Coche del día: Renault Safrane RT 2.2 Si

Coche del día: Renault Safrane RT 2.2 Si

Sus 140 CV eran suficientes para sus más de 4,70 metros, pero no era un coche veloz


Tiempo de lectura: 3 min.

El Renault Safrane RT 2.2 Si era, por así decirlo, la opción más razonable alimentada por gasolina. Tenía un precio de 4.180.000 pesetas en 1992, lo que situaba al modelo en un escalón de mercado no accesible para todo el mundo. Sin embargo, era más barato que la versión equivalente del Citroën XM y, por supuesto, mucho más económico que cualquier opción de las típicas marcas alemanas.

Nada más iniciar la década de los 90, o casi, se ponía en circulación el reemplazo del Renault 25. Corría el año 1992 y el nuevo Renault Safrane mantenía vivo el objetivo de ofrecer un modelo en el segmento ejecutivo, ahí donde habitaban coches como el BMW Serie 5 o el Mercedes Clase E, pero de precio más contenido y de capacidades algo por debajo de los alemanes. Aunque, todo sea dicho, eso no significaba que fuera un mal coche, ni mucho menos.

El Renault Safrane era, básicamente, un compendio de todo lo que sabían hacer en la firma francesa entre los años 80 y 90, pues, no olvidemos que el desarrollo del Safrane comenzó a finales de la década de los 80. La calidad general, el equipamiento tecnológico, las capacidades performantes… El Safrane estaba por encima de cualquier otro Renault. Y es ahí donde, sin duda alguna, estuvo el problema: era un Renault. Muy bueno, sí, pero un Renault.

No obstante, la marca no cejó en su empeño y las versiones que se incluían en el catálogo buscaban ofrecer ese plus que buscaban los usuarios de este tipo de coches. También hay que reconocer que se quedaron un poco justos en algunas versiones, como las que abrían la gama. La mejor opción, sin tener que recurrir a las variantes más potentes, era el Renault Safrane 2.2 Si, cuyas prestaciones ya estaban más acordes con su tamaño y peso –el modelo francés se iba hasta los 4,74 metros de largo y rozaba los 1.450 kilos de peso–.

Renault Safrane 2 2 Si (2)

Por encima del motor de 2,2 litros, había un seis cilindros de tres litros con 167 CV y el famoso biturbo de 268 CV

Dicha variante presumía de un propulsor, gasolina y atmosférico, con 2.165 centímetros cúbicos repartidos entre cuatro cilindros. La culata tenía dos válvulas por cilindro y un árbol de levas, mientras que la alimentación hacía uso de un sistema de inyección –no era tan común a comienzos de los 90 como podría parecer–. Las cifras era de 140 CV a 5.750 revoluciones y el par ascendía a los 19 mkg a 4.500 revoluciones. La cifra de potencia era coherente, pero el par se quedaba un poco corto y, quizá por eso, el Renault Safrane 2.2 Si o era tan veloz como su principal rival, el Citroën XM 2.0 Turbo. Sirva de ejemplo que la velocidad máxima se quedaba en 206 kilómetros/hora y el kilómetro con salida parada se completaba en 32,6 segundos.

Merece la pena destacar que, aunque costaba más de cuatro millones de pesetas –25.153 euros de 1992, unos 57.978 euros de 2025– no tenía airbags, ninguno –el de conductor era opcional–, tampoco tenía radio, ni siquiera montaba de origen elevalunas traseros. Sí tenía de serie el ABS, el cierre centralizado con mando a distancia, el climatizador, las llantas de aleación y un sistema de avisos por voz.

La prensa de la época habló muy bien de su comportamiento dinámico, el cual, fue definido como equilibrado, con una elevada estabilidad, al tiempo que la suspensión lograba una excelente gestión de los movimientos de la carrocería.

COMPARTE
Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

COMENTARIOS

avatar
2000
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

Redaccion

Jesus Alonso

Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

Javier Gutierrez

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.