Bentley: La Era Continental y el legado del Turbo R

Bentley: La Era Continental y el legado del Turbo R

Bentley Continental GT: El Big Bang de Crewe


Tiempo de lectura: 3 min.

Bentley representa una de las mayores expresiones de lujo, distinción y estilo. Es cierto que Rolls-Royce siempre estará ahí para demostrar que se puede ir todavía un poco más lejos, a la doble R le falta esa chispa que sí tienen los coches de la B alada. Bentley, al menos durante sus años en soliario, antes de acabar bajo el paraguas de Rolls, fue una firma con un claro enfoque deportivo, o más que deportivo, quizá debamos decir prestacional. Lujo, diseño y prestaciones, características que acabaron un poco diluidas durante la etapa Rolls-Royce y que, tras su paso al Grupo Volkswagen, volvieron a resurgir.

La historia de Bentley se divide en dos eras: AC -Antes del Continental- y DC -Después del Continental-. Pero para entender el salto al vacío que supuso el GT de 2003, hay que mirar atrás, a los años 80, cuando Bentley era poco más que la sombra de Rolls-Royce, fabricando coches que eran, en esencia, bibliotecas con ruedas.

El Turbo R: El rebelde con bombín

Antes de que Volkswagen pusiera los miles de millones sobre la mesa, hubo un momento de lucidez absoluta: el Bentley Turbo R. Fue una auténtica salida de tono. En una época en la que un Bentley debía ser “adecuado” -esa palabra tan británica para no decir aburrido-, el Turbo R llegó en 1985 para decir que un salón de cuero y madera también podía ser un dragster.

Fue el primer indicio de que en Crewe querían guerra. Con su motor V8 de 6,75 litros soplado por un turbo Garrett, el Turbo R no solo corría; también era capaz de afrontar virajes con una decisión que parecía olvidada. Por primera vez en décadas, un Bentley no compartía la suspensión blanda de un Rolls. Tenía barras estabilizadoras más rígidas y una puesta a punto que permitía a “los señores con puros” entrar en las curvas sin acabar con su preciado tabaco partido a la mitad del susto. Fue el abuelo macarra que adelantó la filosofía del Continental GT: lujo extremo, sí, pero con un motor capaz de mover montañas.

2003: El Continental GT y el cambio de paradigma

Cuando el Continental GT aterrizó en el Salón de Ginebra, el mundo se quedó de piedra. Ya no era un coche para ir de la mansión al club de campo; era un GT para cruzar continentes a 300 kilómetros por hora con la confianza de la tracción total y la finura de un motor W12 que era una auténtica virguería.

Bentley Turbo R

El Turbo R fue una salida del guion que, casi sin darnos cuenta, marcaba por donde iría la compañía británica en el futuro

Fue el primer Bentley diseñado con herramientas digitales, el primero fabricado en serie -dentro de lo que cabe en Crewe- y el primero que no te hacía sentir como si estuvieras conduciendo el coche de tu abuelo. Dirk van Braeckel dibujó unas líneas que hoy, más de veinte años después, siguen siendo la base de cualquier Bentley que sale de la fábrica. Esa cadera trasera musculosa y los faros circulares dobles son ya religión.

El legado de una era eterna

Lo que empezó en 2003 no ha terminado. Si miras un Continental GT actual, o incluso un Batur de edición limitada, sigues viendo el ADN de aquel primer “hijo” de la era Volkswagen. Bentley pasó de ser una marca al borde de la extinción a ser el referente del lujo prestacional. Y el mejor ejemplo son los Bentley Cotinental GT S y sus 680 CV, o el disparatado Bentey Flying Spur con casi 800 CV, dos verdaderas bestias prestacionalmente hablando, pero que no descuidan, ni por un momento, el lujo y la distinción.

COMPARTE
Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

COMENTARIOS

avatar
2000
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

Redaccion

Jesus Alonso

Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

Javier Gutierrez

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.