¿He comentado alguna vez aquí en espíritu RACER que me gustan mucho los RUF?
Puede que sí, y es que no es para menos, porque RUF es un fabricante minoritario de coches que fabrica algunos de los superdeportivos más chulos, casi siempre, basados en el 911 de los años ochenta. El único 928 que Ruf se atrevió a modificar busca nuevo dueño en Amelia Island, y su precio estimado deja claro que la rareza cuenta más que el modelo.
Un V8 que los puristas nunca quisieron
Ruf lleva décadas siendo sinónimo de 911, así que ver su nombre pegado a un 928 resulta casi más marciano que ver a un político resistiendo la tentación de robar.
El 928 siempre fue el patito feo de Porsche, un gran turismo con motor V8 delantero que llegó en 1977 y aguantó en catálogo unos veinte años mientras los puristas del bóxer lo miraban por encima del hombro por detalles tontos como que llevase la llave a la derecha. Ruf, que al 911 le ha sacado hasta versiones propias con número de bastidor independiente, apenas le dedicó una mirada al resto de la gama.
El resultado de esa única mirada es el 928R de 1989, un coche que partió como una carrocería desnuda enviada desde Porsche a Pfaffenhausen para que Ruf hiciera su magia habitual. El V8 de 5,0 litros pasó por las manos de los ingenieros bávaros y salió con 360 CV y 480 Nm de par, bastante más que los 316 CV del 928 S4 más deportivo de la época. No es una bestia desatada, pero el salto sigue siendo una animalada para un coche que ni siquiera pretendía ser un arma de circuito.
El cambio automático de cuatro velocidades ya avisa de las intenciones reales del coche, y es el preludio al techo solar eléctrico, al climatizador y al aire acondicionado en las plazas traseras. Que no, que aquí nadie pensaba en tiempos por vuelta, que este se hizo para ir como un señor. El primer propietario fue Lee Kun-Hee, expresidente de Samsung, así que sí, el perfil cuadra perfectamente con un GT lujoso y exclusivo.
Medio millón por una rareza con historia
Gooding Christie’s lo saca ahora a subasta en Amelia Island con una estimación de entre 400.000 y 500.000 dólares, que es una cifra que para cualquier 928 normal sería ciencia ficción pero que aquí se justifica a base de ser raro. El coche volvió a Ruf hacia 2021, un año después de la muerte de Lee, y allí le metieron unas llantas de 19 pulgadas, frenos cerámicos, un escape nuevo y una radio actualizada.El 928 merece más cariño del que recibió en su día porque era un gran turismo serio con un motor noble y un planteamiento que hoy se revaloriza poco a poco. Ruf lo sabía entonces y le dedicó un proyecto único, aunque luego nunca repitió la jugada. La marca sí ha tocado otros Porsche fuera del 911, como aquella Volkswagen T4 Transporter o el Dakara, que está basado en el Cayenne, pero ninguno tiene el equilibrio ni el atractivo de este 928R.
Que un coche que los fanáticos despreciaron acabe cotizando a medio millón dice mucho sobre cómo cambian las modas, y sobre lo que pasa cuando Ruf pone las manos en algo que nadie esperaba: que lo borda, como siempre.


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Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.COMENTARIOS