Coche del día: Opel Corsa TR 1.2 S cuatro puertas

Coche del día: Opel Corsa TR 1.2 S cuatro puertas

El utilitario de Figueruelas con alma de sedán familiar


Tiempo de lectura: 5 min.

El Opel Corsa TR 1.2 S de cuatro puertas ofrecía algo que no abundaba entre los utilitarios de su tiempo: un habitáculo amplio, un maletero separado y cuatro accesos cómodos en una carrocería todavía muy compacta. Su motor de 1.196 centímetros cúbicos entregaba 55 caballos de potencia, suficientes para viajar con cierta soltura, aunque la búsqueda de confort terminó afectando a su comportamiento en curvas.

A comienzos de los años ochenta, la carrocería sedán tenía muchísima popularidad en Europa. Era una opción con imagen, el coche que demostraba o daba la impresión frente a los demás de que se había logrado llegar lejos o que tenías una familia que cuidar. Era el tipo de automóvil que todo el mundo quería al alcanzar cierta edad, aunque no todos se lo podían permitir. Y eso que el mercado tenía mucho donde elegir: Renault 9, SEAT 131, Ford Orion o Talbot Solara, además de opciones en el segmento inferior como el SEAT Málaga o el Volkswagen Polo Classic.

Origen de la variante TR y posicionamiento comercial

Sin embargo, el SEAT Málaga, aunque era un derivado del Ibiza, por plataforma y dimensiones casi podría considerarse un segmento C, mientras que el Polo Classic solo tenía dos puertas laterales. En realidad no había un utilitario real con carrocería sedán de cuatro accesos, un hueco que cubrió con inteligencia Opel con el Corsa TR. El sedán del utilitario alemán comenzó como rival del Polo Classic con dos puertas, pero a mediados de los ochenta la marca amplió la gama con la carrocería de tres volúmenes, cuatro puertas y un maletero de capacidad excepcional: más de 400 litros de capacidad. La denominación TR identificaba precisamente esa silueta.

Hasta entonces, el pequeño modelo de General Motors se había movido sobre todo en el terreno de las tres puertas, con una orientación urbana y juvenil bastante definida. Las nuevas variantes aspiraban a convencer a quienes necesitaban algo más práctico sin dar el salto a un automóvil de mayores dimensiones. Además, la imagen de pequeño sedán le daba ese peso visual que muchos compradores buscaban en la época.

Habitabilidad interior, dimensiones y equipamiento de serie

Su tamaño exterior seguía siendo contenido. Opel conservaba buena parte de las proporciones del Corsa original para no convertir el modelo en un vehículo difícil de manejar en ciudad. Las cuatro puertas mejoraban de forma evidente el acceso a las plazas traseras, evitando abatir el asiento delantero cada vez que alguien quería subir o bajar.

Dentro, el espacio era una de sus mayores virtudes. Los ocupantes delanteros disfrutaban de una amplitud notable para la categoría, mientras que las plazas traseras permitían transportar a cuatro adultos con un nivel de comodidad razonable, justificando la intención del fabricante de enfrentarlo a modelos situados en un escalón superior.

La variante más básica, equipada con el motor de 1,2 litros y acabado denominado S, contaba con un equipamiento completo para su precio. Los elevalunas eléctricos, el cierre centralizado y los dos retrovisores exteriores eran de serie. Bajo el capó, el motor de cuatro cilindros y 1.196 centímetros cúbicos desarrollaba 55 caballos y entregaba un par máximo de 9,3 mkg a 2.200 revoluciones por minuto.

Opel Corsa TR 4 puertas anuncio

Para ofrecer una capacidad de carga insólita en el segmento de los utilitarios urbanos, el Opel Corsa TR de cuatro puertas añadió un tercer volumen trasero que elevaba la capacidad del maletero por encima de los 400 litros, superando en volumen de equipaje a muchas berlinas de categoría superior

Comportamiento del motor, desarrollos del cambio y consumos

Más que destacar por su potencia máxima, según contaba la revista Velocidad en su número 1.251, el propulsor buscaba ofrecer elasticidad y un funcionamiento sencillo. La respuesta desde bajo régimen era una de sus mejores cualidades, aceptando circular en marchas largas sin protestar. Sin embargo, la caja de cambios utilizaba desarrollos bastante largos pensados para contener el gasto de combustible.

Esa elección tenía consecuencias en carretera abierta. Las relaciones largas protegían al motor, pero impedían aprovechar toda la capacidad del propulsor en zonas de pendiente. La quinta velocidad quedaba especialmente larga —con un desarrollo de 35,72 kilómetros por hora a 1.000 revoluciones— y obligaba a reducir de marcha para mantener el ritmo cuando la carretera picaba hacia arriba.

Con 55 caballos, el Corsa TR 1.2 S no pretendía ofrecer sensaciones deportivas. Su velocidad máxima alcanzaba los 156 kilómetros por hora en cuarta marcha, mientras que los 1.000 metros con salida parada los completaba en 37,1 segundos. La orientación económica del conjunto aparecía también en el consumo: a 90 kilómetros por hora apenas superaba los cinco litros a los 100 kilómetros, mientras que en entorno urbano no bajaba de los 8,5 litros.

Ajuste de suspensiones, frenada y tacto de dirección

Más delicado resultaba su comportamiento dinámico. Para la gama Corsa de 1985, Opel modificó el tarado de la suspensión y adoptó amortiguadores más blandos junto con muelles de mayor recorrido. La intención era mejorar el confort de marcha, pero el resultado llevó esa búsqueda demasiado lejos, provocando inclinaciones apreciables de la carrocería en carreteras reviradas.

Los frenos tampoco estaban a la altura de las mejores cualidades del coche, con una potencia de detención algo escasa y un pedal de sensación esponjosa. Por su parte, la dirección resultaba lenta en tramos virados, obligando a mover bastante el volante y restar agilidad al conjunto. No obstante, el Corsa TR estaba concebido para transportar a una familia con comodidad, no para buscar el límite en un tramo de montaña, cumpliendo con solvencia su misión principal.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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