¿Habrá quinta generación del Renault Mégane?

¿Habrá quinta generación del Renault Mégane?

Renault está centrada en su gama eléctrica, pero no puede prescindir de un compacto en su gama


Tiempo de lectura: 9 min.

En una entrevista para AutoExpress, Laurens van den Acker, jefe de diseño de Renault, hizo recientemente unas declaraciones que están dando mucho sobre lo que hablar. Al parecer, y según sus palabras, el Renault Mégane está en un segmento donde ha perdido protagonismo y ahora que estaban lanzando su oferta de eléctricos, no podían poner dinero para desarrollar todos sus coches y que solo valía la pena invertir en el futuro del mercado. ¿No habría por tanto quinta generación?, esa duda quedó.

Esto ha provocado que muchos soltaran la liebre y afirmaran que el Renault Mégane, uno de los coches más vendidos de la firma francesa desde que se puso a la venta allá por 1995 (cuando ocupó el lugar del Renault 19), tenga los días contados. Básicamente se ha dicho que el Mégane podría no tener sustituto, ya que la marca se está centrando en coches eléctricos y obviamente, en el segmento de los SUV, donde está el mayor potencial de ventas.

Según los datos de ventas del modelo de los últimos 15 años, su popularidad ha caído mucho y su importancia dentro del catálogo de Renault ya no es tan grande. En el año 2004 se vendieron 465.000 unidades, mientras que en 2019 esa cifra cayó hasta las 129.222 unidades. Salta a la vista que estamos ante una caída enorme de ventas, propiciada por el auge de los SUV y por otra serie de circunstancias, como una mayor oferta, un cambio de gustos entre los usuarios y algún que otro avatar económico que hemos venido sufriendo. No es el único modelo compacto que ha caído mucho.

“Inevitablemente, hemos empezado a ampliar nuestra oferta de eléctricos, por lo que algunos coches tendrán que decir adiós. No podemos permitirnos desarrollar todos al mismo tiempo. El Mégane está en un segmento donde ha perdido protagonismo. Tienes que poner el dinero donde esté el futuro del mercado” – Laurens van den Acker, jefe de diseño de Renault

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El auge de los SUV y la caída del diésel, factores que han afectado a los compactos

La industria del automóvil es una de las más potentes y capaces del mundo, sumamente innovadora e incluso influyente en otros mercados, sin contar con las enormes cantidades de dinero y puestos de trabajo que genera. Solo así es posible la capacidad de adaptación en tan poco tiempo de la que siempre hace gala, como hemos podido comprobar con la popularización de la tecnología diésel y su rapidísima evolución seguida de una drástica caída de las ventas desde que estallase el Dieselgate, el crecimiento de la oferta híbrida y la llegada de los eléctricos, que cada día son mejores y más interesantes.

Esa capacidad de adaptación también la hemos visto en el crecimiento de la oferta SUV, que de unos años a esta parte se ha multiplicado de forma casi exponencial y rara es la ocasión que la mayor novedad de un fabricante resulta no ser un nuevo SUV. Esto unido a la tecnología eléctrica, se está llevando la mayor inversión de las marcas, que necesitan recortar de otros sitios para poder contar con liquidez que les permita seguir avanzando.

Como cabe esperar, esto a su vez ha influido en uno de los sectores con mayores números de ventas de Europa, el de los compactos o segmento C. Desde siempre, un compacto como el Renault Mégane ha sido el coche de familia, el coche para los nuevos conductores, el coche para los solteros o para las parejas jóvenes, ha sido el coche “para todo” gracias a su precio accesible para una gran mayoría, al tamaño válido para todo y a la oferta de motores. Sin embargo, la oferta mecánica se ha basado en los últimos años en la tecnología diésel, que desde el año 2015 ha sido totalmente demonizada por los continuos casos de manipulación de las emisiones.

El problema con los motores diésel ha ido afectando a todos los coches del segmento de los compactos, pero no todos se han visto afectados por igual y bien. Con nuevas estrategias de mercado, como el caso el Toyota Corolla, que únicamente se ofrece con motores hibridados (en algunos mercados lo hay 1.2 Turbo), la tecnología que parece haber llegado para ocupar el hueco de los diésel, aunque no logren sus niveles de ventas.

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Rivales más fuertes que nunca y electrificación

Otro punto que ha hecho mella en el Renault Mégane ha sido la renovación de los rivales directos. El compacto francés va por su cuarta generación, que llegó al mercado en el año 2015 para iniciar sus ventas en 2016. Mientras tanto, sus rivales se han ido renovando completamente o dejando su lugar a otras opciones. El SEAT León ha sido un rival especialmente duro, junto al Volkswagen Golf o incluso modelos como el Hyundai i30 o el Kia Ceed.

