Hay que tenerlos muy bien puestos, o estar muy aburrido en la oficina de marketing, para llevar un Ligier JS50 al Nürburgring. Mientras todo hijo de vecino se gasta millones en que su hiperdeportivo baje de los siete minutos, estos franceses se han plantado en el trazado alemán con un coche de los que no necesitan carné para ver cuánto tardaban en merendarse el circuito. ¿El resultado? Unos gloriosos 28 minutos y 25 segundos que harían que hasta un caracol asmático se sintiera como Lewis Hamilton a su lado.
La cifra es verídica y tiene hasta el sello de un notario alemán, Jens Böhle, que debió de quedarse dormido en la línea de meta esperando a que el cacharro asomara el morro. El JS50 en cuestión es un diésel de 500 cc con apenas 8 caballos, lo que viene a ser la potencia de una batidora industrial pero con carrocería y con una velocidad máxima limitada por la ley y por la física a 45 km/h, el intento de récord se parece más a uno de mis ratos buscando aparcamiento que a una vuelta rápida en la meca del automovilismo.
Lo gracioso es cómo nos venden la moto (o el cuadriciclo, en este caso) usando la comparación con un Trabant P50 de 1960, que tardó 16 minutos en su día, para decir que ellos son los nuevos reyes de la lentitud absoluta. Es una maniobra de marketing de manual: cogen un dato real, le ponen unos cuantos emojis de sorpresa en redes sociales y esperan a que el personal pique el anzuelo. Es el tipo de ingenio que me gusta, el que usa la verdad para contar una mentira a medias y quedarse con todo el mundo.
Pero claro, si rascamos un poco, vemos que el récord tiene más trampas que una película de chinos. Porque para empezar, el Trabant de los años 60 corrió en una configuración de pista más larga, así que comparar los tiempos es como comparar un huevo con una castaña. Además, el Ligier es un vehículo urbano pensado para que los chavales en Francia no mojen el asiento de la scooter cuando llueve, no para enfrentarse al Karussell. Pero oye, ahí queda el dato para la historia de lo absurdo.
Entre el engaño técnico y la genialidad del marketing
Aquí es donde entra el “timo” de las categorías, porque Ligier clama a los cuatro vientos que es la vuelta más lenta jamás registrada, pero se les olvida mencionar que hay un tractor Claas Xerion de 17 toneladas que hizo el recorrido en 24 minutos y un Peel P50 (ese coche que parece un zapato con ruedas, el que metieron en las oficinas de Top Gear) que tardó 25. Entonces, ¿por qué dicen que son los más lentos? Pues porque se agarran a la etiqueta de “vehículo de producción oficial” y al hecho de haber llevado a un notario para que de fe del “logro”.
Es el ejemplo perfecto de cómo se pueden explotar los vacíos legales y técnicos para colgarse una medalla, pero mientras el récord del tractor fue una broma de una revista y el del Peel P50 una chorrada para YouTube, lo de Ligier es un intento “serio” y verificado. Es como si yo digo que soy el tipo más rápido del mundo… de los que llevan chanclas y un gin-tonic en la mano. Técnicamente es verdad, pero en el fondo sabes que te estoy tomando el pelo porque yo no bebo casi nunca.
La jugada es maestra porque aprovecha que nadie mira las categorías de “récords especiales” de la Wikipedia. Ligier sabe que el 90% de la gente se queda con el titular y el emoji de la cara explotando, y no se para a pensar que un tractor de 500 caballos fue más rápido que su coche de “gasoil”. Han conseguido que hablemos de una marca que suele fabricar el coche más coñazo del mundo como si fueran unos pioneros de la contracultura automovilística, y eso tiene su mérito.
Al final, este récord es una oda a lo políticamente incorrecto dentro de un mundo obsesionado con la eficiencia y los voltios y el postureo cutre. Estos, en lugar de intentar convencernos de que su cuadriciclo es tecnológico y moderno, nos dicen: “mira, es tan lento que hemos batido un récord mundial de desesperación. Tan lento que el notario se ha traído un tupper y una revista”. Es una forma de oponerse a la norma de la velocidad absurda y de demostrar que incluso con un motor que hace menos ruido que una Balay mal nivelada, se puede ser el protagonista del día en el circuito más famoso del planeta.
Ingeniería de supervivencia y orgullo “low-cost”
Si dejamos de lado el cachondeo del récord, el JS50 es un bicho curioso desde el punto de vista de la ingeniería de mínimos. Tiene un motor de 499 cc que consume 3 litros a los cien; básicamente, gasta menos que yo en borracheras. De hecho, los periodistas franceses hicieron la machada de ir desde París hasta Nürburgring, unos 540 kilómetros, con un solo depósito. Eso sí es un récord de verdad y no la milonga de la vuelta lenta, pero claro, eso no vende tantos clics como decir que eres el más lerdo de la pista.
Este “cohete” francés representa un tipo de movilidad que a muchos les da risa, pero que cumple su función sin pretensiones. Tiene pistones, inyectores y quema gasoil, lo cual ya es original ahora que todo va de enchufes y pilas. Es ingeniería de la de antes adaptada para que un chaval de 15 años pueda ir al instituto sin que la gente le mire con pena… aunque se gane alguna colleja.
Lo que yo valoro aquí es la capacidad de la marca para reírse de sí misma porque es como cuando valoras a alguien de tu equipo porque admite que no tiene ni idea de algo pero se busca la vida para sacarlo adelante. Ligier sabe que no compite con Porsche, así que decide competir contra un tractor y un coche de los años 60 para que, al menos, nos aprendamos su nombre.
Al final, el récord de Ligier es la demostración de que, a veces, las gallinas que entran por las que salen: pierdes toda la dignidad en la pista pero ganas una notoriedad que ya quisieran para sí muchas marcas chinas de eléctricos. Una jugada canalla para un coche que, por fin, ha dejado de ser invisible.


Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.