Coche del día: Elfin MS8 Clubman

Coche del día: Elfin MS8 Clubman

Un roadster australiano creado bajo la filosofía yankee


Tiempo de lectura: 10 min.

Para muchos quizas el nombre de la compañía australiana Elfin Sports Cars, fundada en 1957 por el ingeniero y piloto de carreras Garrie Cooper, no sea conocida. El caso es que esta pequeña marca, ubicada en sus inicios en Adelaide (Edwardstown, Australia) es sin duda alguna la más laureada en cuanto a palmarés deportivo del país oceánico, donde incluso pilotos como el campeón del mundo de Fórmula 1 en 1976, James Hunt, estuvo a los mandos de uno de los automóviles fabricados por Elfin para la Fórmula 5000 que se disputaba en aquel país.

Su brillante fundador fallecería en 1982 a la temprana edad de 46 años, dejando atrás un importante legado a nivel competitivo, donde la marca ya había ganado diversos campeonatos nacionales de pilotos y coches en la disciplina de automóviles deportivos. Asímismo, se alzaban con los Australian Tourist Trophies en 1966, 1976 y 1978. También se proclamaban vencedores en Fórmula Ford en las temporadas de 1970, 1971, 1974 y 1982. Un total de 29 victorias en diferentes modalidades avalaban el currículum de la compañía.

Por otro lado, la marca diseñaba y construía deportivos de calle en dos variantes, el Streamliner y el Clubman, de los cuales se fabricaron un total de 37 unidades entre 1959 y 1965, considerándose en la actualidad piezas de museo. Coches por los cuales casi 40 años después, y con la empresa bajo la batuta de Bill Hemming y Nick Kovatch -dueños de la marca en ese momento y desde 1998- volverian a la palestra en forma de prototipos en el Salón Internacional del Automóvil de Melbourne celebrado en el mes de marzo de 2004.

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Elfin MS8 Clubman Concept (2004)

Elfin Sports Cars es una de las marcas con más solera de Australia, tanto a nivel deportivo como en la construcción de sus modelos Streamliner y el Clubman

Pues hoy os traemos la variante más radical de ambos, el MS8 Clubman, un roadster diseñado por Elfin Sports Car en asociación con Horlden Design, teniendo como jefe del proyecto a Mike Simcoe, diseñador dentro de la –ya extinta– marca australiana Holden. La nueva fábrica de Elfin para aquel entonces se había trasladado a Braeside, Victoria, a las afueras de Melbourne, y allí mismo se habían elaborado los dos prototipos mostrados en la exposición de 2004, aunque aún faltaban detalles por pulir, además de adaptarlos a las normativas vigentes en aquel momento dentro del país para poder matricularlos.

A lo largo de los siguientes dos años Elfin Motors siguió evolucionando ambos modelos y el MS8 Clubman estaba cerca de convertirse en una realidad. Para el verano de 2006 ya estaban aceptando pedidos de aquel roadster salvaje al que, según las pruebas de la prensa del momento, lo catalogaban como una bestia indomable a la que le faltaba un poco de control para poder exprimir el potencial disponible.

La culpa de ello era el bloque elegido para impulsar a la barqueta australiana, en este caso un V8 de 5,7 litros derivado de los Holden Monaro del momento. El propulsor de origen GM y también el utilizado en el Chevrolet Corvette (C5), era una bomba encerrado bajo el vano motor del Clubman. La razón era una potencia de 329 CV a 5.600 RPM a las ruedas traseras y un par máximo de 494 Nm, que unido a un peso declarado de 925 kilogramos en seco hacían de este radical deportivo una bestia difícil de domar.

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Elfin MS8 Clubman Concept (2004)

“La potencia sin control no sirve de nada”. Quizás este era el mayor hándicap del Elfin MS8 Clubman, tras la decisión de meter un V8 bajo su capó

El enorme propulsor quedaba asociado a una caja de cambios Tremec T56 de seis velocidades, ayudado por un sistema de diferencial de deslizamiento limitado (LSD), con el que se intentaba de algún modo encauzar todo el potencial disponible al eje posterior.

Por otra parte, el MS8 Clubman contaba con un chasis diseñado y elaborado por Elfin, en el que utilizaban una estructura multitubular de acero, siendo esta en sección cuadrada y ensamblada totalmente a mano, lo que garantizaba una rigidez suficiente para absorber toda la potencia que emanaba el V8. Todo quedaba cubierto por una carrocería fabricada en PRFV -Poliéster Reforzado con Fibra de Vidrio- que ayudaba a ganarle unos kilos a la báscula.

En cuanto a nivel estructural, el Clubman quedaba apoyado sobre una suspensión independiente de doble triangulo, con muelles helicoidales y amortiguadores totalmente regulables, que en opción podían ser unos Koni derivados directamente de la competición del momento.

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Elfin MS8 Clubman Concept (2004)

La frenada quedaba compuesta por discos ranurados y ventilados con medidas de 343 mm en el eje delantero, mordidos por pinzas de seis pistones. En la zona posterior el diámetro era de 315 mm y las pinzas en este caso de cuatro pistones, todo ello suministrado por Holden, al igual que otros componentes como la columna de dirección. Con estas características técnicas el MS8 Clubman declaraba un reparto de pesos 50/50, gracias entre otras cosas a unas cotas realmente compactas.

La longitud máxima se quedaba en apenas 3.200 mm, con una distancia entre ejes de 2.290 mm y una anchura total de 1.700 mm. A esto había que sumarle unas prestaciones al alcance de muy pocos automóviles matriculables de la época, con una velocidad punta de 275 km/h y una aceleración en el 0 a 100 km/h en tan solo 4,4 segundos.

