Los hallazgos de granero o de garaje, una vez que ocurren, necesitan tiempo para que, años después, nos nazca la siguiente pregunta: ¿Qué habrá sido del…? He aquí el caso de un Volkswagen Beetle Karmann Cabriolet 1979 que estuvo dormido hasta que a mediados del 2023, retirando el velo que lo había cubierto por décadas, ocurrió la magia. La noticia impactó no solo por el tiempo que había permanecido en absoluto ostracismo, sino por lo que registraba en su interior y, más precisamente, en su cuadro de instrumentos.
La imagen que lo toma con las puertas abiertas y el puesto de conducción a la derecha dice mucho. En el condado británico de West Midlands, ni siquiera un Porsche 911 en las antípodas por deterior y recorrido acumulado podría haber opacado la enigmática presencia de este Escarabajo. Ni siquiera habiendo sido un encuentro predestinado, obligado por las circunstancias. Cuando el humano se va, los clásicos disponen de segundas oportunidades. Y la de este convertible alemán fue una segunda oportunidad en el más estricto sentido del término.
Volkswagen Beetle Karmann Cabriolet 1979: un estado inmaculado y el enigma detrás de su conservación
El polvo repartido sobre la carrocería, y vaya si sobre el parabrisas, había sido el actor lógico y predecible, pero la verdad no podía ocultarse. Apenas se retiró la lona, su perfecta condición se reveló sobre su acabado, que allí estaba, manifestándose como toda una oda al buen gusto y a las buenas combinaciones. En este caso, la de su Brazil Brown y su capota blanca. Pero ese estado inmaculado también pudo leerse en una llamativa cifra. Resulta que el propietario original, que a la luz del historial no sería simplemente el propietario original, sino el único en su vida, había decidido redefinir el concepto automotriz de conservación.
Una cosa es casi medio siglo de existencia. Otra muy distinta es pasar toda esa vida en el mismo lugar. “La historia detrás de por qué el coche ha permanecido encerrado durante tanto tiempo sigue siendo un misterio”, confesaba Daily Mail, que se había hecho eco de la curiosidad previo a que se pusiera a subasta en un evento de Classic Car Auctions de septiembre del 2023. ¿Fue un acto deliberado convertir en cápsula del tiempo a un ejemplar que se lo merecía por tratarse de uno de los últimos de su especie lanzados al mercado con especificaciones para el Reino Unido? La única certeza radica en cómo llegó hasta esa cochera.
Hallazgo de garage, hallazgo de un odómetro sin igual
Una entrega cortesía de la entonces JEM Volkswagen ubicada en el pueblo de Walsall sería su único traslado hacia el destino final. Un destino final interrumpido 44 años después, cuando este Beetle 1303 LS fue puesto en venta por la familia del dueño cuando este, quien oficiaba de vendedor de coches al momento de la adquisición a nuevo del Volkswagen, falleció. El odómetro fue la sorpresa y la razón fundamental por la que en la subasta del 2023 alguien pagó 50.000 libras esterlinas, el equivalente a casi 60.000 euros hoy, y por la cual no habría resultado descabellado que se pagara bastante más que esa oferta ganadora.
Allí estaba este Volkswagen Beetle Karmann Cabriolet 1979 en la cochera, en medio de su ansiado y merecido garage find, con su impoluto tapizado interior en avena y con todos sus componentes originales, incluyendo su motor bóxer 1.6 en excelente estado, listo para ser revisado y ponerlo en marcha de inmediato. Pero sobre todo, allí estaba el número que no mentía, que certificaba su pasado: apenas dos millas había sido conducido. Solo un puñado de kilómetros antes de un letargo al que algún día se le iba a poner un punto. Me pregunto cuánto anunciará su millaje por estas horas…


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.