La pregunta está planteada y no me disculparé por crearles, llegado el caso, falsas esperanzas, porque fue el propio CEO de Dodge quien se pronunció al respecto, quien, a pesar de no deslizar información concreta alguna, no le cerró la puerta a la posibilidad. ¿Llegará en algún momento la nueva era de oro de los deportivos americanos populares?
A más de medio siglo de esa experiencia llamada muscle car –tiempos a los que en nuestra mesa de redacción nos apuntaríamos si pudiéramos viajar a épocas clave del pasado de la industria del automóvil– esas gloriosas piezas acumulan polvo en graneros y atesoran nostalgia que despierta cuando se abren las puertas y se consuma el hallazgo. Y los ejemplares de esos entrañables clásicos seguirán reapareciendo, sobre todo en Estados Unidos, de tan arraigada cultura a la restauración y recuperación de viejos y poderosos motores.
Mientras tanto, comparto la visión que el director ejecutivo Matt McAlear dio a conocer en reciente entrevista con los colegas de The Drive: han perdido protagonismo en las líneas de montaje los deportivos asequibles, esos que debieran ubicarse debajo de la línea de los 30.000 euros y que debieran volver a ser explotados. El análisis y la conclusión van más allá de la cuestión de la accesibilidad. El CEO apunta, como aspecto que va de la mano con el precio, a la necesidad de volver a apostar honesta y apasionadamente por la experiencia de conducción.
Cómo volver a los deportivos americanos baratos: la receta
La fórmula, siendo conscientes de los requisitos que imponen los sistemas de seguridad contemporáneos para poder homologar vehículos de calle, consiste en reducir lo máximo posible los equipamientos prescindibles. De esa manera se conseguiría el objetivo dual: bajar los costes y los valores de mercado, y devolverle al usuario la esencia al volante. Atinado fue el paralelismo utilizado por McAlear para describir la propuesta: actuar como en su momento hizo el fabricante cuando desarrolló el Dodge Viper.
Ni la firma norteamericana toma este principio de plan en serio con el tiempo y va dándole forma, no nos opondremos si, además de adoptarlo como antecedente para volver a creer, utiliza al ícono de los deportivos americanos modernos para inspirar un futuro prototipo de concepto estético.
Los exponentes actuales que más se aproximan al arquetipo de deportivo barato ya han superado la barrera de los 30.000 dólares. Sí, inclusive el Mazda Miata, tan ponderado en ambos lados del Atlántico. Los entusiastas y fieles de los nobles pero populares motores de combustión se merecen una buena noticia.


Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS