El círculo se ha cerrado. Ese concepto en rojo glamoroso descubierto en el Salón de Múnich de dos años atrás, el inicio más bien, un prólogo de la nueva generación de una berlina con estilo cupé en la que se materializa la sobriedad justa de la alta gama alemana. Meses después, su travesía por las pecaminosas luces de Las Vegas, donde el fabricante de la estrella profundizó dando un paso más hacia el modelo de serie, dando muestras de las capacidades digitales, con la novedad del asistente virtual MBUX y la Inteligencia Artificial integrada.
Entonces, el Mercedes-Benz CLA eléctrico, el elegido para comandar la renovación de compactos estratégica, se convirtió en modelo de producción. “Con tecnología EQ”. Aquí y allá. La insignia expandida en la flota cero emisiones de los de Stuttgart. La insignia insuficiente. No era tiempo de arrojarse a una pileta en forma de gran batería. Si la movilidad europea se rige por la transición, pues que así sea. No tenía sentido desentenderse de la gasolina de cero a mil. El momento le pertenece a los híbridos, que en España, a modo de referencia, acaparan más del 50 % de las ventas.
Y si los no enchufables son los más vendidos del país, el nuevo Mercedes-Benz CLA híbrido, un microhíbrido, para ser preciso, es un turismo que merece el seguimiento. Un cuatro puertas cuyo punto puede resultar tan justo como el equilibrio de su apariencia: nada mal disimula sus 4,72 metros de longitud en sus proporciones contenidas, como un alta gama que se resiste a ser elegante, pero que no puede dejar de serlo, ni siquiera rebajando la altura de su carrocería unos 15 centímetros.
“Con tecnología híbrida”. Es la denominación que lleva en su documento de identidad sin excepción, en las dos opciones de motorización, que prometen consumos razonables, de 4,9 y de 5,1 l/100 km, según se trate del CLA 180 o del CLA 220, respectivamente. En las dos opciones de propulsión, a decir verdad, porque este es un semihíbrido que, además de recuperar energía en concepto de frenado regenerativo y desaceleraciones mediante su arquitectura de 48 voltios, es capaz de moverse en modo todo eléctrico a bajas velocidades.
Al momento de presentarnos la cabina, los alemanes nos abren las puertas sin antes hacer que aceptemos las bases y condiciones de una declaración de principios por la que se rige el interior de los últimos modelos: hay IA, pero el primer impacto es el visual, el esquema tecnológico que no va de la izquierda al centro, sino de lado a lado. Cuando Mercedes-Benz habla de “un nivel de individualización sin precedentes”, hace alusión a la emancipación del acompañante en el control de los mandos multimedia. Quien ocupa la plaza derecha puede ver al frente un panel con patrón de múltiples estrellas como el de la calandra o bien tener a merced una segunda pantalla de infoentretenimiento.
Destaco el diverso catálogo que el nuevo Mercedes-Benz CLA híbrido lanza en materia de acabado interior. En lo que a paneles de consola central y guarnecidos respecta. Tienta el “cubierta de yate” que propone con los que lucen en madera de roble, pero lo que le aporta en refinamiento le quita en cuanto al carácter real del coche. Si hay dos estilos que mejor representan la idiosincrasia de su tecnología avanzada, esos son el aluminio claro con estructura de carbono y el de fibra en blanco mate, el mejor contraste. Los acabados en madera gris y en aluminio claro cepillado, dos ideales para quienes prefieran el punto medio, el equilibrio. ¿Acaso de ello no se trata esta berlina compacta?


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS