El Hyundai Ioniq 3 no es un coche especialmente emocionante sobre el papel. No tiene tracción integral, no tiene 400 CV en la versión ni un precio de salida que vaya a romper nada. Lo que tiene es algo más difícil de conseguir: llega en el momento exacto, al segmento exacto y con la propuesta exacta que el mercado europeo lleva tiempo esperando de alguien que la ejecute bien.
La verdad es que ya estaba el Kia EV2 precisamente con esa fórmula: lo que hace faltan, donde hace falta, cuando hace falta. Pero Hyundai mejora sube la apuesta y, aunque ofrece un coche que viene a ser un EV2 “by Hyundai” –no olvidemos que ambas marcas, en realidad, son una sola empresa–, mejora a su primero en algunos apartados.
El segmento donde se decide todo
Compactos urbanos de menos de 4,2 metros, el segmento B, es, con diferencia, el de mayor volumen del mercado europeo. Es también el segmento donde la electrificación tiene más que ganar y donde más resistencia sigue encontrando, porque es donde el precio duele más directamente al comprador. Hasta ahora, la oferta eléctrica competente en ese espacio era escasa: el Renault 5 –y el Nissan Micra– ha revitalizado el interés, el Volkswagen ID. Polo que todavía tiene que aterrizar, y el Kia EV2, que ha demostrado que la plataforma que comparte con el Ioniq 3 funciona de verdad. Hyundai llega a esa conversación con credenciales técnicas sólidas y una propuesta de producto más madura que cualquiera de sus predecesores en la categoría.
El Ioniq 3 mide 4,15 metros, tiene una distancia entre ejes de 2,68 metros –generosa para el segmento– y un maletero de 441 litros incluyendo el compartimento Megabox bajo el suelo de carga –como en el Ford Puma–. El coeficiente aerodinámico de 0,263 es extraordinario para un coche de estas dimensiones y explica en buena medida por qué la versión “long range” alcanza los 496 kilómetros WLTP con una batería de 61 kWh. La versión estándar, con 42,2 kWh en química LFP, llega a 344 kilómetros; suficiente para el uso diario de la inmensa mayoría de compradores europeos, con la ventaja de la batería LFP en tolerancia a cargas completas frecuentes y longevidad.
Lo que Hyundai ha aprendido
No es el primer intento de Hyundai en coches eléctricos accesibles, y se nota. Han aprendido que el sistema de infoentretenimiento importa tanto como el motor –por desgracia–: el nuevo Pleos Connect basado en Android Automotive OS con pantalla de hasta 14,6 pulgadas y actualizaciones inalámbricas es una respuesta directa a las críticas que acumularon los primeros Ioniq y Kona por interfaces anticuadas. Han aprendido que el espacio interior en un policalente-compacto no se negocia: el suelo plano, la sensación de habitabilidad y el diseño Aero Hatch –que Hyundai describe como la alternativa al SUV que nadie le había pedido que fabricara– responden exactamente a lo que los compradores europeos piden cuando dicen que no quieren un crossover pero tampoco quieren sacrificar espacio.
Han aprendido también que fabricar en Europa ayuda. El Ioniq 3 se desarrolló en el Centro Técnico de Hyundai en Rüsselsheim y se fabrica en Turquía –dentro del mercado único europeo–, lo que simplifica cadenas de suministro, reduce exposición arancelaria y facilita la adaptación a normativas locales. No es un detalle menor en el contexto regulatorio actual.
Dónde están los límites
Siendo honesto: la arquitectura de 400 voltios en lugar de los 800 voltios del Ioniq 5 y el EV6 es una concesión al coste que tiene consecuencias reales. La carga máxima en corriente continua queda en 119 kW, suficiente para el uso cotidiano pero claramente inferior a lo que los sistemas de 800V permiten. En un viaje largo con parada en un cargador rápido, la diferencia se nota. Hyundai ha tomado la decisión correcta para el perfil de usuario al que va dirigido este coche –quien compra un compacto urbano no hace el Madrid-Barcelona cada semana–, pero vale la pena que el comprador lo tenga claro antes de firmar.
El motor único de 147 CV y 250 Nm en tracción delantera y los 9 segundos de 0 a 100 km/h tampoco van a emocionar a nadie. Pero eso no es lo que este coche promete, y sería un error juzgarlo con esa vara. El Ioniq 3 promete eficiencia, espacio, tecnología y fiabilidad en un formato manejable. En eso, los números son muy buenos.
La perspectiva que importa
Con el Ioniq 3 van a competir directamente con el Volkswagen ID. Polo cuando este llegue con fuerza al mercado, con el Renault 5 ya consolidado y con los modelos chinos que siguen empujando en precio, como el BYD Dolphin. En ese contexto, Hyundai llega con tres ventajas que no son fáciles de replicar rápidamente: una red de servicio establecida en Europa, una garantía y reputación de fiabilidad bien ganadas en los últimos años, y el conocimiento acumulado de haber vendido más de 78.000 Ioniq 5 y haber aprendido de cada uno de ellos.
Que Autopista lo considere uno de los coches del año no es descabellado. No porque sea el más espectacular de los que llegarán en 2026, sino porque puede ser el más correcto: el que mejor resuelve la ecuación precio-espacio-autonomía-tecnología para el comprador europeo medio. Y esa es, en este mercado y en este momento, la victoria que más importa.





Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS