Las ediciones especiales son el truco más viejo del libro para darle vidilla a un modelo sin gastarte un pastón en retoques de chapa. Mitsubishi lo sabe, claro, y acaba de sacar dos Black Edition para el ASX y el Outlander PHEV que básicamente te dan el pack oscurito de rigor, algo más de equipamiento y la excusa perfecta para que el vendedor te diga que es exclusivo y limitado. Funciona, porque queda bien y porque el negro siempre vende.
Lo interesante aquí no es tanto el apellido Black como que Mitsubishi está apretando fuerte en dos segmentos donde la competencia aprieta más todavía. El ASX es su apuesta urbana con híbridos incluidos, mientras que el Outlander PHEV sigue siendo uno de los híbridos enchufables más grandes y capacitados del mercado.
Vestirlos de negro y subirles el nivel de serie viene bien para refrescar la oferta sin revolucionar nada, pero sobre todo para que no se queden anticuados en los escaparates.
Total que a partir de febrero tendrás estas dos versiones en concesionarios, con precios que arrancan en 21.800 euros para el ASX y que en el Outlander PHEV ya subirán bastante más porque estamos hablando de un SUV grande con más de 300 caballos y tracción total. Vamos con los detalles de cada uno, porque aunque compartan apellido, son animales muy distintos.
El ASX Black Edition es el urbano presumido
El ASX Black Edition te da tres opciones de pintura bitono que son las de siempre en estas ediciones especiales: negro con techo y retrovisores grises, blanco con techo y retrovisores negros, o rojo con techo y retrovisores negros. Nada sorprendente, pero queda resultón y le da un toque más moderno a un coche que por diseño no es precisamente atrevido. Los detalles en negro piano en la línea de cintura, las decoraciones laterales y el paragolpes trasero completan el look oscuro, aunque ya sabes que el negro piano es imán de arañazos y huellas.
Las llantas son de 18 pulgadas con acabado negro piano también, así que la estética del conjunto es coherente y el coche gana presencia. Los cristales traseros llevan tratamiento de privacidad, que siempre suma puntos en un urbano donde no quieres que te vean las bolsas del súper, y los asientos delanteros son calefactables. La carga inalámbrica para el móvil también entra de serie, porque en 2025 ya toca que esto no sea un extra de 300 euros.
Por dentro sigue siendo un ASX, lo cual significa que tienes el habitáculo del Renault Captur con distintivos de Mitsubishi, porque al final este coche es fruto de la alianza entre ambas marcas. Eso te garantiza buenos niveles de espacio, acabados decentes y una ergonomía probada, aunque tampoco esperes tecnología puntera ni materiales premium. Es un urbano sensato que ahora viene con este pack estético que le sienta mejor que el acabado base.
Las motorizaciones son las mismas que en el resto de la gama ASX, así que tienes opciones de gasolina pura y sistemas híbridos que combinan el motor térmico con la asistencia eléctrica para reducir consumos. El precio de salida son 21.800 euros con campaña comercial y financiación incluidas, lo cual lo deja en un punto razonable para un coche con estas características y este nivel de equipamiento. No es barato, pero tampoco es un robo si valoras el pack completo que te llevas.
El Outlander PHEV Black Edition aporta músculo y clase
El Outlander PHEV Black Edition juega en otra liga porque estamos hablando de un SUV familiar de siete plazas con tecnología híbrida enchufable y tracción total. Aquí las opciones de color son dos: gris Graphite con techo negro o Black Diamond en monocolor, ambas igual de elegantes y bastante más sobrias que las del ASX. El frontal Dynamic Shield de Mitsubishi sigue siendo el protagonista visual, con los rieles de techo en negro piano y los emblemas en gris oscuro que refuerzan esa estética premium que busca el modelo.
Los detalles negros se reparten por todas partes: biseles de los faros, molduras de ventanas de acero inoxidable en negro, y unas llantas de 20 pulgadas con acabado negro piano y aro central gris oscuro que le dan una presencia brutal. Por dentro el salto es notable, con asientos de cuero semianilina en negro y costuras plateadas que le dan un toque de distinción sin pasarse de ostentoso. Es un interior elegante, cómodo y bien equipado, como corresponde a un coche de este tamaño y precio.
