Las reliquias de Renault. ¿Y si inauguramos una sección bajo dicha titulación? El inmaculado Twingo Wind 1999 había abierto un portal y dejado la vara por las nubes –y más allá– en términos de configuración original. Ahora me he topado con este Renault Clio V6 2001 y todo parece estar en su lugar. Apunto a los detalles de su estado actual. La casa que lo subasta, RM Sotheby’s, informa que se encuentra en las perfectas condiciones que la galería de fotos nos permite sospechar, y agrega que su historial se compone de facturas que certifican el mantenimiento recibido y cambios en el sistema de escape, los frenos y la distribución.
Al margen de estas necesarias revisiones mecánicas, todo, insisto, parece estar en su lugar. Este Clio V6 es de esas cápsulas del tiempo capaces de conmover al coleccionista con conocimiento que sabe lo que es bueno. Coleccionista que debería reconocer ya en su frontal la Fase 1. No se necesita ser un erudito, a decir verdad. Alcanza con recordar los elementos que identifican al modelo básico del cambio de siglo. A saber: las calandras, el diseño de ópticas… Pero este no es el modelo básico.
Los 65.000 euros que pide el vendedor delata el propósito de coche para coleccionistas. Su características actúan como un cúmulo de anzuelos para cazar coleccionistas. Están en juego esas típicas especificaciones que impactan en la memoria de quien, alguna vez, lo tuvo y lo condujo. Hay sentimientos de por medio. Está ese histórico tapizado mezcla de Alcántara en el centro y cuero en las sujeciones laterales. Está la configuración biplaza, el diferencial con el que la versión V6 se recibió de ultradeportiva.
Renault Clio V6 2001: todo en su lugar
Porque Tom Walkinshaw Racing (TWR), al desarrollarlo para que Renault lo colocara en el mercado como un sucesor del Renault 5 Turbo, pudo haber respetado el carácter y la carrocería ensanchada de aquel ícono del rallye, pero el prestigio de este Clio se mide en seis cilindros, tiene forma de V y se expresa a través de su propulsión trasera. Se mide en la fórmula de motor centra-trasero y en el peso estético y funcional de las entradas laterales responsables de que el motor respire. La fórmula del 5 Turbo al Clio V6. Lo que funciona no se toca. La explicación es simple: proyectos como estos no entienden el significado de pasajeros.
Piloto, copiloto y a ponerlo a 235 km/h en lo posible. El corazón a las espaldas, con sus 226 CV de la Fase 1, y la música para los oídos. Para los oídos de los coleccionistas. El anzuelo entra por las orejas. La calma que precede: el zumbido del coche en marcha antes de pisar el pedal, siempre en punto muerto, y escuchar el rugido, que en este caso no oficia de palabra trillada. En el Clio V6 hay rugido real y se manifiesta, lógico, cuanto más acción hay en el tacómetro.
Más acción en el tacómetro, más actividad en la zona baja, en el pedal de aceleración. Pedal de aluminio, como el del freno y el del embrague, como el pomo de la palanca de seis manuales y como los umbrales. El aluminio, intacto donde corresponde en este Renault Clio V6 2001. En los umbrales, a propósito, la insignia Renault Sport te da la calurosa y nostálgica bienvenida, tal como lo hace en costura de los respaldos. La postura full suelo, sagrada e incorruptible, plantea el dilema de toda su vida: ¿a qué hábitat le jurar esta versión honesta lealtad?






Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS