No es solo revivir un modelo, reinterpretarlo, recurriendo a las tendencias, a las medidas, ¡a las culturas, las culturas que se forjan de algo tan simple y a la vez complejo como el material de época! Claro que todo dependiendo del rango legendario. Entonces, si el devuelto a nuestra era es un Golf Mk1, un algún Porsche 911 clásico, un AC Cobra –¿por qué no?– o el Lotus Esprit S1, el de primera generación, como en este caso, se está reviviendo también la trastienda, el contexto, los vínculos, episodios que hacen a la génesis de lo que, en definitiva, más nos gusta: el coche.
Cincuenta unidades, una por cada año que pasó desde el lanzamiento de aquel geométrico y tan italiano deportivo en el Salón de París de 1975. Aunque corresponde remontarse a unos años más al pasado, unos tres años, cuando el prototipo dio a luz. Pongámosle un año más a lo profundo del baúl de los recuerdos. Año 1971, Salón de Ginebra. Dos potencias se saludan. Chapman y Giugiaro, dos instituciones del diseño, se estrecharon la mano por primera vez en la escala suiza. “Colin y Giorgetto se llevaban muy bien: eran personas creativas e innovadoras, y se retroalimentaban mutuamente”, recordó alguna vez, a Revista Car, quien fuera mano derecha del fundador y heredero de Lotus tras la muerte del británico.
No, definitivamente no se está trayendo al presente una génesis cualquiera. El peso de la responsabilidad, de la herencia, cae, en esta ocasión, en la startup Encor. Nadie puede decir que esta firma no se ha adentrado en una liga mayor. Nada con lo que una empresa dedicada a los restomod no conviva a diario. La lupa de estas creaciones que agasajan suele posarse más cerca cuando se trata de un coche de culto. El Esprit S1 lo fue y lo es hoy, revalorizado, por más que sabe lo que es transitar un período de desdicha. Durante los primeros años de este siglo “no gustaban, los encontrabas abandonados entre setos”, según un ex jefe de ventas de Lotus a Car.
En la era –y la cultura– de la fibra de carbono, difícilmente se habría logrado imponer otro material para la carrocería de esta edición limitada llamada Encor Series 1. Es el primer proyecto de esta compañía británica, que por un lado puede empalagarte con la carta de presentación genérica –”Algunos autos nunca se desvanecen; perduran en la memoria (…) Tomamos una de esas historias y escribimos su siguiente capítulo, no como una copia del pasado, sino como algo más auténtico, más nítido y más vivo”, introducen– y por otro darte la bienvenida al maravilloso mundo de los faros escamoteables. O eso parece, porque, en realidad, recurre a proyectores LED para reinterpretar los originales.
Como hace 50 años, un grupo de apasionados diseñadores, del cual forma parte quien fuera diseñador jefe del Lotus Emira, se ha unido para, a su manera, reavivar la chispa del deportivo esbozado por Giugiaro y que la comunidad caiga en la perplejidad como lo hicieron aquellos afortunados testigos de la presentación mundial del ’75. De manera tal que el primer paso fue respetar al cien por ciento el chasis original. No se han movido un ápice en ese sentido. Sí, repito, en la sustitución de la fibra de vidrio de los setenta por la de carbono para la carrocería, cuyas líneas se refinaron mediante asistencia por computadora.
Fabricado sobre la base del Esprit V8, este Series 1 también se apoya sobre el motor y la caja de cambios del Lotus Esprit S1, aunque con el ocho cilindros reconstruido integralmente. Apenas un puñado de imágenes que no muestran a cuentagotas, bajo el manto de misterio que aún lo oculta. Para la revelación, a esperar a noviembre de este año, si bien Encor Design, en una reciente nota de prensa, informó que irá desbloqueando más imágenes y datos técnicos con el correr de los días hasta que la hora señalada llegue. Que promete y genera expectativas así como le abre la puerta al riesgo de la decepción, eso seguro, pues cada una de los 50 ejemplares se anuncia en el Reino Unido desde el equivalente a medio millón de euros.


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS