Alfa Romeo ha presentado el que dicen que es el Quadrifoglio más extremo de la historia. Se llama “Luna Rossa” y, sinceramente, es la prueba de que incluso a los italianos se les puede ir la mano con el maquillaje. ¿Homenaje a la competición o un error estético de lo que pocas veces vemos en una marca como Alfa?
El Alfa Romeo Giulia es, probablemente, el sedán más equilibrado y bello del mercado actual. O lo era hasta que alguien en el centro de estilo de la maca decidió que esta edición especial era una buena idea. Inspirado en el equipo de vela Luna Rossa Prada Pirelli, el Quadrifoglio “Luna Rossa” busca la “extrema deportividad”, pero se queda en un terreno pantanoso por una estética, seamos sinceros, discutible.
Han mezclado el carbono, los detalles en rojo y unos acabados que, lejos de evocar la elegancia técnica de un velero de competición, parecen sacados de una tienda de tuning de principios de los 2000. Han querido hacerlo tan “extremo” que han perdido de vista la sobriedad agresiva que siempre ha definido al trébol de cuatro hojas. Es más, parece que han buscado el llamar la atención a toda costa, sin tener en cuenta nada más.
Hortera. No hay otra palabra. Ver un Giulia con esos añadidos es como ver a un modelo de pasarela con zapatillas con luces; simplemente, no encaja; ¿de dónde ha salido ese alerón? ¿Y esa combinación de colores? Es indigno de Alfa…
En lo mecánico, el coche sigue siendo una bestia: el V6 de 2.9 litros con 520 CV, diferencial de deslizamiento limitado mecánico heredado del GTA y esa puesta a punto que te hace olvidar cualquier pecado estético una vez que te sientas al volante. Pero el problema es que Alfa nos lo vende como “forjado por el viento”, cuando lo que realmente parece ser una operación de marketing que empaña la silueta de uno de sus mejores coches.
A veces, las marcas entran en una espiral de “ediciones especiales” para mantener vivo un modelo que ya es veterano, y este Luna Rossa es el ejemplo perfecto de cuándo es mejor parar. El Giulia no necesitaba esto. Necesitaba seguir siendo ese coche que te giras a mirar por su elegancia, no por lo llamativo de sus pegatinas. Si lo que buscaban era llamar la atención, lo han conseguido. Pero dudamos que sea por los motivos que cualquier purista de la marca aplaudiría.
Da la impresión de que en Alfa Romeo andan un poco perdidos: Necesitan mantener la esencia Alfa, pero al mismo tiempo tienen que aumentar las ventas y el valor de la marca, y da la impresión de que no tienen muy claro por donde tirar. El Giulia Luna Rossa es un claro ejemplo de como se ha perdido el rumbo y se ha dejado de lado toda la esencia de la marca, ni siquiera la decoración es propia de Alfa…





Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS