Futurama fue una serie animada. Futurama fue la inolvidable puesta en escena de General Motors en la Feria Mundial de Nueva York de 1964, memorable cita donde la industria del automóvil dio a conocer las innovaciones de una época signada por la carrera espacial y donde coches destinados a convertirse en íconos, como el Ford Mustang, se mostraron por primera vez. Futurama, hoy, tiene forma de rombo.
Las intenciones de movilidad eléctrica del Grupo Renault se materializan en una moneda con dos caras bien definidas. Por un lado, los revivals que han buscado en el pasado para traer al presente clásicos de clásicos. Por el otro, la mirada completamente hacia adelante, en la que solo cabe pensar en futuro. De eso se trata el Futurama de Renault, el centro de investigación y desarrollo donde los franceses experimentan mediante concept cars de cara a la futura generación de sus modelos, encargados de refundar la flota en términos tecnológicos.
Espacio y versatilidad en el Renault R-Space Lab
El Emblème, del que derivaría un potencial competidor para hacer frente al liderazgo de Tesla y los fabricantes chinos, es hijo de este laboratorio. También lo es el prototipo de última hora. Difundido como Renault R-Space Lab, este concepto con rasgos de monovolumen plantea un primer vistazo a cómo será el coche de Renault para el segmento de los SUV familiares. Hay quienes ya lo consideran el futuro Renault Espace, aunque este experimental anticipa dimensiones más contenidas que las del SUV de segmento D –longitud de 4,5 metros– y de momento no se muestra como un multifacético con opción de tres filas y siete plazas.
Lo que al respecto no disimula es su espacioso y versátil habitáculo. Los puestos para conductor y acompañante y una segunda fila con tres butacas, pero no es una simple configuración de cinco plazas. Ya en la zona del copiloto, el R-Space Lab lleva la practicidad al siguiente nivel: la guantera, al ser móvil y plegable, es capaz de contraerse y generar un espacio extra para que el ocupante estire las piernas y relaje. En este apartado, la gran virtud es la movilidad longitudinal de todos los asientos.
Porque los delanteros pueden desplazarse hacia atrás y hacia adelante –nada nuevo–, pero también la fila trasera: de manera individual –noten los rieles en el suelo–, cada asiento puede moverse hacia los puestos delanteros y hacia el maletero, ganando espacio según las necesidades, ya sea para la comodidad de los pasajeros o para aumentar el espacio de carga. El acceso al habitáculo lo facilita y lo mejora todo. Habrán sacado sus conclusiones al ver esas aperturas de puertas a 90 grados…
Su propuesta digital y un nuevo aviso de la industria respecto de la dirección
Espacioso y digital en la misma medida. Son los pilares de impacto, por más que, como concept car de futuro modelo eléctrico, adquiera resonancia su arquitectura de 800 voltios que, de momento, brilla por su ausencia en la gama de los vehículos de pasajeros de Renault. Y la tecnología avanzada se pone de manifiesto al primer golpe de vista sobre la pantalla curva OpenR.
Las funciones multimedia, el velocímetro, la información de las asistencias a la conducción, algunas de las visualizaciones mediante esta interfaz panorámica. Sin embargo, no es la única, porque una más pequeña –pero presentándose como una suerte de smartphone a gran escala– toma la ubicación central acercándose a la zona típica de las consolas y, para el júbilo de lo necesariamente tradicional, acompaña a la superficie táctil con una serie de mandos físicos. Entre ellos, la climatización.
La IA no falta y es lógico, pero más destaca el Renault R-Space Lab por su volante, que se conecta a las ruedas de manera eléctrica. Exponentes como estos auguran un futuro con direcciones en las que la conexión mecánica no parecería tener lugar. Peugeot, con su Polygon Concept, ya había revelado su declaración de intenciones.


Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS