Obligatorio para los fabricantes de automóviles desde hace más de una década en Europa, no necesita presentación el Sistema de Monitorización de Presión de Neumáticos –el TPMS, por Tyre Pressure Monitoring System– ni todo el conjunto de beneficios que representa, dentro de una serie de cuidados vitales para las ruedas de tu coche. Sin embargo, no siempre acompaña como un aliado. Un reciente informe explica cómo puede volverse un enemigo.
Estamos ante un caso de ironía del TPMS, pues lo que debería funcionar como elemento tecnológico al servicio de la seguridad, es capaz de vulnerar la propia seguridad. La visibilidad mediante cámaras no es la única vía para rastrear vehículos. Con el sistema de control de presión de los neumáticos es suficiente. Es lo que ha determinado el Instituto Madrileño de Estudios Avanzados IMDEA Networks, después de 10 semanas de estudio.
Lo que se vulnera, según los investigadores a cargo, es tu privacidad como usuario y tu seguridad como propietario. Las señales de advertencia sobre el estado de los neumáticos transmitidas al ordenador no es lo único que los sensores, instalados en cada rueda, emiten. El blanco de este estudio reciente ha sido el ID que los mismos sensores mandan mediante señales inalámbricas, de manera tal que pueden ser fácilmente alcanzados por receptores ocultos a cierta distancia.
El control de la presión de los neumáticos, el enemigo menos pensado
Al ser único este número de identificación, los receptores que lo toman son capaces de reconocer tu coche reiteradamente. Entonces, lo que se monitorea ya no son solo los neumáticos, sino el vehículo mismo y sin tener que acceder a la matrícula. El riesgo aumenta desde el momento en que este tipo de rastreo por TPMS resulta más barato y difícil de detectar, más que el sistema de vigilancia mediante cámaras.
A más de 50 metros, con edificios entre medio, con tu automóvil en movimiento… La amenaza es clara, según los más de seis millones de mensajes de sensores recopilados de más de 20.000 vehículos durante el trabajo de investigación, que consistió en la instalación de una red de receptores de bajo coste, ubicados a pocos metros de las carreteras y en zonas de aparcamiento, con el objetivo de comprobar el peligro que este rastreo por ID representa.
¿Soluciones? Bueno, podríamos pensar en la democratización de los neumáticos que prescinden del aire para, así, evitar el sistema de monitorización de presión y, por tanto, de las señales y el número de identificación, pero de momento su factibilidad en turismos parece lejana. Fortalecer las medidas de seguridad de los futuros sensores de automóviles, según IMDEA Networks, tendría que ser el paso a tomar para combatir la vulnerabilidad en cuestión.


Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS