Italdesign NSX Tribute: lo que el NSX debería haber sido

Italdesign NSX Tribute: lo que el NSX debería haber sido

De Turín a Goodwood: cómo Italdesign ha logrado con un traje italiano capturar el alma japonesa que Honda perdió en el camino


Tiempo de lectura: 6 min.

Italdesign ha presentado en Goodwood un homenaje al NSX original basado en la segunda generación. La ironía es que el resultado parece más japonés que el coche en el que está basado, que se desarrolló en Ohio. Y eso dice todo lo que hay que saber sobre por qué el NSX de 2016 decepcionó.

El Honda NSX original es uno de esos coches que generan un tipo de afecto muy específico: el del objeto que lo hizo todo bien sin presumir de ello. Motor central, estructura de aluminio, suspensión de doble triángulo en los cuatro extremos, y un V6 atmosférico que entregaba sus 274 CV con una suavidad y una precisión que ningún Ferrari ni ningún Porsche de la época podía igualar en esas condiciones. Ayrton Senna participó en su desarrollo. Se fabricó durante quince años sin cambios estructurales porque no los necesitaba.

Cuando desapareció del catálogo en 2005, dejó un hueco que Honda tardó once años en intentar llenar. El intento fue el NSX de segunda generación, presentado en 2016, el cual podemos considerar un sonoro fracaso en todos los sentidos. Ahora, la historia vuelve a tener un nuevo capítulo que Italdesign ha presentado en Goodwood.

El pecado original del NSX de 2016

Sobre el papel, el NSX de segunda generación era un coche extraordinariamente ambicioso. Motor V6 biturbo de 3,5 litros, tres motores eléctricos –dos en el eje delantero, uno integrado en la transmisión trasera–, 573 CV combinados, tracción total con vectorizado de par activo. Una arquitectura técnica que en 2016 solo Porsche con el 918 y Ferrari con la LaFerrari habían explorado a ese nivel, pero a una fracción del precio de ambos. Desarrollado durante seis años. Presentado como concepto en 2012 y llegado a los concesionarios en 2016 con el precio multiplicado respecto a las estimaciones iniciales.

Pero el precio no era el problema, tampoco lo era la mecánica. La mecánica funcionaba, y funcionaba bien. El problema era todo lo que rodeaba a esa mecánica: un habitáculo que no justificaba los más de 160.000 euros que pedía la marca, un peso de casi 1.800 kilogramos que hacía que la agilidad del original pareciera un recuerdo lejano, el tacto de conducción y las sensaciones estaban a años luz del original y una identidad visual que la revista EVO describió como clínica –correcta, bien construida, sin el menor rastro de alma–. Y sobre todo, el contexto de desarrollo: el NSX de segunda generación no se diseñó en Japón. Se diseñó en el Centro de Investigación y Desarrollo de Honda en Ohio, por el equipo de Acura, para el mercado americano. El resultado era un coche japonés de nombre que en la práctica había nacido en otro continente con otros objetivos.

Todo eso explica, en parte, por qué el NSX de 2016 se vendió en cifras muy por debajo de las previsiones de Honda, por qué desapareció del catálogo en 2022 sin que nadie montara demasiado drama, y por qué hoy un estudio de diseño italiano está haciendo lo que parece obvio en retrospectiva: darle al coche la carrocería que debería haber tenido desde el principio.

NSX Tribute Italdesing (2)

El problema del NSX de 2016 no fue técnico, fue de traducción. Honda intentó explicarnos el deportivo del futuro en un idioma –el americano– que no cuadraba con la gramática que nosotros, los aficionados, asociábamos a la marca. Italdesign no ha hecho más que traducir ese mismo coche al idioma correcto, demostrando que a veces, para avanzar, tienes que saber mirar quién eras antes de intentar ser otra cosa

Italdesign NSX Tribute: la identidad recuperada

Para la creación del NSX Tribute, Italdesign parte de la plataforma y la mecánica del NSX de segunda generación –que Honda ha autorizado expresamente– y le da una carrocería completamente nueva que mezcla referencias del NSX original con guiños al NSX-R GT, la versión de competición que ganó su clase en Le Mans en 1995. El alerón trasero y los pilotos recuerdan a los primeros NSX. La toma de aire sobre el techo apunta al NSX-R GT. El conjunto es más tenso, más muscular, más expresivo que el coche de base. Y está terminado en Championship White, el color que define la identidad visual del NSX en el imaginario colectivo de los aficionados al JDM.

El resultado, en las fotografías de Goodwood, tiene algo casi paradójico: parece más japonés que el coche en el que está basado. Un estudio italiano ha conseguido capturar la identidad de un coche japonés mejor de lo que lo hizo el equipo americano que desarrolló la segunda generación. Italdesign no ha añadido elementos sin función –la marca afirma que cada cambio aerodinámico y estructural fue evaluado en términos de ingeniería–, pero tampoco ha caído en el minimalismo aséptico que caracterizaba al coche original. Es una reinterpretación, no una copia, y esa diferencia se nota.

Las llantas merecen mención aparte: son Advan, con neumáticos Yokohama, una elección que en el mundo del automovilismo japonés tiene el mismo significado que poner llantas BBS en un BMW de los noventa. No es solo una decisión técnica. Es una declaración de identidad que dice “esto es un coche japonés” de una forma que ninguna opción de equipamiento del NSX de 2016 conseguía transmitir.

Un hueco en el mercado

Si te preguntas por su producción, será en “serie ultra limitada”, sin número confirmado todavía, exclusivamente con volante a la derecha. El precio no ha sido comunicado, pero la referencia que da EVO –el Lanzante 95-59 basado en el McLaren F1, que se construirá en 59 unidades– sitúa el rango en cifras de varios cientos de miles de euros. No es un coche para el mercado general. Es un coche para quien amaba el NSX original, tiene los recursos para pagarlo, y no encontraba en el NSX de 2016 lo que buscaba.

No es el único proyecto de este tipo corriendo en paralelo. JAS Motorsport y Pininfarina han presentado el “Tensei”, un restomod del NSX original –el de primera generación– con nombre en japonés que significa “renacimiento”. Dos proyectos distintos, dos generaciones distintas del mismo coche, los dos con estudios de diseño europeos involucrados. La coincidencia dice algo sobre el estado de la marca: Honda no tiene actualmente ningún sucesor del NSX en catálogo ni en el horizonte inmediato, y el mercado del restomod y el coachbuilding ha decidido ocupar ese hueco por su cuenta.

Lo que el Italdesign NSX Tribute consigue, más allá de sus méritos propios como objeto, es poner en evidencia retroactivamente el error de concepto del NSX de 2016. No de la mecánica, que era genuinamente avanzada. Sino del planteamiento: un coche japonés con alma americana que intentaba competir con los europeos en su propio terreno y terminó sin convencer del todo a nadie.

El NSX original no intentaba competir con nadie. Era sencillamente el mejor coche deportivo que Honda sabía hacer, con las herramientas que tenía, desde la filosofía que define a la marca desde sus orígenes. Eso es lo que Italdesign ha intentado recuperar con su Tribute, y lo ha hecho desde Turín con una eficacia que en Tokio –o en Ohio– no consiguieron. La ironía completa del asunto está ahí, aunque nadie en Honda tenga demasiados incentivos para señalarla.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
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