Citroën ha sacado del armario el ELO, un concepto de monovolumen eléctrico que mide 4,10 metros y promete meter seis plazas con modularidad de camping. La marca lleva semanas jugando al despiste con la prensa, soltando frases del tipo “¿por qué no volver a usar Picasso?” para calentar el ambiente, pero siendo directos: para nosotros el Citroën Xsara Picasso fue un golpe de audacia que democratizó el segmento con diseño rompedor, mientras que el ELO es un laboratorio de ideas que suena más a ejercicio de estilo que a proyecto con matrícula real.
El movimiento tiene su punto de interés porque llega justo cuando los SUV han dejado de ser novedad y el mercado empieza a recordar que un monovolumen bien pensado ofrece más espacio útil en menos chapa. Sin embargo, aprovecharse del nombre Picasso sin entregar la sustancia del original huele a oportunismo; lo que de verdad importa es si Citroën tendrá el valor de crear un verdadero Picasso o nos traerá la típica maniobra de poner un nombre mítico a un montón de plástico reciclado.
Un concepto simpático que (por ahora) no tiene nada de Picasso
El ELO presume de soluciones que suenan bien sobre el papel pero que te dejan frío cuando las analizas con mentalidad de usuario. El asiento del conductor gira 360 grados para convertir el habitáculo en oficina móvil, incluye una mesa plegable para el portátil y Citroën habla de colchones hinchables para usar el coche como zona de relax. Todo muy moderno y muy “living space”, pero el Xsara Picasso original triunfó porque era un coche práctico y diferente, no porque fuera un parque temático sobre ruedas.
Aquel primer Picasso apostaba por un diseño atrevido con parabrisas panorámico, pero sobre todo resolvía problemas reales de familias que necesitaban versatilidad sin pagar lo que costaba un Renault Scénic. Era un producto real que ofrecía metros cúbicos aprovechables sobre el chasis de un Xsara convencional. El ELO, en cambio, juega a ser todo para todos sin definir qué problema resuelve. Además, Citroën no ha soltado ni un dato de mecánica (potencia, batería o autonomía), y lo único que sabemos es que el motor va en el eje trasero por filtraciones en corrillos de prensa. Pura sustancia ausente.
La idea de meter seis plazas en 4,10 metros suena estupenda hasta que recuerdas que las terceras filas en compactos suelen ser un chiste mal contado. Citroën tendrá que demostrar que esas plazas sirven para algo más que para hacer bulto en la ficha técnica, o estaremos ante el mismo truco de los SUV de siete plazas donde la última fila es pura decoración.
Aprovechar el nombre Picasso sin entregar el producto
El jefe de diseño de Citroën, Pierre Leclercq, ha dejado caer en una entrevista con Autocar la posibilidad de recuperar el apellido Picasso, argumentando que el estigma del monovolumen ha pasado y ahora es “cool” recuperar el formato. Esto es marketing puro: el nombre Picasso no se dejó de usar por impopularidad, sino porque en 2018 se decidió unificar la gama bajo el sello SpaceTourer.
Lo que tampoco cuentan es que el uso del nombre Picasso siempre ha tenido su conflicto legal con los herederos del pintor. Citroën tendría que volver a negociar licencias, y eso no se hace con nostalgia, sino con presupuesto. Pero el problema real no son los herederos, sino que el ELO no parece merecer ese legado cuando el Picasso original fue un coche valiente que rompía moldes en un mercado de berlinas aburridas.
Por ahora, parece que la jugada consiste en agitar el nombre para generar ruido antes de decidir si esto va en serio o se queda en un render para Instagram. Están tanteando el terreno dentro de Stellantis, pero eso está lejos de ser un proyecto aprobado con fecha de lanzamiento.
¿Por qué convendría un monovolumen real hoy día?
Citroën tiene razón en que recuperar el formato monovolumen compacto en versión eléctrica podría ser una idea espectacular. Las plataformas eléctricas permiten suelos planos y sin túneles de transmisión, por lo que un MPV de 4,10 metros puede ofrecer más espacio útil que un SUV de 4,40 sin despeinarse. El problema es que los derivados de furgoneta, como el Berlingo, ya ocupan ese nicho de practicidad extrema con precios aceptables.
El ELO tendría que ofrecer algo diferente: ser ese “golpe de sensatez” para quien no quiere un SUV ni una furgoneta. Recuperar formatos racionales frente al postureo crossover siempre merece un aplauso, pero hace falta valentía, no solo conceptos bonitos. El Xsara Picasso se ganó su sitio siendo útil y diferente; Citroën tendrá que currárselo mucho más que con una nota de prensa si quiere resucitar aquel espíritu.


Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.COMENTARIOS