Una cosa me queda clara que rodea a este clásico italiano y es, mediante un mismo nombre, entrelaza a actores trascendentales, pero de diferentes ámbitos. Hay algo que no termina de quedarme claro: por lo visto, no se trata de un cupé. Disculpen la ironía. ¡Vaya berlinetta el Cisitalia 202! Un exponente de la bendita norma automotriz primero las pistas, luego la producción para el cliente.
Piero Dusio es el hombre clave de esta entrega. Futbolistas apasionados del automovilismo no son pocos y este piamontés se inscribe en la lista. La Vecchia Signora es el primero de los actores en cuestión. Años después de su retiro prematuro del club turinés por lesión, sus labores como empresario textil a cargo de la indumentaria del régimen fascista le ha dejado lo que consideraría una mancha negra en su historial. Pero lo que realmente lo ponía patas para arriba eran los coches… los coches y las carreras. Venderle el alma al diablo engordó sus bolsillos y entonces conoció a otro célebre actor… y a otro célebre escudo. No el de la Juventus, sino el de Ferrari: sus manos al volante del Alfa Romeo 8C, el primer coche en llevar el emblema de la scuderia de Maranello, fue el adelanto de un destino que ya estaba escrito.
En la vida de Dusio ha pasado su experiencia como presidente del club del norte y, por otro lado, su sueño real: la construcción de un vehículo de competición propio. Tras fundar la Compagnia Industriale Sportiva Italia (Cisitalia), un período de desarrollo de tres años que había iniciado en 1943 terminó con el Cisitalia D46, un monoplaza con ingeniería Fiat, potenciado sobre componentes mecánicos del 500 Topolino y al que reconocidos pilotos de la época se subieron. Entre ellos, Chiron, otro actor que puedes sumar a la lista. ¿Les suena?
De inmediato, motivada la firma por la Mille Miglia y por necesidad consecuente de un corredor de carretera, el Cisitalia 202 se concibió sobre la base del D46. Finalizar la edición de 1947 del hostil reducto con tres unidades en el segundo, tercer y cuarto puesto confirmó que este cupé había nacido para convertirse en guerrero. En guerrero de circuitos, pero también de cocheras. Una berlinetta con doble faceta. El 202 fue una obra de arte, a juzgar por cómo fue tratada en su tiempo: una “escultura rodante” que, de hecho, supo ser exhibida en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York a principio de los años cincuenta. Sin embargo, ejemplares como el que ven en imágenes dan cuenta de lo que definiría como todo un acorazado italiano, su otra cara.
Previo al Gran Premio de Italia de aquel ’47, Cisitalia presentó el modelo para la calle, con un total de 172 unidades repartidas entre una minoría con carrocería de aluminio, cortesía de Vignale, y una mayoría en acero de parte de Pininfarina. Este chasis subastado en casi 275.000 euros –que su venta se haya dado a través de la casa Aguttes habla de esa identidad artística atribuida por derecho– es uno de los primeros que salieron de fábrica –correspondería a 1948– y, desde 1973 a la fecha, había estado bajo propiedad del mismo dueño.
No se puede soslayar su estado actual. Hay que reconocer que no es el mejor. Se revelan daños por impactos frontales y marcas del uso y de su olvido al que fue sometido por décadas, oculto en la misma cochera por más de medio siglo. Su interior es de fábrica, pero su motor no es original, aunque sí lo es la tapa de culata. Ahora bien, lo más importante es su supervivencia como reliquia: como ese guerrero que, a pesar de desnudar heridas, se mantiene íntegro y de pie, que es lo que le permite conservarse como un cuadro histórico y vencer al tiempo. Como tal, este clásico es de esos que trascienden a las condiciones en que se encuentran. Eso es lo que se ha pagado en gran medida.


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS