Menu

El motor del Volkswagen ID.3 no solo es eficiente, también es compacto y potente

204 CV que caben en una bolsa deportiva

El motor del Volkswagen ID.3 no solo es eficiente, también es compacto y potente

“No solo es menos complejo que un motor de gasolina o diésel convencional, sino que también es lo suficientemente compacto como para caber en una bolsa deportiva”. Así define en pocas palabras la casa de Wolfsburgo a la mecánica del Volkswagen ID.3. Por tanto, nos encontramos con que el primer propulsor eléctrico de producción de la marca es una unidad de pequeño tamaño, ligera, eficiente y potente.

Con el pistoletazo de salida del Volkswagen ID.3 en la planta de Zwickau, en Alemania, y los trabajos de preproducción que se están llevando a cabo en en la planta china de Anting, la casa germana ha iniciado su nueva etapa comercial. La nueva imagen de marca del grupo pretende dejar atrás cualquier escándalo relacionado con las emisiones. El encargado de desarrollar el propulsor del ID.3 ha sido Volkswagen Group Components.

Dentro de cada motor eléctrico hay un estator estacionario con un rotor girando en su interior. El estator está hecho de bobinas de alambre de cobre. Cuando una corriente eléctrica fluye a través de estas bobinas, se crea un campo magnético giratorio en el estator que hace que el rotor gire. El movimiento de rotación se basa en un principio físico simple: los polos opuestos de un imán se atraen entre sí, mientras que los polos similares se repelen.

Volkswagen ID 3 Motor (4)

La unidad motriz completa, junto con la caja de cambios de una relación, pesa solo 90 kilos y genera hasta 204 CV (150 kW). El par máximo de 310 Nm se puede lograr incluso cuando el propulsor gira a bajas vueltas, lo que significa que una caja de cambios de una velocidad es suficiente para todo el rango de velocidad de rotación. Tanto la transmisión eléctrica como la caja de cambios se producen en la planta que la firma alemana tiene en Kassel.

Hay dos tipos de accionamiento eléctrico: máquinas sin escobillas de imán permanente y máquinas asíncronas

El nuevo Volkswagen ID.3 está equipado con un propulsor eléctrico APP 310. Esta unidad es una máquina sin escobillas de imán permanente. La designación “APP” se deriva de la disposición del accionamiento y la caja de cambios en paralelo con el eje, mientras que la secuencia numérica que sigue deriva del par motor. Esta configuración cuenta con un potente rotor de imán permanente, que gira en sincronía con el campo magnético del estator.

Varios de los modelos conformados dentro de la familia eléctrica ID. estarán equipados con unidades de tracción delantera, trasera o total con diferentes salidas de potencia y par motor. El fabricante alemán ya planea producir 500.000 propulsores eléctricos en Kassel, a los que se unirá una planta china en Tianjin próximamente. Juntas, las dos plantas producirán hasta 1,4 millones de vehículos eléctricos cada año desde 2023 en adelante.

COMPARTE
Sobre mí

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

J.J. López

Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

Adrián Iniesta

Ingeniero electrónico de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir.

Miguel A. Ager

Enfermo crónico del motor desde que era pequeño y lector compulsivo de cualquier texto que hable del automóvil. Se rumorea que la primera palabra que aprendió fue "coche".

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.