Renault ha jugado siempre con la baza del precio, ofreciendo una gama de modelos a precios atractivos para el gran público, junto a una enorme oferta donde elegir

No debemos olvidar que el Renault Mégane ha contado con todo tipo de carrocerías, desde un Mégane coupé que despareció con la generación actual (venía a ser la carrocería de tres puertas típica de todo compacto, pero de líneas más “dinámicas”), una carrocería monovolumen que ha terminado por recorrer su propio camino como modelo independiente (el Scenic), tenía un descapotable (Coupé-Cabriolet o CC) que también desapareció en la pasada generación y una carrocería familiar o Sportstourer, que continúa en oferta junto al cinco puertas. Y no podemos olvidarnos de la carrocería sedán, cuya última edición en nuestro mercado fue la diseñada por Patrick Le Quément, la tercera generación del Mégane, y se llamó Fluence.

Todas esas carrocerías han ido desapareciendo para quedar tan solo dos, algo que también ha ocurrido con otros rivales, aunque han ido apareciendo otras como es el caso del Kia Ceed, que actualmente tiene cuatro carrocerías diferentes (una cinco puertas, una familiar, una shooting brake y una crossover). De hecho, el cambio tan marcado que han sufrido los modelos coreanos también ha sido culpable de restar ventas a los “de siempre”, al ofrecer buenos productos a precios más que interesantes aunque, eso sí, lejos de las tarifas de derribo anteriores. Básicamente, las ventas se han repartido entre todos los protagonistas, que actualmente son muchos.

Por otro lado, no podemos pasar por alto la electrificación general que está sufriendo el sector del automóvil. Muchos rivales del Renault Mégane han ido recibiendo algún tipo de electrificación, mientras el francés la acaba de añadir a su oferta ahora. Renault se vanagloria de ser una de las marcas que más apuestan por los motores eléctricos, pero en cuestión de motores hibridados va un paso por detrás de algunas marcas y, actualmente, los híbridos tienen más tirón comercial que los eléctricos. A la vista está que muchos fabricantes han apostado por incluir este tipo de tecnología, aunque sea hibridación ligera.

Hay incluso quien emplea todo tipo de electrificación, desde híbridos convencionales hasta eléctricos puros, pasando por la micro hibridación, destacando de nuevo el Grupo Hyundai, seguida de Toyota sus modelos Hybrid, de Ford con la micro hibridación de 48 voltios o del Grupo VAG, que ha renovado de forma notoria tanto el Golf como el León añadiendo sus respectivas versiones electrificadas.

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¿Nuevo Renault Mégane para 2023?

Si volvemos de nuevo a las declaraciones de van den Acker, hay que destacar que en ningún momento se dice que el Mégane tenga los días contados, sino que afirma que ahora lo importante es invertir en las tecnologías del futuro: electricidad. Es decir, el Renault Mégane tendrá que convertirse a lo eléctrico de alguna manera para poder seguir en el candelero y podríamos estar ante una malinterpretación de sus palabras. Al fin y al cabo, el segmento de los compactos sigue siendo uno de los más importante de Europa y el Mégane es una gran fuente de ingresos para Renault, aún y a pesar de su descenso en popularidad.

Renault lo apostará todo, o casi todo, por los coches eléctricos, el primer paso ya está dado y, por ejemplo, en China solo contará con una oferta de modelos totalmente eléctricos, sin opciones con motor de combustión de algún tipo. No es algo que pueda llevarse a cabo en Europa, donde la electricidad todavía no tiene la fuerza suficiente para luchar de tú a tú con la combustión, lo que abre la puerta a la hibridación, como ocurre con sus más directos rivales. Hibridación que ya ha llegado a la gama y que tomará más fuerza en la quinta generación del Renault Mégane, que llegará -presumiblemente- en 2023.

Sí, el Mégane no tiene los días contados y tendrá renovación completa dentro de unos años. Renault no puede quedarse fuera del segmento de los compactos, máxime cuando los rivales han puesto en escena sus últimas ediciones, que son más avanzadas y tecnológicas que nunca. De hecho, según se dice en la red de redes, el proyecto está en marcha con el código interno de BFN y debería estar completado en el año 2022, para iniciar su comercialización en 2023.

Cuando llegue a los concesionarios, el Renault Mégane contará con lo último en tecnología, como un sistema de conducción autónoma de nivel 2 como poco, una nueva plataforma derivada de la actual CMF-C, e incluso podría abandonar su condición de compacto y acercarse más a lo que ofrece el Citroën C4 Cactus o el Ford Focus Active. No faltarán los motores con hibridación suave ni tampoco los híbridos convencionales y enchufables. No obstante, el gasóleo desaparecerá de la gama de motores del próximo Renault Mégane.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. Actualmente estoy escribiendo un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600, que se publicará en 2022.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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