Coche del día: Mercedes C230 Kompressor (W202)

Coche del día: Mercedes C230 Kompressor (W202)

Gracias a la presencia de un compresor volumétrico, las prestaciones era muy buenas y el tacto general superior a cualquier cuatro cilindros de similar cubicaje


Tiempo de lectura: 4 min.

El Mercedes C230 Kompressor era, entre otras cosas, la respuesta de la firma de la estrella al éxito del BMW Serie 3. Concretamente, se podía decir que se puso en circulación para verse las caras con el BMW 328i, ya que precio y prestaciones eran casi un calco entre los dos coches. Uno de esos ejemplos que ilustran a la perfección la batalla en la que estaban sumidas las dos grandes marcas alemanas a mediados de los 90.

La puesta en escena del Mercedes 190, el conocido “baby Benz”, cambió tanto las cosas en la firma alemana, que después de unos años en el mercado se vieron obligados a buscar un sustituto. Esa búsqueda dio como resultado el Mercedes Clase C, un coche cuyo diseño ya adoptaba los nuevos rasgos de la Mercedes de los 90 y daba un paso al frente en otros muchos apartados, como calidad, prestaciones e incluso en imagen dentro de la propia marca.

En producción desde 1993, el Mercedes Clase C tenía como principal rival al BMW Serie 3, aunque luego llegó el Audi A4, el Lexus IS o incluso el Saab 9-3, coches a cada uno con una personalidad y unas cualidades muy destacables. Todo ellos, sin embargo, sin la imagen de marca que tenía el Clase C, aunque, en general, algo más dinámicos y juveniles y menos “de señor”. Un estigma, este último, que tuvo que arrastrar la firma de la estrella durante algunos años, al menos en España.

La gama partía de los 122 CV del C180 y terminaba en los 347 CV del C55 AMG, aunque si se quería equilibrio, nada mejor que el Mercedes C230 Kompressor. Un dato interesante de esta versión era su cifra de potencia, la cual tenía réplica en la misma gama del sedán germano con el C280, aunque la forma de llegar a ella era bien diferente y el precio era más favorable al C230 Kompressor. No obstante, eso no quiere decir que fuera un coche barato, ya que la marca pedía 5.800.000 pesetas –a fecha de abril de 1995–, así que no era un modelo accesible, ni mucho menos.

Estéticamente, el C230 Kompressor era como cualquier otro Clase C salvo, quizá, por las llantas

Mercedes C230 Kompressor (2)

Si podías permitirte el lujo de invertir ese dinero en un coche, tendrías uno equipado con un cuatro cilindros en línea de 2.295 centímetros cúbicos, culata de cuatro válvulas por cilindro y dos árboles de levas, inyección y como su denominación indica, un compresor volumétrico que sobrealimentaba la admisión. Anunciaba 193 CV a 5.300 revoluciones y 280 Nm de par a 2.500 revoluciones. El cambio era manual de cinco relaciones –la quinta algo larga con 41,90 kilómetros/hora cada 1.000 revoluciones– y podía montar diferencial de deslizamiento limitado en opción.

No era, como se puede ver en los datos, un propulsor deportivo, aunque sí era uno con una entrega de potencia contundente desde pocas revoluciones. Se desarrolló para poder tener un motor con cierta garra que cupiera en el vano motor del Mercedes SLK –de la primera generación, el R170, y ya que se tenía a mano, se empleó en otros modelos. La prensa de la época decía que tenía tacto de motor de mayor cilindrada, aunque lo mejor de esta mecánica estaba a bajo y medio régimen, mientras que a altas revoluciones no entusiasmaba y no merecía la pena exprimirlo demasiado pues se “acababa” pronto. Además, curiosamente, también se llegó a decir que resultaba ruidoso y algo tosco…

Por otro lado, la prensa decía, igualmente, que el Mercedes C230 Kompressor era un sedán con un cierto talante deportivo –algunos detalles del interior, como una tapicería de todo menos discreta y que podía estar caracterizada por un tartán blanco y negro, según colores de carrocería y opciones– y las prestaciones parecían reafirmar esa idea. El 0 a 100 kilómetros/hora se completaba en poco más de ocho segundos, mientras que los 400 metros con salida parada los realizaba en 15,79 segundos y los 1.000 metros, igualmente con salida parada, en 28,78 segundos. Por añadir algún dato más, los 1.000 metros desde 50 kilómetros/hora en quinta, los completaba en 34,96 segundos.

Sin embargo, aunque parecía apostar por un toque más deportivo, el C230 Kompressor destacaba especialmente en vías rápidas con una estabilidad y una sensación control superlativas. Parecía nacido para carreteras cuyas curvas no se cerraban demasiado y donde podía rodar todo lo rápido que su conductor se atreviera con una sensación de seguridad altísima.

Lo malo de rodar así estaba en el consumo, que como cabe esperar, se disparaba. Las cifras podían rozar los 15 litros cada 100 kilómetros, aunque la media, según la prensa, estaba alrededor de los ocho litros, 11 en caso de la circulación por urbano.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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