En ciertos fabricantes, y en los segmentos más pequeños sobre todo, la apuesta por lo eléctrico puro parece estar tomando la delantera sin discusión. Luego está Fiat, con sus novedades recientes. El caso del nuevo 600 a gasolina va en sintonía con lo que el urbanita propone. Ajuste preciso. Ajuste y justicia. El ícono urbano vuelve a abrir el juego y lo hace yendo a contracorriente de esos otros fabricantes. Pero el objetivo del Fiat 500 Hybrid es dual: irrumpe para volver a la gasolina, pero también como un guiño pragmático a las necesidades reales del día a día: no más obligación de enchufes.
Como sea, hay que leer a este lanzamiento como una declaració de principios que proclama que la historia no se abandona, así tampoco como la esencia estética y simbólica del concepto de diseño contemporáneo. Pero es más que eso. El resultado es un coche que conserva el lenguaje e introduce una solución mecánica que amplía horizontes a modo de reivindicación de su función social.
El eléctrico no se reemplaza, pero ahora convive con la versión que ha llegado para volver a hacer de este clásico un sinónimo de la accesibilidad. Queda claro que el salto definitivo al coche eléctrico, por valores de mercado y costumbres, lleva tiempo a los usuarios.
Fiat 500 Hybrid: soluciones de un coche a contracorriente
La respuesta a ello es el motor FireFly de tres cilindros y un litro, asociado a una transmisión manual de seis velocidades y a un sistema eléctrico de 12 voltios que apunta a la experiencia de conducción suave y a un consumo contenido en clave de tráfico urbano. El nuevo híbrido no parece estar destinado a persegir cifras de aceleración, sino a desenvolverse de la forma más óptima en semáforos, arranques y confort de marcha.
Y si de moverse en ciudad se trata, la versatilidad toma forma en tres siluetas bien definidas. El hatchback conserva la esencia compacta y ágil que hizo al modelo un coche de culto. La futura carrocería 3+1 suma una solución inteligente con su tercera puerta lateral trasera, pensada para facilitar el acceso en espacios reducidos. Acerca del Cabrio, la filosofía perseguida igualmente por el Abarth 500 que sostiene que los pequeños con carácter y a cielo abierto no deben morir jamás.
Puertas adentro, bienvenida la conectividad inalámbrica con Apple CarPlay y Android Auto al sistema Uconnect 5 de la pantalla táctil de 10,25 pulgadas, hay que decirlo. Ahora bien, en un entorno donde la distracción es un riesgo a no subestimar –aún reconociendo que la inalámbrica trabaja en gran medida para evitarla–, la tecnología también asume un rol preventivo: el frenado autónomo de emergencia, el asistente de mantenimiento de carril y el reconocimiento de señales hacen lo suyo, pero en segundo plano. El conductor primero, siempre.




Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.