Porsche lleva años vendiendo la moto del 718 Boxster y Cayman eléctricos como el futuro radiante de su gama deportiva. Primero dijeron que sería solo eléctrico, luego que habría también versión de combustión para no espantar clientes, y ahora resulta que el eléctrico podría no llegar nunca. Vamos, que el culebrón del 718 tiene más giros que el Nürburgring y ninguno apunta a buen sitio.
La culpa, según Bloomberg, la tiene el nuevo CEO Michael Leiters, que entró el 1 de enero sustituyendo a Oliver Blume y se ha encontrado un marrón de desarrollo, costes disparados y un mercado eléctrico que no tira como esperaban. Total, que está considerando tirar a la papelera el proyecto eléctrico del 718, precisamente el coche que nació para ser solo eléctrico desde el principio. Si esto te suena a chiste malo, espera a leer el resto del desaguisado.
Del monocasco eléctrico al batiburrillo de urgencia
Porsche anunció hace dos años que tenía que cerrar la producción del 718 actual porque una nueva ley europea de ciberseguridad le obligaba a rehacer toda la arquitectura eléctrica del coche. Como el modelo llevaba desde 2016 rodando sin cambios gordos, reingeniar un dinosaurio para unos pocos años más no merecía la pena, así que decidieron cerrarlo y preparar un sucesor totalmente eléctrico para 2025-2026.
La idea tenía su lógica entonces porque el mercado eléctrico crecía, Europa iba camino de prohibir los coches de combustión en 2035, y Porsche necesitaba electrificar su gama deportiva para no quedarse fuera de juego. El 718 eléctrico era la apuesta fuerte, el deportivo puro con baterías que iba a demostrar que un Porsche sin motor térmico podía seguir siendo un Porsche de verdad.
Pero la realidad ha sido más terca que los planes y la demanda de coches eléctricos se ha estancado en Europa, China no está comprando Porsches como antes, y la presión política para retrasar o suavizar la prohibición de 2035 va en aumento. Porsche vio venir la que se les echaba encima y decidió meter marcha atrás a toda prisa, añadiendo una versión de combustión al 718 que nunca debía llevar motor térmico.
Claro, rediseñar un coche pensado solo para baterías para que también quepa un motor de gasolina o diésel no es como cambiar las ruedas. Es rehacer la estructura, la distribución de pesos, la refrigeración, la transmisión y básicamente todo lo que hace que un deportivo funcione bien. Todo eso cuesta más pasta y tiempo, que son dos cosas que Porsche ahora mismo no tiene en abundancia.
Leiters llega y se encuentra todo manga por hombro
Michael Leiters aterrizó como CEO de Porsche el 1 de enero y se ha encontrado un panorama que da ganas de volver a Ferrari -de donde venía- o puede que incluso a Daewoo, si aún existiera. Las ventas en China se han desplomado, los márgenes de beneficio están cayendo porque todo el mundo quiere SUVs baratos en vez de deportivos caros, y encima tiene un proyecto de 718 eléctrico que lleva años de retraso, presupuesto inflado y un futuro cada vez más dudoso.
Bloomberg dice, citando fuentes internas, que Leiters está considerando cancelar directamente la versión eléctrica del 718 por culpa de los retrasos en desarrollo y los costes desbocados. Porsche se niega a hacer comentarios oficiales, pero el silencio ya dice bastante porque si el proyecto fuera un éxito rotundo, estarían dándole bombo en vez de esconderlo debajo de la alfombra.
La ironía es que ahora resulta que el eléctrico podría ser lo que se cancele mientras el de gasolina seguiría adelante. Es como si hubieran dado toda la vuelta para acabar justo donde empezaron, pero con un montón de pasta quemada por el camino.
Lo peor es que este cambio de planes no es gratis ni en tiempo ni en dinero porque cada vez que Porsche pivota el proyecto, tiene que tirar trabajo hecho y retrasar el lanzamiento. Mientras tanto, los clientes que querían un 718 siguen sin poder comprar uno nuevo porque Porsche cerró la producción del modelo actual hace meses. Cuanto más se retrase, más dinero perderán en desarrollo y más clientes se cansan de esperar y se van a la competencia.
El tremendo círculo vicioso que está ahogando a Porsche
Porsche está metido en un bucle del que no sabe salir. Si las ventas en China han caído en picado es porque los coches eléctricos locales son más baratos y los clientes chinos han dejado de ver a Porsche como algo especial. Eso deja menos pasta para invertir en proyectos nuevos como el 718 eléctrico.
Mientras tanto, los SUVs -que son lo que más venden- volverán a tener motores de combustión porque los clientes no quieren eléctricos puros y los híbridos enchufables no dan los números que esperaban.
La decisión más sensata desde el punto de vista financiero es justamente esa de cancelar el 718 eléctrico y centrarse solo en la versión de combustión. El error no ha sido el coche eléctrico en sí, sino la ejecución, que como en otras marcas del grupo Volkswagen, ha dejado mucho que desear.
Si algún día llega, será de milagro
Porsche no suele filtrar estos rumores de cancelación si no hay algo de cierto detrás. Los nuevos jefes suelen venir con la brocha gorda para limpiar desastres heredados, y el 718 eléctrico tiene toda la pinta de ser uno de ellos. Si al final llega al mercado en alguna forma, habrá que quitarse el sombrero porque será un milagro de ingeniería pura después de tantos errores acumulados.
Lo más probable es que veamos un 718 de combustión dentro de un par de años y que la versión eléctrica se quede en el cajón de los proyectos fallidos. Los que querían un Boxster o Cayman eléctrico tendrán que conformarse con un Taycan o buscarse la vida en otra marca, porque Porsche ha decidido que las apuestas arriesgadas no son lo suyo cuando las cuentas aprietan.


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Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.COMENTARIOS