El sistema híbrido enchufable es la joya de la corona del Outlander PHEV, porque te ofrece más de 300 caballos de potencia combinada gracias a un motor de gasolina de 2.4 litros y dos motores eléctricos, uno delantero y otro trasero. La batería de iones de litio tiene capacidad suficiente para moverte en modo eléctrico puro durante varios kilómetros urbanos, y cuando necesitas toda la potencia o te quedas sin carga, el motor térmico entra en acción sin que apenas lo notes. El sistema S-AWC de tracción total con control vectorial de par completa el paquete y te da seguridad en cualquier condición, sea asfalto mojado, nieve o caminos sin asfaltar.
La conducción es fluida y silenciosa en modo eléctrico, potente cuando pisas a fondo y eficiente si sabes gestionar bien las cargas y los modos de funcionamiento. No es un coche deportivo ni lo pretende, pero tampoco es un mastodonte torpe como otros SUV de siete plazas. El peso está ahí por la batería y los motores eléctricos, pero el reparto de masas es bueno y el comportamiento dinámico resulta más que digno para lo que es el coche. Eso sí, si no lo enchufas y lo usas solo con el motor de gasolina, los consumos se disparan y pierdes toda la gracia del sistema.
La garantía es el plato fuerte de Mitsubishi, como siempre
Mitsubishi sigue apostando fuerte por el paquete de garantías como argumento de venta, y la verdad es que en este apartado pocos fabricantes le hacen sombra. El Compromiso de Servicio Mitsubishi te da cinco años o 100.000 kilómetros de garantía de fábrica más tres años adicionales de cobertura condicional extendida, lo que suma un total de ocho años o 160.000 kilómetros. Eso te da margen de sobra para usar el coche sin preocupaciones durante toda su vida útil habitual.
La garantía anticorrosión son 12 años directos, que es una barbaridad comparado con los cinco o seis años que ofrecen la mayoría de marcas. La batería de tracción, que es lo que más te puede preocupar en un híbrido o un enchufable, también tiene ocho años o 160.000 kilómetros de cobertura. Y la asistencia en carretera son ocho años también, aunque los últimos tres están sujetos a las mismas condiciones que la garantía extendida, así que tendrás que cumplir con las revisiones en la red oficial.
Este paquete de garantías no es solo marketing, porque te da tranquilidad real a la hora de comprar un coche con tecnología híbrida o enchufable. Las baterías son caras de sustituir, los motores eléctricos pueden dar problemas fuera de garantía y tener ocho años de cobertura te quita muchos quebraderos de cabeza. Además, la garantía extendida condicional no es trampa si mantienes el coche donde toca y sigues el plan de mantenimiento, así que no es tan difícil de cumplir.
En definitiva, Mitsubishi usa estas garantías como arma comercial frente a marcas que te dan tres años y adiós muy buenas. No es que sus coches sean menos fiables que otros, pero el fabricante sabe que el comprador valora este tipo de coberturas y las usa para diferenciarse. Funciona, porque cuando comparas un Outlander PHEV con ocho años de garantía frente a un rival con tres, la balanza se inclina bastante rápido.
El negro siempre viste más
Las Black Edition del ASX y el Outlander PHEV son lo que son: ediciones especiales con pack estético oscuro, algo más de equipamiento y un precio que sube respecto a las versiones base pero que no se va de madre. Mitsubishi necesitaba refrescar la gama sin meterse en rediseños complejos, y estas versiones cumplen ese objetivo sin más pretensiones. El ASX te da un urbano híbrido bien equipado desde 21.800 euros, mientras que el Outlander PHEV te ofrece un familiar enchufable grande y capaz con acabados premium.
El pack de garantías sigue siendo uno de los mejores del mercado y eso cuenta mucho a la hora de decidirse por un híbrido enchufable o un híbrido convencional. Al final son coches sensatos, bien garantizados y con un punto estético que los diferencia del resto de la gama. No van a revolucionar el mercado ni a hacer temblar a la competencia, pero cumplen bien su función y le dan opciones al comprador que busca algo distinto sin complicarse la vida. Y el negro, como siempre, vende.


Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.COMENTARIOS