Además, la marca anunciaba que en este modelo habría tres opciones diferentes de configuración, Roadster, Sportster, y Racer, con un carácter deportivo marcado de menos a más, dependiendo de por cuál nos decantáramos.

Unas prestaciones de infarto unido a un buen equipamiento a nivel dinámico auguraban buenas dosis de diversión a los mandos del Clubman, aunque a costa de una conducción cuanto menos delicada

En la primera opción dispondríamos de un parabrisas completo, paneles de puertas desmontables y capota en dos piezas. En esta opción se buscaría algo más de confort y menos extremismo. La segunda opción dispondría únicamente de un pequeño parabrisas frontal, sin puertas ni capota, y la versión Racer estaría destinada a pistas, con un solo asiento y partes del vehículo aligeradas, además de amortiguación específica y neumáticos tipo slick.

Todo ello se completaba con un interior realmente espartano, aunque bien rematado. Asientos en cuero, un completo tablero de instrumentos con diversos indicadores analógicos o un volante de tres radios firmado por Sparco eran parte de la dotación del Clubman. A nivel electrónico contaba con sistemas de ABS y control de tracción, en búsqueda de facilitar al máximo la conducción dado lo enérgico del propulsor.

Pero para finales de 2006 el capital de los propietarios no era suficiente como para poder terminar el proyecto y a la empresa se une Tom Walkinshaw, haciéndose con todos los activos de esta. Walkinshaw tenía a sus espaldas una larga trayectoria profesional como piloto y director de equipo, siendo el fundador de TWR -Tom Walkinshaw Racing- empresa dedicada al desarrollo de vehículos de competición y también equipo de carreras dentro del Campeonato Europeo de Turismos.

Tres versiones diferentes Roadster, Sportster y Racer y un denominador común: la conducción pura. Estos eran los argumentos de peso del deportivo australiano más radical del momento

Para el año 2007 la marca empezaría a comercializar las primeras unidades del Clubman, con un precio aproximado de 99.000 dólares, y también el Streamliner por el que deberíamos abonar unos 120.000 dólares, con el objetivo en las siguientes temporadas de fabricar unas 100 unidades de cada uno de ellos, incluida una serie limitada de cinco unidades de cada modelo en honor al fundador de la marca, denominada Garrie Cooper Gold.

Por otro lado, con la compra de Elfin por parte de Tom Walkinshaw, la marca australiana empezó a comercializarse en el Reino Unido mediante los concesionarios de HSV (Holden Special Vehicles), gracias a los diversos acuerdos económicos y deportivos de Walkinshaw con Holden y a tener el volante en el right side.

Pero con el paso del tiempo Tom Walkinshaw llegó a la conclusión que la base del proyecto no era la adecuada y que si aquel coche quería ser comercializado en Reino Unido de una manera notoria, habría que buscar un propulsor más pequeño y compacto para impulsarlo, ya que uno de los mayores problemas de los que adolecia el Clubman era precisamente el enorme bloque empleado.

Elfin T5 Clubman 2008

Elfin T5 Clubman (2008)

Eso unido a unas llantas y neumáticos en medida 235/40 R18, lo convertían en un automóvil pesado de dirección y de reacciones muy incómodas a la hora de buscar el limite a sus capacidades. Para ello, en esta nueva etapa se crea una nueva versión, pero esta vez se serviria únicamente a modo de kit desmontado, donde el nuevo propietario sería el encargado de ensamblar el coche.

El nuevo Elfin Clubman Type 5 (o T5 a secas) era presentado en Salón del Automóvil de Sidney 2008 e iría equipado con un propulsor de origen Pontiac proveniente del Solstice. Un 2.4 atmosférico sería más que suficiente para impulsar a la renovada versión. Si esto te parecía poco, entonces la marca australiana ofrecía de manera opcional un 2.0 turboalimentado derivado directamente del Solstice GXP, que rendía una potencia final de 260 CV y disponía de 351 Nm.

Con la llegada de Tom Walkinshaw a Elfin se intentó cambiar la configuración del Clubman, gracias a un propulsor más pequeño que lo haría más ágil y fácil de pilotar

Ahora el cambio era de cinco relaciones, también procedente de Pontiac, y el peso bajaba hasta los 780 kilogramos, convirtiéndolo en un automóvil realmente ágil. El precio desde el que partiría serían unos 56.000 dólares australianos, teniendo que desembolsar 70.000 si optábamos por la versión turboalimentada. Todo era una declaración de intenciones y con las que, ahora sí, poder plantar cara a la competencia directa, véanse los Lotus 2-Eleven, Ariel Atom o los Caterham SVR 200.

Elfin T5 Clubman fabrica

Pero la realidad es que en los siguientes años el modelo y su desarrollo quedan algo estancados. Por un lado fallece Tom Walkinshaw en el año 2010, dejando en un limbo administrativo la empresa. A ello se suma la crisis económica mundial que se iniciaría precisamente el año en el que despegaba el modelo de forma comercial, llegando al año 2012 donde la nueva gerencia deja en stand-by a Elfin Motors, centrándose en otros proyectos compartidos con HSV.

En la actualidad no se conoce el número total de Clubman -se calcula que unas 30 unidades en sus dos variantes MS8 y T5- que se llegaron a comercializar en total, por lo que lo convierten en un automóvil realmente exclusivo por las pocas unidades existentes.

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Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.

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