Algo empieza a insinuarse en la gama de Opel. Por ahora se percibe más como un pulso eléctrico en vías de desarrollo que como certeza calificable. Lo vimos primero en el crossover Mokka, luego en un hatchback que se deja espiar sin pudor en Nürburgring y todo indica que el siguiente paso será más ambicioso.
Porque mientras el Opel Corsa GSE avanza hacia su presentación con la promesa de convertirse en el modelo más potente de su historia, en paralelo comienza a tomar forma una idea mayor: el regreso conceptual del Opel Astra OPC, pero despojado de hasta la más mínima gota de gasolina y sin escapes ni el ruido cautivador de antes.
Presentadas las debilidades felicitaciones al Dodge Charger, que recuperará la identidad y los gases reales de su V8 HEMI, el universo Stellantis está dejando clara su política de versiones de alto rendimiento con menos cilindros y turbos, y más kW, software y entrega instantánea. La fórmula cambia, pero la intención es la misma: emocionar, pero ahora explorando un camino a prueba de detractores y con referentes sólidos que observan de reojo cual potenciales rivales, como los de la gama Ioniq N de Hyundai.
Opel Astra GSe PHEV. El modelo eléctrico promete otro nivel de conducción deportiva visceral. Foto: Stellantis
Astra GSE: ¿El hot-hatch eléctrico definitivo de Opel?
El Corsa sirve como antesala, casi en pose rolling lab. Lo vimos rodar, todavía camuflado, afinando aspectos que no siempre se perciben desde fuera: la respuesta del acelerador, el tacto de la dirección, la intervención del control de estabilidad. No hay cifras oficiales todavía, pero Opel ya adelantó lo más importante: será el Corsa más potente jamás producido. Sin embargo, será el Opel Astra GSE la joya de la corona, porque en él el Blitz tronará más fuerte desde su motor eléctrico.
Pienso de nuevo en las exigencias del nicho y los intérpretes que ya están posicionándose. Uno de ellos, el CUPRA Born VZ, marca una referencia en términos de potencia y enfoque. El desafío de superar la barrera de los 300 CV no parece una opción, sino una condición de base. De hecho, hablar de cifras cercanas a los 350 CV empieza a sonar razonable si lo que se busca es, trasladándola a un nuevo lenguaje, recuperar aquella sensación de los compactos deportivos de hace una década y advertirle al Astra GSe híbrido enchufable que no necesitará motor térmico para pertenecer a una especie superior de conducción visceral.
Si bien todos los caminos conducen a un lanzamiento en 2027 aplicando las técnicas que ya he mencionado que llevará el Corsa GSE, me convence la idea de seguir esperando con tal de ver algo definitivamente nuevo y evolucionado, algo prácticamente imposible de imaginar: un Astra GSE basado en la futura generación para la siguiente década. Pero el contexto apremia y estos eléctricos de la automotriz alemana están llamados a ofrecernos un control de calidad de EV feroces más amplio ahora y no mañana. No pienso oponerme a ello.


Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS