Coche del día: Dacia Logan 1.5 dCi Lauréate

Coche del día: Dacia Logan 1.5 dCi Lauréate

El sedán que democratizó el diésel con un motor fabricado en Valladolid


Tiempo de lectura: 4 min.

El Dacia Logan 1.5 dCi era el sedán con motor turbodiésel más barato del mercado allá por 2005. Hablamos, en el acabado Lauréate el más completo de la gama, de 10.700 euros; una tarifa que daba acceso a un coche honesto, sencillo y sin florituras, pero con un espectacular maletero de 510 litros, prestaciones contenidas pero suficientes y, en general, a un coche que cumplía con las necesidades de un gran número de usuarios.

La industria del automóvil siempre ha tenido que lidiar con un problema: el precio de sus productos. Los coches, desde siempre, han sido compras caras, y con cada nueva generación el precio aumenta. Pero no lo hace por gusto; los fabricantes quieren ganar dinero con las ventas, pero si ponen sus coches a precios muy altos, las compras son limitadas y las ganancias también. Aun así, como decíamos, suben los precios no por gusto, sino por necesidad: más tecnología, mejores acabados, coches más grandes, motores más potentes y eficientes… Todo eso que tanto nos gusta cuesta dinero diseñarlo y desarrollarlo, y luego repercute en el precio.

Sin embargo, al mismo tiempo que los precios suben, las marcas buscan la forma de ofrecer coches baratos que se puedan vender en masa. Vehículos que, al fin y al cabo, adoptan una solución muy sencilla para contener los costes: equipamiento limitado, materiales de calidad más ajustada, menores prestaciones y diseños muy sencillos. Es una máxima en la industria: si quieres precios bajos, hay que aceptar ciertos compromisos. Una receta que Renault supo interpretar a la perfección cuando decidió expandir de forma internacional los productos de la firma rumana Dacia.

El banco de órganos de Renault al servicio de Dacia

Dacia amplió su rango de acción de forma casi exponencial, pero se encontró con un pequeño escalón que debía superar: la obsesión de Europa por los motores turbodiésel. A comienzos del siglo XXI era obligatorio tener en el catálogo, como mínimo, un motor diésel. Aun así, se aprovechó el banco de órganos de Renault, el cual escondía el conocido K9K que se fabricaba en Valladolid, un motor que sirvió para animar al Renault Mégane y al Renault Clio, entre otros.

Dacia Logan 1 5 DCI Lauréate (2)

La tesitura del diésel estaba cubierta con un motor ya casi rentabilizado, lo que facilitaba contener los costes. Solo había que montar ese propulsor en una carrocería que fuera popular. Dacia tenía el Sandero, un cinco puertas del tamaño de un Clio, y el Logan, la versión de tres cuerpos que, con la incorporación del 1.5 turbodiésel, se convertía en el sedán más barato del mercado europeo. Y en aquellos años, los sedanes todavía tenían tirón comercial; no habían sucumbido al poderío de los SUV. Pero es que, además, el Dacia Logan 1.5 dCi tenía uno de los maleteros más grandes de su categoría con nada menos que 510 litros. Era el coche casi perfecto para muchas familias.

Dimensiones: En tierra de nadie

El Dacia Logan era un coche no muy grande. La longitud se iba hasta los 4,25 metros, mientras que la anchura era de 1,74 metros. La batalla, un dato importante para la amplitud del habitáculo, era de 2,63 metros. Es decir, era un sedán pequeño situado, por así decirlo, en tierra de nadie. Un compacto con carrocería de cinco puertas de la época rondaba precisamente esos 4,25 metros de media, mientras que cualquier versión con carrocería sedán solía acercarse a los 4,50 metros.

De todas formas, su habitáculo era más amplio de lo que se podía esperar gracias a sus formas rectas las cuales, por supuesto, no solo abarataban costes de estampación, sino que permitían configurar un interior con mayor aprovechamiento de espacio del que podría parecer por fuera.

La plataforma del Dacia Logan era la que usó el Renault Clio II y el Nissan Micra K12, pero con el eje trasero del Renault Modus

Mecánica: Fiabilidad y consumos de mechero

Todo ello se combinaba con el motor 1.5 dCi, un cuatro cilindros de 1.461 centímetros cúbicos, dos válvulas por cilindro, un árbol de levas en culata e inyección por raíl común. Con su turbo, rendía 70 CV a 4.000 rpm y un par de 16,3 mkg a 1.700 revoluciones. Cifras contenidas, extraídas de un bloque que podía superar los 100 CV en otros modelos de Renault, lo que garantizaba una fiabilidad a prueba de bombas y unos consumos muy bajos.

Como cabe esperar, las prestaciones no eran su objetivo, aunque obtenía registros suficientes para el día a día. La velocidad máxima se situaba en 155 km/h, el paso de 80 a 120 km/h en quinta se hacía en 19,09 segundos y los 1.000 metros con salida parada en 36,63 segundos. Era, claramente, un coche para quienes buscaban sencillez, facilidad de conducción y mantenimiento reducido. Dacia homologó para el Logan 1.5 dCi Lauréate un consumo mixto de 4,7 litros a los 100 km, una cifra imbatible para un coche de su capacidad de carga que apenas pesaba 1.100 kilos.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

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Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.