Alguna vez, la revista Autocar declaró a la versión cerrada del biplaza “el mejor deportivo del mundo”. La integridad de esta unidad barn find, después de un cuarto de siglo repartido en dos propietarios y algunos años experimentando el ostracismo, intenta dar la razón al medio británico. No podría decir lo mismo después de la recorrida por las tomas que lo capturaron a contraluz. Imagino que las marcas y la suciedad encontradas en parabrisas y carrocería, inevitables por su sometimiento al olvido, ahora son historia en este Ferrari 360 Spider 2001.
Este historial, regido por la plena oscuridad de una lona ya retirada, parece haber desafiado la proclama que nuestros colegas sellaron en la edición ’99 de su Libro Anual de Pruebas. En el universo de las críticas especializadas, el formato de selecciones y rankings de antología sobre el recurso del pasado puede colocar un modelo en un pedestal a perpetuidad, pero títulos tan pesados como el de Autocar, deslizados al calor de lo nuevo, lo temporal y la experiencia en primera persona, suelen tener fecha de vencimiento. Por otro lado, el hecho de que este 360 Spider sea un Ferrari fabricado para el mercado del Reino Unido estimula el morbo.
Pongamos como condición que todo deportivo tenga que resistir su etapa de hallazgo de granero para poder postularse a ser el mejor, que no sean suficientes las pruebas de lanzamiento como la de la berlinetta, sus por entonces innovadores chasis y carrocería de aluminio y el 0 a 100 km/h registrado en los 4,2 segundos experimentados por Autocar en agosto de 1999, lo que resultó, al ser un tiempo superador respecto de la aceleración que desde Maranello habían difundido, un empujón hacia la laureada declaración. Pues, aquí un Spider con volante a la derecha y odómetro en millas dispuesto a determinar si el magazine merecería o no tragarse sus palabras más de 25 años después.
La comparativa debiera establecerse entre spiders, pero no puedo evitar pensar en los dones que el 360 a cielo abierto heredó del coupé. Entre ellos, la suspensión de doble triángulo en ambos ejes –también de aluminio– y las horas de desarrollo en el túnel de viento para aproximarse a las capacidades aerodinámicas del modelo cerrado, a pesar de las adversidades del caso producto del tipo de carrocería y la falta de alerones. Como consecuencia, tampoco puedo dejar de preguntarme si al 360 convertible le hubiera o no correspondido la proclama.
La persiana ha bajado, el Ferrari 360 Spider 2001 busca recuperar el honorable título
La reputación le precede al 360 Modena Spider cuando se trata de precisión en maniobrabilidad, de diseño rompedor y del impacto que le significó a Ferrari en cuanto a tecnologías de vanguardia. El tiempo ha pasado, eso sí, y el honorable título se sometería a revisión si le cupiese al convertible así como le ha pertenecido al modelo del 2000. En paralelo, el Ferrari 360 Spider 2001 publicado por Iconic Auctioneers, entre su “muy buen estado” y su “aspecto impecable” –así fue catalogado por la propia casa de subastas– y sus asuntos a resolver, invita al análisis del pretendiente. ¿Se presenta barato como parece?
Un Ferrari Modena estimado entre 35 y 46 mil euros es un Ferrari sin dudas accesible, pero lo que ese estado actual no muestra es el cúmulo de contratiempos que recibirá quien lo adquiera y eso significará invertir en taller mecánico. Hace ya cinco años que el coche no conoce lo que significa una inspección técnica y, dado que carece de su batería, que no puede arrancar, que necesita ponerse al día con nuevas correas de distribución y con todo componente a reemplazar para que vuelva a su estado funcional, todo indica que este biplaza no ha superado la prueba barn find.
La persiana baja de una de las fotos simboliza que el granero se ha cerrado, que ya no importa la pérdida del presunto honorable título, porque lo que sigue, por restauración y puesta en valor obligatorias, es devolverle al coche ese prestigio de sangre. Es un Ferrari, se autoconvencerán, tal vez, los interesados en convertirse en su tercer dueño, abrazando a la imagen transgeneracional de Maranello y recordando películas de un pasado no muy lejano.





Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS