La comparación que pone nerviosa a media Europa
El Tiguan del ejemplo es un coche excelente, y nadie discute eso, pero mide 4,54 metros, tiene cinco plazas justas, y se queda alrededor de 200 caballos si hilas fino. El Tang mide 4,97 metros, lleva dos motores eléctricos con 517 caballos combinados, tracción total permanente, siete plazas y una batería de 108,8 kWh que promete 530 kilómetros homologados en ciclo combinado y 681 en urbano. Si el que sea gasolina te importa poco en un SUV (y si te puedes permitir 50.000 euros de coche, seguramente te importe poco), este oriental es un contendiente muy serio que además tiene nombre de zumo en polvo.
La batería es la Blade de BYD con química LFP (lirio ferrofosfato, la misma tecnología que la del Atto2), así que la marca renuncia a la densidad energética del NMC pero gana en durabilidad y en tranquilidad térmica. Es una decisión que tiene todo el sentido en un coche familiar de uso diario, porque el cliente tipo del Tang no va a hacer tandas en Jarama, va a hacer el colegio por la mañana, la compra los sábados y Galicia en agosto. La carga rápida llega a 170 kW, que no es de récord, pero te lleva de un 30 al 80 por ciento en media hora, que es lo que uno tarda en comer rápido en cualquier área de servicio.
Los 4,9 segundos de 0 a 100 son, sinceramente, un exceso que sobra en un siete plazas de más de dos toneladas, aunque se agradece el gesto. Lo que importa de verdad es que BYD incluye de serie la amortiguación adaptativa DiSus-C y los frenos Brembo, unos detalles que en cualquier alemán de la competencia te suben la factura varios miles de euros. También lleva bomba de calor de serie, que es algo que en un eléctrico familiar marca la diferencia cuando en enero el termómetro baja de cero y la autonomía no se desploma hasta la mitad.
Dentro hay pantalla giratoria de 15,6 pulgadas, doce altavoces Dynaudio, techo panorámico practicable, asientos de cuero Nappa con masaje, calefacción y ventilación, y función V2L para enchufar una nevera, cargar otro eléctrico o sacar una radio en el campo. La seguridad trae cinco estrellas Euro NCAP y 32 asistentes de conducción sin asteriscos en el folleto, incluido crucero adaptativo con mantenimiento de carril, ángulo muerto, frenado de emergencia y reconocimiento de señales. La lista, puesta al lado del Tiguan R-Line del ejemplo, deja al alemán cojeando en casi todas las casillas.
Un coche racional para un perfil muy concreto
Seamos claros, no es un coche emocional porque El Tang no te va a poner la piel de gallina, no vas a salir a conducirlo un domingo por la mañana sin motivo, y su silueta tampoco va a colgar de ningún póster en la pared de un adolescente. Es un electrodoméstico premium grande, bien resuelto y muy bien equipado, y esa es exactamente la categoría en la que quiere competir. A quien busque emoción le sobran opciones en otros segmentos y con otros presupuestos, pero a quien busque mucho coche por el dinero justo le va a costar mucho encontrar algo mejor.
El perfil de comprador está clarísimo, es la clase media-alta con garaje propio, cargador en casa, dos hijos o tres y necesidad real de siete plazas un par de veces al mes. Para ese perfil, y solo para ese perfil, el Tang es una compra tremendamente racional, porque el coste por kilómetro cargando en casa se queda en unas cifras que un gasolina no puede ni soñar. Sin garaje propio y sin cargador en casa la ecuación cambia mucho, porque lo de depender de la red pública española con un coche de 108,8 kWh es una aventura que no le recomiendo a nadie. Yo, desde luego, no lo haría.
La ficha técnica está, el precio está y el equipamiento está, así que la única variable que de verdad pesa en la decisión es cuánto valdrá el coche dentro de tres años. Ahí nadie tiene todavía una respuesta firme para los eléctricos chinos en España, aunque tampoco conviene pintarlo peor de lo que es cuando hablamos del mayor fabricante mundial de enchufables con más de 13 millones de unidades vendidas. El Tang es un coche racional para el que paga al contado o financia sin sudar la gota gorda con cada recibo, tiene garaje y entiende que la matrícula va a depreciar como cualquier otra, pero que el euro por kilómetro y el equipamiento compensan el riesgo. Quien necesite la tranquilidad de una reventa garantizada seguirá yendo a Mercedes, a BMW o a Volvo, y nadie le va a poder decir que se equivoca tampoco.
Lo que no se puede discutir es que el Tang a 50.125 euros es interesante porque pone sobre la mesa una ecuación que hasta ahora no existía en el segmento E eléctrico. La oferta es de abril, las ayudas tienen su letra pequeña y la financiación pasa por CA Auto Bank, pero aunque pagues el precio completo sin ayudas y al contado, sigues llevándote mucho más coche del que ofrece una competencia que sigue a por uvas.








Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.COMENTARIOS