El tipo que diseñó el coche de Fórmula 1 más exitoso de la historia se ha puesto a fabricar deportivos de calle, y el resultado es tan bestia como suena. Steve Nichols, arquitecto principal del McLaren MP4/4 que ganó 15 de las 16 carreras de 1988 con Senna y Prost al volante, ha creado el N1A junto al empresario John Minett: un biplaza abierto de motor central con un V8 de 7 litros, cambio manual, menos de 900 kg de peso y una relación potencia-peso comparable a la del Ferrari F80. Mira, así dicho suena a locura, pero el coche existe, rueda y ya tiene compradores.
La idea era capturar el espíritu de los McLaren M1A que corrían en la Can-Am a mediados de los sesenta, esos prototipos de carreras con motores enormes y carrocerías esculturales que parecían obras de arte en movimiento. Nichols y Minett no querían una réplica sino un coche contemporáneo que mantuviera esa esencia salvaje, así que llevan casi una década desarrollándolo con un equipo de ingenieros que parece el who’s who del automovilismo británico. Las primeras 15 unidades, llamadas Icon 88 en homenaje a aquella temporada legendaria del MP4/4, cuestan unas 500.000 libras antes de impuestos (unos 590.000 euros) y ya están en producción.
Un chasis con pedigrí de Fórmula 1
El N1A no es otro deportivo artesanal montado sobre el chasis de otro coche. Nichols Cars encargó una estructura completamente nueva a Bob Mustard, el ingeniero que introdujo la construcción en aluminio extruido y pegado en Lotus y que la convirtió en la base del mítico Elise original. El resultado es un monocasco de aluminio reforzado con fibra de carbono que pesa una barbaridad menos de lo que cabría esperar para un coche con un V8 de 7 litros a bordo, porque el peso total en seco se queda por debajo de los 900 kg.
La carrocería está fabricada en fibra de carbono reforzada con grafeno, un material que viene directamente de la Fórmula 1 y que aporta rigidez sin añadir gramos innecesarios. Las formas son redondeadas y musculosas, sin alerón trasero ni apéndices aerodinámicos agresivos, porque el trabajo en el túnel de viento del MIRA (dirigido por Ben Wood, exjefe de aerodinámica de Mercedes en F1) consiguió eliminar la sustentación y generar algo de carga aerodinámica sin romper la silueta.
La suspensión lleva dobles triángulos en las cuatro ruedas, los frenos son cerámicos de carbono con pinzas AP Racing y las ruedas calzan Michelin Pilot Sport Cup 2 en medidas de 19 pulgadas delante y 20 detrás. La dirección es de cremallera sin asistencia (aunque se ofrece como opción), así que a baja velocidad necesitas brazos de herrero, pero la cantidad de información que transmite al volante compensa con creces el esfuerzo.
Las dimensiones son compactas pese a alojar semejante motor: el N1A es más pequeño que un Lotus Elise, aunque algo más ancho y más largo que el McLaren M1A original para acomodar las ruedas modernas. Las puertas son bajas y recortadas, al estilo de los prototipos de carreras, y los laterales del habitáculo funcionan como elementos estructurales con doble piel de fibra de carbono para la protección lateral.
Un V8 de 7 litros bien puestos
El motor es un Chevrolet LS de bloque de aluminio, perforado hasta los 7 litros y montado a mano por Langford Performance Engineering, un taller británico cuyo fundador lleva restaurando motores de F1 desde la era del Cosworth DFV. El V8 lleva cárter seco, cuerpos de mariposa individuales Jenvey con trompetas abiertas y un mapa de gestión doble: el modo estándar entrega unos 350 CV, mientras que el botón marcado con un “11” (un guiño a Spinal Tap) libera los 700 CV completos y convierte el coche en algo genuinamente aterrador.
La transmisión es una caja manual Graziano de seis velocidades, la misma unidad que lleva el Audi R8 V10 pero con un desarrollo final adaptado al V8 de Chevrolet. El pomo del cambio es una pieza anodizada que replica la forma del que usaba Senna en el MP4/4, y la palanca sale del lateral derecho del habitáculo porque el coche es de conducción a derechas, como los prototipos de carreras de los sesenta.
El sonido es parte fundamental de la experiencia. El escape lleva silenciadores para cumplir la normativa, pero las trompetas de admisión abiertas generan un rugido de inducción brutal cuando aceleras a fondo. Nichols Cars calcula unas prestaciones de 0 a 100 km/h en aproximadamente 3,5 segundos y una velocidad máxima superior a los 290 km/h, aunque reconocen que nadie ha ido a buscar el límite todavía.
El N1A no lleva ABS ni control de tracción de serie en el coche de desarrollo, así que los 700 CV pasan a las ruedas traseras sin filtro electrónico de ningún tipo. Total que el pie derecho tiene una responsabilidad enorme y los márgenes de error son estrechos, pero eso es exactamente lo que buscan los compradores de este coche.
Un habitáculo que parece un monoplaza con matrícula
El interior del N1A es deliberadamente espartano, aunque el acabado es exquisito. Los asientos (que pueden fabricarse a medida con escáner 3D corporal) van tapizados en cuero y Alcantara, los mandos están mecanizados en aluminio macizo y la instrumentación es completamente analógica, sin una sola pantalla digital a la vista.
El parabrisas es en realidad una burbuja de Perspex moldeado que envuelve el habitáculo sin llegar a cerrarlo del todo, porque el N1A no tiene techo. Nichols lo concibe como un coche para días de sol y carreteras bonitas, no para cruzar Europa bajo la lluvia. La posición de conducción es muy tumbada, casi como en un monoplaza, y la visibilidad hacia delante es espectacular, con los pasos de rueda delanteros asomando como colinas a ambos lados del morro.
El volante es redondo, sin aplastamientos ni paletas, y lleva solo los mandos imprescindibles. Nichols describe la sensación como estar sentado dentro de un Can-Am original pero con la solidez y la rigidez de un coche moderno, sin crujidos ni vibraciones parásitas.
Un juguete para muy pocos bolsillos
Nichols Cars entregará el primer coche de cliente esta primavera. La producción total se limitará a 100 unidades, con versiones más asequibles que partirán de unas 375.000 libras. El equipo detrás del proyecto justifica cada euro: Mark Hannawin fue mecánico de Senna, David Wood diseñó el motor del Metro 6R4 y del Jaguar XJ220… No es un proyecto de garaje, es ingeniería de alto nivel.
Si lo tuyo son los coches que te exigen algo a cambio de dártelo todo, el N1A es probablemente lo más cerca que vas a estar de pilotar un coche de Can-Am por carretera. Nichols ofrece algo que ninguno de los grandes fabricará jamás: un deportivo sin red de seguridad que te recuerda por qué te gustaban los coches antes de que todo se llenara de menús y asistencias.


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Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.COMENTARIOS