Imposible no visualizar al Ferrari 250 GT convertido del conde Giovanni Volpi corriendo en las 24 Horas de Le Mans, más cuando esta reversión –no, no es un restomod, sino un homenaje de edición limitada fabricado a nuevo– lleva el lunar blanco de época, pero vació, sin aquel número 16 que desafiaba al GTO. No importa, el lunar está y simboliza la unión de pasado y presente personificada en un mismo nombre.
Apuesto que, ya cerrando el 2025, no imaginabas la aparición de un “shooting brake” de casi 700.000 –valuado en 690.000, para ser exacto–. La casa ErreErre Fuoriserie es la responsable de esta extraña congeniación entre carrocería y precio, y es clara en los argumentos. El alma de Giotto Bizzarrini, quien intervino en el desarrollo de aquel peculiar Ferrari del ‘62, viaja dentro de este coche, pues para ello fue concebido, según palabras del fabricante italiano.
“Es un acto de amor, un diálogo entre generaciones de creadores, una forma de agradecer la genialidad de un hombre que nos enseñó que la aerodinámica puede ser romántica”, definió Gianluca Rubatto, fundador de ErreErre. Es un coche de reconocimiento. El propósito de su lanzamiento es cerrar el círculo, hacer realidad el modelo que pudo haber sido, pero que nunca fue: una versión estilo breadvan del Iso Grifo A3/C, el deportivo creado para las carreras por Bizzarrini en colaboración con Iso Rivolta, fue el coche que el ingeniero italiano alguna vez consideró, pero que dejó pendiente.
Ahora, la deuda la paga ErreErre y el nombre, con elegancia aplicado detrás de la ventana del conductor, resume dicha razón de ser. El flamante ForGiotto se presenta como una edición casi única en el mundo, para elegidos. Cinco unidades cuyo propósito será dejar sentado que el deseo se ha cumplido. Lo interesante es que, si bien no se trata técnicamente de un restomod, las cinco unidades podrán encargarse con chasis y repuestos originales del cupé hermano del GTO de Maranello.
Esto es producto de la alianza entre ErreErre Fuoriserie e Iso Restorations, firma que heredó el stock de componentes cuando Iso Rivolta cerró a mediados de los años setenta. La alternativa sería un ForGiotto a nuevo hecho y derecho, con piezas actuales en lugar de las del deportivo clásico. Lo que no se toca –sí, adivinaron– es lo que se esconde debajo del capó: el V8 5.4 small-block de Corvette que llevaba el A3/C y que, conectado a una caja manual de cuatro velocidades, promete a sus clientes experimentar aquellos más de 400 caballos de potencia.
Lo artesanal también encarece a esta edición especial. Su carrocería de aluminio ha sido forjada a mano. Sobre ella, la boca del capó para el motor y las hendiduras verticales laterales funcionan como una oda al pasado, mientras un Azzurro Nuvola metalizado te invita a tocar el cielo con las manos y los detalles en blanco –obsérvese la sutileza con la que ambos colores parten a la mitad al logotipo frontal– terminan de embellecerla.




Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.