Días de salones. El caballo no se siente libre bajo techo. No puede hacer locuras con tanta gente yendo y viniendo en la cuna de la industria automotriz. Más se desespera cuando lee el deseo en las miradas, porque sabe que el ocho cilindros no se activará hasta el segundo semestre. Así es este oficio, se diría si cobrara vida. ¿Acaso no es un deportivo lleno de vitalidad? Desde siempre, pero no tanto en su estado de reposo… y bajo techo. Al menos, un salón menos hacia la hora señalada.
“Músculos de la vieja escuela, tecnología de la nueva escuela. Uno fue diseñado para asustar a la gente en los semáforos, el otro fue diseñado para avergonzar a los superdeportivos”, marca el fotógrafo spoolyography, con la complicidad del Detroit Auto Show, a modo de presentación del fantasmagórico Chevrolet Chevelle 1971 y del Ford Mustang Dark Horse SC, respectivamente. Pero el Mustang es tradición y, por ende, un muscle car de vieja escuela por siempre.
Llantas de carbono en el Ford Mustang Dark Horse SC, clave e innovación
Claro que su referencia va a la actualidad pura del deportivo del óvalo. Y es que hay bastante que decir al respecto. Está a la vista que el que genera suspiros en el espacio Ford no es el Dark Horse SC de base y solo hay que dirigir la mirada a las ruedas. El azul promocional encandila, pero en sus masas no suspendidas se revela su identidad y se declaran las intenciones. Es el Ford Mustang Dark Horse SC Track Pack que, dentro de una serie de mejoras, incluye unas llantas de fibra de carbono.
El coche, en este estado Supersaiyajin, advierte que junto a él volarás. Con este paquete opcional para pista, los ingenieros de Ford Racing le sacan al nuevo Mustang unos cuantos kilos de encima, unos 68 kilogramos, para ser exacto. De la etapa de desarrollo, se llevaron de la versión GTD no solo el V8 5.2 sobrealimentado y unos neumáticos Michelin Pilot Sport Cup 2 R personalizados cuya tecnología lo acerca a niveles de tracción de superdeportivos, sino también los frenos Brembo carbocerámicos y unos discos delanteros más livianos que los fundidos del SC de base.
SC Track Pack: ir por todo
La ligereza es la regla. Para adaptarse a estas llantas de carbono, Ford calibró la suspensión MagneRide, donde el nuevo Dark Horse ha recibido componentes forjados y no de acero. Si el motor es su corazón, los ejes son su sistema nervioso. A decir verdad, carece de sentido hablar de libertad en este Mustang, porque lo puedes sacar del techo de Detroit para llevarlo a circuito y, aún a cielo abierto, puede seguir sintiéndose atado. Con el control de tracción variable, el SC promete hasta cinco niveles, pero también desactivar por completo el control de estabilidad.
El paquete opcional se justifica en sus bajos, pero también en su zaga aerodinámica: afuera la tapa de maletero estándar, adentro una de tipo cola de pato, clave para aumentar la eficiencia en un diez por ciento del alerón trasero. Soporte, endplates, alerón… Todo de carbono expuesto. A modo de conclusión, sería una desconsideración quedarse a mitad de camino. Lo nuevo del Ford Mustang está pensado para que el cliente vaya por todo y aquí el todo es ese modo Track Pack.


Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.