ya están considerando infame por adelantado.


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS