Atrás quedaron los días de Japan Mobility Show. Lo peor del día después es que los apasionados por el Salón de Tokio debemos esperar todo un año hasta el siguiente encuentro. Lo positivo es lo que deja, sobre todo en materia de prototipos para el mañana. Y la edición del 2025 no fue la excepción. Si de dejar tela para cortar se trata, la 48° –si consideramos todas las anteriores celebradas desde los años cincuenta como Tokio Motor Show– reveló cómo sería una futura generación del coche más vendido de la historia de la industria, ni más ni menos.
Si todo un calendario habremos de esperar, pues que sea conjeturando, imaginando e interpretando sobre semejante propuesta, con los límites que nos imponen los prototipos experimentales, ese hasta ahí que nos impide ir más allá al momento de analizar en función de las producciones en serie, porque resulta evidente que el futuro Toyota Corolla no llegará a los clientes tal como la marca japonesa lo descubrió ante los ojos del mundo en modo concept car. Siempre hay cambios que se inclinan por el realismo, desde ya.
Ante los ojos de los norteamericanos, de los asiáticos y demás regiones clave para la eterna supervivencia de la versión sedán, pero también ante la atenta mirada de la división europea del fabricante: la ausencia de un prototipo hatchback en el recinto de la capital nipona y la esperanza que representan las berlinas de tamaño compacto en el viejo continente generan intriga y expectativas, respectivamente. Un segmento en el que modelos como el Mazda 3 y el nuevo CLA ofrecen sobrios estilos y un punto justo logrado no solo por las medidas contenidas, sino también por las líneas cupé.
Decir que este concepto de Corolla promete ser un éxito en Europa constituiría una obviedad por mera asociación entre nombre y desempeño comercial comprobado e inoxidable, pero hablamos de un diseño cuatro puertas, el que menos apalanca en el mercado del continente. Ahora bien, retomando el caso de las berlinas compactas, vale el juego del imaginar a este prototipo en las concesionarias, pues poco y nada se parece al Toyota Corolla Sedán vigente.
El Toyota Corolla Concept: de carácter, deportivo
No parece haber considerables diferencias entre los voladizos del Toyota Corolla Sedán de serie actual y el Toyota Corolla Concept revelado en Japón, pero la esencia del diseño lo cambia todo. No hay comparación. Por un lado, ese coche que convoca a familias tipo y a aspirantes de profesionales. Por el otro, un Corolla recargado de carácter, deportivo como ninguno de los Corolla cuatro puertas en actividad. Visualizar esta propuesta de berlina circulando por ciudad o carretera invita a preguntar qué tanto se equipararía la balanza de la demanda entre esta carrocería y el superventas de cinco puertas.
En su defecto, imaginemos una versión GR Sport estampada sobre este concepto de diseño. Entonces, el coche adoptaría nuevos y gratos rivales –¿Por qué no alemanes como un BMW Serie 2 Gran Coupé del futuro?–, y el éxito dejaría de buscarse en las cifras de gran volumen para concentrarse en los clientes de nicho.
Lo cambia todo. No solo en tecnología avanzada. Lo cambia en aerodinámica, en silueta, en el espíritu y una nueva personalidad que de su techo nace y que de los pasos de rueda delanteros emana. Me es imposible no establecer un paralelismo –de seguro, sin tanto sentido ni coherencia, pero paralelismo al fin y al cabo– con superdeportivos italianos recientes como el Ferrari F80, puntualmente en esa sección lateral. ¿Merece tal comparación? Al menos para graficar su evolución hacia una deportividad pocas veces vista.
Lo cambia también en lo que se podría denominar el concepto de la casa o el concepto del concepto, porque aunque Toyota nos haya dado muestras de cómo una gama casi entera puede refundar su identidad visual en poco tiempo a base de ese diseño regido por paneles en diamante, para un Toyota Corolla Sedán esa figura que la automotriz japonesa aplica como hilo conductor no deja de ser rompedora, aún heredando una disposición de perfil similar a la de modelos ya consolidados como la segunda y actual generación del C-HR.


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS