La avanzada del gigante asiático, a esta altura, ya no necesita presentación, pero, al margen de los fabricantes más expandidos y consolidados, no faltan los que demuestran proyección y prometen establecerse. La flota de Leapmotor ha proliferado en un abrir y cerrar de ojos, al punto tal que ya hemos empezado a comparar sus modelos con futuros eléctricos europeos accesibles. Pues, si por algo esta marca se caracteriza, es por los precios competitivos que les etiqueta a sus coches… incluyendo a su tope de gama: el Leapmotor C10.
Quisiera dirigirme de una forma no precisamente democrática aquí y ahora, y solo porque el ejemplo de esta versión en particular se inscribe en la declaración de principios: SUVs medianos o full-size y alto desempeño, asunto separado. Es lo que creo y sostengo. No es nada nuevo, pero nunca le he visto la gracia a que los vehículos de mayor envergadura –que apuntan a una demanda que busca satisfacer sus necesidades de movilidad familiar, sobre todo– reciben potencia, prestaciones y, no menos importante, la estética pretensiosa de un deportivo.
Desde luego, exceptuando a los todoterreno, que supieron y siguen haciendo de la norma una tradición, así también como a culturas como el hot-rod y a las exóticas competiciones que llevan a los circuitos modelos de grandes dimensiones cuyo hábitat natural es la ciudad, el trabajo de carga y tal vez un fin de semana de campamento. Voy más allá de los SUV mid-size o de tamaño completo y pienso en este momento en la ID.Buzz de Volkswagen. Las carreras de furgonetas existen y deben ser toda una experiencia. En Portugal, por ejemplo, la referente americana tiene su propia serie monomarca: la Ford Transit Trophy. Por el contrario, jamás la concebiría como una de calle con intenciones de alto desempeño.
Desconozco si la van eléctrica del fabricante alemán corre ya por cruzar alguna bandera a cuadros. De ser así, pues bien por ella y nada que objetar. Ahora bien, fuera de ese contexto lógico, cuesta imaginar un escenario en el que alguien va –un poco de cordura, por favor– y destina una suma de dinero no menor por una ID.Buzz GTX para uso civil. Lo mismo me sucede con el denominado Leapmotor i C10. La crítica, habrán notado, no se ensaña con esta versión del nuevo SUV chino.
Quien esté libre de pecados, que arroje la primera piedra. La apreciación es general y, en un sentido más específico, apunta a los SUV modernos más grandes. De la misma manera que no consideraría comprar una de las 250 unidades de este Leapmotor intervenido por el tuning alemán, jamás llevaría en carpeta –incluso si económicamente estuviera a mi alcance– a un GLC o GLE de Affalterbach, por más AMG que fueran.
Desde ya que cada cual con sus gustos y este Leapmotor i C10 del preparador Irmscher se ha diseñado pensando en quienes logran verle el atractivo a un SUV eléctrico de 4,73 metros de largo con una potencia aumentada hasta casi los 600 caballos, una aceleración de 0 a 100 en cuatro segundos, un acabado exterior para la ocasión y su retoque visual más significativo: su altura de la carrocería al suelo rebajada y el espacio entre el guardabarros y los neumáticos casi eliminado, lo que, además de convertirlo en un alto desempeño, le da identidad de Leapmotor C10 callejero.


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS