Coche del día: Land Rover Defender 110 5p TD5

Coche del día: Land Rover Defender 110 5p TD5

La llegada del motor Td5 permitió sobrevivir a las normativas de emisiones sin perder su esencia espartana


Tiempo de lectura: 5 min.

Tan imperturbable frente el paso del tiempo como la Esfinge de Guiza, el diseño básico de la carrocería del Land Rover se ha mantenido inalterable durante décadas. El Defender ha pasado de ser un icono de la automoción a pasar a ser una leyenda, tras su desaparición como vehículo de trabajo.

Con el objetivo de superar las restrictivas normativas de emisiones Euro 3 del año 2000 y sustituir al propulsor 300 Tdi, en Land Rover decidieron desarrollar una nueva familia de motores diésel modulares de 4, 5 y 6 cilindros, garantizando de esta manera el futuro de los modelos de Solihull. Cuando la empresa inglesa fue adquirida por BMW, el único bloque que se fabricó con el beneplácito de la nueva dirección alemana fue el de 5 cilindros.

Chasis y estructura: Fiel a los orígenes

Desde la aparición del primer Serie I, en Land Rover seguían confiando en el robusto chasis de largueros y travesaños para construir los Defender 90, 110 y 130, al que se atornillaba la cuadrangular carrocería construida en aluminio. A esta estructura se fijaban los ejes rígidos mediante brazos longitudinales, complementándose el tren anterior por una barra Panhard y el tren posterior por un brazo superior de forma triangular. Estos últimos elementos tenían la función de mitigar las oscilaciones laterales de cada eje, mejorando el guiado y su estabilidad. A la hora de detener a este 4×4 de dos toneladas de peso, los técnicos ingleses recurrieron a un potente pero poco modulable sistema de frenado servoasistido, compuesto por discos autoventilados delanteros y discos macizos traseros. Opcionalmente podía montar ABS.

El motor de cinco cilindros: Tecnología y mantenimiento

El nuevo motor de 5 cilindros turboalimentado asistido por intercooler, de 2.498 cc de cilindrada, tenía el bloque fabricado en fundición y la culata de aluminio. La distribución se confiaba a un árbol de levas que se conectaba con el cigüeñal mediante una doble cadena y que se encargaba de mover las dos válvulas de cada cilindro. Estas incorporaban un sistema hidráulico que hacía innecesario el reglaje del juego de válvulas. En el desarrollo del propulsor se tuvieron muy en cuenta los intervalos de mantenimiento, por lo que, aparte de lo comentado, se instaló en el circuito de lubricación un refrigerador de aceite, un filtro normal de cartucho y otro filtro centrífugo.

Al igual que los anteriores motores diésel ingleses, este contaba con inyección directa del combustible en las cámaras, pero cada uno de los inyectores pasaron a ser gestionados electrónicamente junto con el acelerador electrónico by-wire y los sistemas de asistencia a la conducción ABS y control de tracción ETC (estos eran equipo opcional). Como consecuencia su consumo de combustible bajó en torno a un litro con respecto a los anteriores 300 Tdi, quedando el gasto medio alrededor de los 12,5 litros cada 100 km. El resultado de todo lo comentado anteriormente fue la obtención de una potencia máxima de unos 122 CV a 4.000 rpm y un contundente par máximo de 300 Nm a 2.000 rpm que le confería una gran elasticidad en la zona baja y media del cuentarrevoluciones, mejorando de este modo las recuperaciones en carretera.

Land rover Defender TD5 (3)

Prestaciones y cadena cinemática

Aprovechando cada uno de los elementos de la cadena cinemática (caja de cambios, transfer y grupos) del anterior Defender con motor 300 Tdi, la velocidad máxima del Defender 110 pasaba de los 135 km/h a los 140 km/h gracias a que el propulsor se podía estirar un poco más allá de las 4.000 rpm. En la prueba de aceleración de 0-100 km/h no se vieron muchas diferencias, reflejando el cronómetro un tiempo de 17 segundos.

Interior: El encanto de lo espartano

Con respecto a otros 4×4 de la época, pocas cosas buenas se podían contar del interior del Defender, pero esto era parte del encanto de este vehículo. Las formas exteriores de su carrocería le conferían una amplitud y una luminosidad fuera de lo común para un vehículo con una longitud máxima ligeramente inferior a los 4,5 metros. Su capacidad de carga era bastante notable, pudiendo transportar una carga útil de 900 kg o de llevar a 9 personas distribuidas por todo el habitáculo y la zona de carga.

El puesto de conducción seguía pecando de los mismos problemas de siempre, contando con un volante y un pedalier desplazado a la izquierda que hacía que los movimientos del conductor se viesen limitados por la puerta. A pesar de no tener regulación del volante de ningún tipo, el conductor podía adaptarse fácilmente a la disposición de todos los mandos. El sencillo cuadro de instrumentos, instalado en versiones anteriores, incluía como novedad un reloj horario analógico, un indicador de agua en el combustible y otro de entrada de la reserva.

La comodidad es una palabra desconocida en el mundo Defender y como muestra de ello eran los duros asientos traseros solo aptos para viajes de corto recorrido o la falta de insonorización, que aunque mejoró, todavía parecía escasa cuando el motor giraba a altas vueltas. Su equipamiento prescindía de elevalunas y espejos retrovisores eléctricos o incluso del cierre centralizado, siendo la única concesión al lujo el aire acondicionado opcional.

Comportamiento: Rey fuera del asfalto

La carretera no era su ambiente ideal pero se defendía honestamente presentando notables inclinaciones de su carrocería y falta de precisión de guiado. En cuanto salía del asfalto su comportamiento dejaba claro que había sido desarrollado para evolucionar por zonas complicadas con un comportamiento de las suspensiones bastante efectivo. Las nuevas características de su propulsor, los recorridos de rueda libre de hasta 65 cm, su transmisión permanente a las cuatro ruedas (con bloqueo de diferencial central) y los buenos desarrollos de su caja de cambio y transfer, lo transformaban en el vehículo perfecto para viajar a cualquier parte, independientemente de las condiciones en las que se encontrara el camino. Su única asignatura pendiente era la ausencia de bloqueos en cualquiera de los diferenciales de cada eje, cosa que se solventó en esta ocasión con el control electrónico de tracción.

El tipo de vehículo de trabajo y robusto ha ido desapareciendo poco a poco en favo

COMPARTE
Sobre mí

Javier Gutierrez

Suscribir
Notificar de
guest

0 Comentarios
el más nuevo
el más antiguo el más votado


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

Redaccion

Jesus Alonso

Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

Javier Gutierrez

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.