Coche del día: Volkswagen Golf 1.6 TDI (VI)

Coche del día: Volkswagen Golf 1.6 TDI (VI)

El superventas que nos enseñó a usar el cambio a base de marchas eternas


Tiempo de lectura: 5 min.

El Volkswagen Golf 1.6 TDI se puso en circulación para ser el superventas de la gama y vaya si lo fue. El Golf 1.6 TDI fue, durante muchos años, el coche más vendido del catálogo y, por si fuera poco, de su segmento. Y eso que no era la mejor opción entre las disponibles, solo era uno de los más baratos con motor turbodiésel, aunque eso tampoco significaba que fuera un coche barato: 20.060 euros en 2009.

Hablar del Volkswagen Golf es hablar del estándar por el cual se miden todos los compactos europeos. Sin embargo, a finales de la primera década de los 2000, la marca alemana se encontraba en una encrucijada técnica y comercial. El mítico motor 1.9 TDI de bomba-inyector, aquel que había forjado la fama de “irrompible” y de “patada” inconfundible, ya no podía cumplir con las cada vez más estrictas normativas de emisiones Euro 5. La solución pasó por el common-rail, una tecnología que prometía suavidad y refinamiento, pero que obligaba a los ingenieros de Wolfsburgo a replantearse cómo ofrecer la eficiencia que el mercado demandaba sin disparar los costes de producción en un momento económicamente delicado.

Bajo este escenario, el Golf VI tuvo que lidiar con la sombra de su propia leyenda. Mientras Mercedes y BMW seguían centradas en sus nichos de propulsión trasera y motores de mayor cilindrada, Volkswagen buscaba democratizar la tecnología BlueMotion para convencer a una clase media que empezaba a mirar con lupa cada gota de combustible tras el estallido de la crisis de 2008. El 1.6 TDI de 105 CV nació como esa respuesta equilibrada, un motor diseñado no para emocionar, sino para dominar las listas de ventas a través de una racionalidad casi matemática, aunque por el camino tuviera que sacrificar parte de la garra que había hecho del compacto alemán el objeto de deseo de toda una generación.

Del bloque 1.9 al eficiente 1.6 TDI

Dicha unidad de 1.598 centímetros cúbicos llegó para sustituir al efímero 2.0 TDI de 110 CV –que también era common-rail– buscando una mayor eficiencia energética y una reducción de peso sobre el eje delantero. Con una potencia de 105 CV a 4.400 revoluciones y un par motor de 250 Nm desde apenas 1.500 vueltas, las cifras sobre el papel prometían una elasticidad notable. Sin embargo, la realidad que se encontraba el conductor era la de un bloque extremadamente lineal y filtrado, donde la famosa “patada” del turbo había desaparecido en favor de una entrega de potencia progresiva que, en ocasiones, llegaba a parecer perezosa si se venía de los antiguos bloques de 1.9 litros.

Volkswagen Golf 1 6 TDI VI (2)

Llegados a este punto, el gran “pecado” del Golf 1.6 TDI para los más cafeteros estaba en su transmisión. Para lograr esos consumos homologados de 4,5 litros (que en el BlueMotion bajarían hasta los 3,8 l/100 km), Volkswagen instaló una caja de cambios manual de cinco relaciones con unos desarrollos extraordinariamente largos. La quinta, con 50,5 km/h a 1.000 rpm, era una oda a la eficiencia en autopista, permitiendo llanear a ritmos legales con el motor apenas susurrando por encima de las 2.000 vueltas. Pero esa misma configuración penalizaba las recuperaciones de forma dramática: para pasar de 80 a 120 km/h en quinta necesitaba casi 15 segundos; el uso de la cuarta o incluso la tercera marcha se volvía obligatorio recordándonos que bajo el capó no había un atleta, sino un corredor de fondo obsesionado con el ahorro. Sirva de ejemplo otro dato: los 1.000 metros desde 50 kilómetros/hora en quinta, requerían de 41,30 segundos…

Referencia en calidad, pese a las prestaciones

Incluso en el apartado de chasis, esta versión de acceso al diésel marcaba distancias con sus hermanos mayores. El Golf VI 1.6 TDI mantenía un compromiso muy alto entre confort y estabilidad, pero carecía de la sofisticación de las versiones más potentes, enfocándose en un usuario que valoraba más la facilidad de conducción que el feedback en curva. No obstante, el habitáculo seguía siendo la referencia; la sobriedad alemana se traducía en ajustes perfectos y una ergonomía que hacía que cualquier conductor se sintiera como en casa a los pocos segundos de sentarse. Fue precisamente esa sensación de “coche bien hecho” lo que justificaba para muchos pagar esos 20.000 euros frente a rivales coreanos o franceses que, aunque más equipados, no transmitían la misma solidez.

Con unos desarrollos del cambio más coherentes, las prestaciones de este coche habrían sido mucho mejores

Años más tarde, la reputación de este motor se vería salpicada por el escándalo del Dieselgate, ya que el 1.6 TDI formaba parte de la familia EA189 afectada por el software de manipulación de emisiones. A pesar de las llamadas a revisión y la lógica incertidumbre inicial, el modelo resistió el envite en el mercado de segunda mano. La confianza del público en la robustez general del coche terminó pesando más que la polémica medioambiental, convirtiéndolo en un vehículo cuya depreciación es mucho menor que la de sus competidores directos. Es el típico coche que hoy, con más de una década a sus espaldas, sigue siendo una opción socorrida para quienes necesitan un vehículo para “hacer kilómetros” sin complicaciones.

No podemos olvidar, además, que este Golf fue el protagonista de las campañas de incentivos a la compra como el Plan 2000E. Gracias a estas ayudas, el 1.6 TDI se convirtió en la “compra por defecto” en España, inundando nuestras carreteras de unidades en acabado Advance que hoy pueblan nuestras ciudades, pues el precio se quedaba por debajo de los 18.000 euros. No era el Golf más rápido, ni el más divertido, pero el más barato y eso, era suficiente para que miles de usuarios se tiraran, de cabeza, a por uno.

El Volkswagen Golf 1.6 TDI es, por derecho propio, un coche del día porque representa el triunfo de la funcionalidad sobre la pasión, un electrodoméstico aspiracional que cumplió con su cometido de ser el pilar sobre el que Volkswagen cimentó su hegemonía europea durante años.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

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