Normalmente, cuando te dicen que hay un SUV nuevo en España con siete plazas, techo panorámico, asientos ventilados, cámara de 360 grados y etiqueta ECO por menos de 39.000 euros lo normal es pensar que tiene truco. Pero el Sportequipe 8 GT acaba de abrir pedidos y los números están ahí, negro sobre blanco. La versión de gasolina con 185 caballos sale por 38.600 euros y la de GLP con 177 caballos y etiqueta ECO se queda en 40.600, todo de serie y sin sorpresas en la lista de opciones porque no hay lista de opciones.
El coche pertenece al Grupo DR Automobiles, un conglomerado italiano que lleva un año bombardeando el mercado español con marcas y modelos a un ritmo que marea, y viene a coronar la gama Sportequipe por encima del 6 GT y el 7 GTW que ya están a la venta. Ojo, que no es lo mismo que el Sportequipe 8 a secas, ya que ese está basado en el Chery Tiggo 8 mientras que el 8 GT parte del Kaiyi Kunlun (un SUV chino que allí llaman Kaiyi X7), así que comparten logo pero el parentesco acaba ahí.
Todo de serie y sin trampas en el precio
El 8 GT mide 4,74 metros de largo y tiene una batalla de 2,80 metros, que es más que suficiente como para meter tres filas de asientos en configuración 2+3+2 sin que los de la tercera fila tengan que ir con las rodillas en la barbilla. Sportequipe ha tirado por la calle de en medio con la estrategia comercial, porque solo hay un acabado y trae absolutamente todo puesto, algo que simplifica mucho la compra y evita esa sensación tan desagradable de estar dejándote prestaciones en el configurador por no soltar otros tres mil euros.
El equipamiento de serie es largo de contar, pero vamos con lo gordo. Techo panorámico, cuadro digital de 12,3 pulgadas, pantalla central de 14,6 con Android Auto y Apple CarPlay, cargador inalámbrico, tapicería de cuero sintético, asientos delanteros calefactados y ventilados, climatizador automático y arranque sin llave. La iluminación es LED integral y los retrovisores se abaten solos, que parece una tontería pero en un aparcamiento estrecho se agradece bastante.
Las asistencias a la conducción tampoco se quedan cortas, porque el 8 GT trae de fábrica control de crucero adaptativo, monitorización de ángulo muerto, mantenimiento de carril, reconocimiento de señales, sensores de aparcamiento delante y detrás, cámara de 360 grados y sistema eCall de llamada de emergencia. Los airbags cubren frontales, laterales y cortina, así que el apartado de seguridad está al nivel de coches que cuestan bastante más.
Conseguir todo esto por menos de 39.000 euros en un SUV de siete plazas es algo que hace cinco años habría parecido ciencia ficción, y explica por qué los fabricantes europeos tradicionales están tan nerviosos con la ofensiva de marcas asiáticas (o italo-asiáticas, que es lo que Sportequipe viene a ser en la práctica). La filosofía del todo incluido funciona muy bien con el comprador español, que está harto de ir sumando paquetes hasta descubrir que el coche que le gustaba en el anuncio cuesta seis mil euros más de lo que ponía en grande.
La baza del GLP y el terreno que pisa
El motor es un 1.6 turbo de inyección directa que rinde 185 caballos en gasolina y 177 en la versión de GLP, ambos con caja automática de siete velocidades. La pérdida de potencia en GLP es mínima y en el uso diario no se nota, pero la ganancia regulatoria sí se nota mucho, porque la etiqueta ECO de la DGT te abre las puertas de las zonas de bajas emisiones de Madrid y Barcelona, te bonifica el aparcamiento regulado y te protege frente a las restricciones que se van a endurecer en los próximos años.
El GLP tiene además la ventaja económica de costar aproximadamente la mitad que la gasolina en el surtidor, así que los 2.000 euros de diferencia entre las dos versiones se recuperan en relativamente pocos kilómetros. La red de estaciones con GLP en España ha crecido bastante en los últimos años aunque sigue sin cubrir todo el territorio, pero la versión bifuel puede funcionar con gasolina normal cuando no encuentres un surtidor de gas, así que nunca te quedarás en la cuneta.
El Sportequipe 8 GT pisa un terreno donde ya se mueven el EBRO S800 y el Omoda 7, además de rivales coreanos como el Kia Sportage o el Hyundai Tucson que llevan años muy asentados y tienen redes comerciales enormes. La baza del italiano es clara, porque ofrece más equipamiento de serie y un precio más bajo que casi todos ellos, pero la posventa es donde se decide si un coche nuevo triunfa o se queda en anécdota, y ahí Sportequipe tiene todavía mucho que demostrar.
El Grupo DR Automobiles sabe manejar varias marcas a la vez porque lleva años haciéndolo en Italia, pero España exige concesionarios con taller de verdad, recambios disponibles sin esperas de semanas y una atención al cliente que no se limite a venderte el coche y desearte buena suerte. Si Sportequipe resuelve esa parte, el 8 GT tiene argumentos de sobra para dar guerra. Si no la resuelve, será un coche más con buenas cifras en el folleto pero sin futuro real en un mercado tan competitivo como el español.


Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.