Los de Caterham han elegido el fin de semana del Gran Premio de Miami para presentar el Seven Miami Special Edition, un coche de circuito limitado a 12 unidades que no puede pisar la calle. Diez se quedarán en Estados Unidos. El coche va pintado en un tono aqua molón con franjas en rosa vibrante y blanco, y el conjunto tiene un aire a finales de los ochenta que engancha porque podría aparecer en un capítulo de Los vigilantes de la playa sin que nadie pestañease, aunque Mitch Buchannon lo tendría complicado para meterse en un habitáculo tan estrecho. También es verdad que muchos veíamos la serie por Pamela…
Contamos en febrero que el catálogo 2026 del Seven seguía quemando gasolina sin complejos. Esta edición Miami lleva esa idea un paso más lejos, porque Caterham la ha concebido exclusivamente para circuito.210 CV que dan mucho más miedo de lo que parece
El coche parte del Seven R, la versión más orientada a pista de la gama, y monta el Ford Duratec de dos litros atmosférico con 210 CV y 203 Nm. La mecánica no cambia absolutamente nada respecto al Seven R de serie y lleva la caja manual de cinco relaciones con luces de cambio secuenciales y tracción al eje trasero. Las prestaciones tampoco varían, con 3,8 segundos de 0 a 100 km/h y 219 km/h de velocidad punta.
El truco es el peso, claro, porque el Seven Miami marca 560 kg en la báscula, que viene a ser la mitad justa de un Mazda MX-5 básico. Esa proporción entre potencia y masa deja 375 CV por tonelada, así que los 210 CV del Duratec, que en la ficha técnica de cualquier otro coche pasarían completamente desapercibidos, aquí dan bastante respeto. No hay ABS, no hay control de tracción y no hay nada entre el pie derecho y las ruedas traseras, así que cada caballo cuenta el doble.
Caterham ha instalado un arco de seguridad y un sistema de extinción integrado porque el coche es exclusivamente de pista. Las llantas son unas Apollo de 13 pulgadas en negro con punta pulida, y el Seven lleva parabrisas completo, que en un coche sin techo ni puertas que va a 200 km/h se agradece más que el aire acondicionado en agosto en Sevilla.
El precio oficial no se ha confirmado todavía, pero el Seven R estándar arranca en unos 52.000 dólares en Estados Unidos, así que una edición de 12 unidades con acabados tan exclusivos se irá bastante por encima. Algo así como el doble de un MX-5 en aquel mercado, por un coche que ni siquiera puede salir del circuito. ¿Y a quién le importa?
Dos placas, dos firmas y mucho color Miami
La carrocería lleva el morro del paquete 620 Style con un “7” blanco sobre la parrilla, faros de alta intensidad con ópticas transparentes y el nombre “Miami” rotulado tanto en el perfil como en la cola. El tono aqua funciona sorprendentemente bien con las franjas rosas, y el blanco del “7” frontal ata el conjunto sin que el coche parezca un kart de feria. La estética tiene ese punto de pasada, de combinación de colores que hoy nadie elegiría si no fuera con intención retro, y precisamente por eso funciona.
El habitáculo mantiene la receta del Seven R, a saber: volante Momo de desconexión rápida en alcántara, túnel central en vinilo de carbono y bordado “Miami” en los reposacabezas. El habitáculo es tan estrecho y espartano como el de cualquier otro Seven, porque Caterham sabe que cambiar eso equivaldría a cargarse el coche.
Cada unidad lleva dos placas identificativas: una en el salpicadero con el número de producción y otra en el vano motor firmada por los dos artesanos que han ensamblado el coche a mano en Kent. Saber que tu Seven lo han montado dos personas con nombre y apellido tiene algo que una línea de producción robotizada no puede copiar, y Caterham lleva años explotando esa carta con sus ediciones limitadas.
La presentación pública será el 1 de mayo en Race Street, dentro del recinto del Autódromo Internacional de Miami, justo antes del fin de semana de Fórmula 1. El tipo de comprador que paga por un Seven de circuito de producción limitada suele moverse en ese entorno, así que Caterham ha elegido bien el momento para presentar esta chulada.








Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.