Quizás una de las marcas más reconocidas de la era de preguerra es Bugatti. Su nombre está impregnado de proezas en el mundo de las carreras. Los coches producidos por Ettore Bugatti fueron algunos de los coches más adelantados de su tiempo, ya que nacieron y se criaron para el crisol de las pistas y el lujo de las élites. El Bugatti EB110 GT reunió ambos atributos; era digno llevar la denominación del fundador de la compañía.
Fue en 1987 cuando el empresario italiano Romano Artioli adquirió la marca Bugatti, que había estado inactiva desde 1952. Cuatro años y una fábrica completamente nueva más tarde, el EB110 entró en producción. La planta de Campogalliano en Módena, Italia, solo trajo 139 unidades de ese monstruo de las altas prestaciones al mundo, de las cuales tan solo 84 son el derivado GT en lugar del modelo SS, enfocado de forma explícita en la velocidad punta.
Artoli quería una base sólida. Por ese motivo nombró al mago de ingeniería Paolo Stanzani y al icónico diseñador Marcello Gandini, el dúo que le había dado al mundo coches como el increíble Lamborghini Countach. El nuevo superdeportivo fue presentado el 15 de septiembre de 1991, en honor al 110 cumpleaños de Ettore en el Palacio de Versalles, frente al Arco de La Défense en París. La nueva criatura italo-francesa fue bautizada, muy apropiadamente, el EB110.

Paolo Stanzani y Marcello Gandini han estado involucrados en el desarrollo técnico de coches de ensueño, tales como el Lamborghini Miura, el Espada y el Countach y el propio Bugatti EB110
Veamos que nos ofrece este purasangre bajo su escultural carrocería: un motor V12 de 3.498 cm3 con cuatro turbocompresores, caja de cambios manual de seis velocidades, tracción en las cuatro ruedas, suspensión delantera y trasera independientes, y frenos de disco hidráulicos con ventilación interna en las cuatro ruedas. Con 569 CV a 8.000 RPM y 611 Nm desde 3.750 RPM, conseguía alcanzar los 100 km/h en 3,6 segundos y una velocidad máxima de 343 km/h, el “más rápido del mundo” junto con el Jaguar XJ220.
El modelo que tenemos aquí es uno de los tres únicos que cobraron vida en 1993. Pintado en Grigio Chiaro (Plata Metalizada), inicialmente se trataba de un vehículo de demostración para la empresa. Cuando acabó de lucirse ante el mundo, se entregó como un automóvil nuevo al por entonces director de la compañía, Jean-Marc Borel. Eso ocurrió en 1996, siendo matriculado en Luxemburgo. En julio de 2001, esta belleza se dirigió a la colección de Mike Dawud en Holanda.

Aunque Bugatti había cerrado sus puertas en 1952, Romano Artioli soñó que la marca podría revivirse mediante la construcción de un nuevo superdeportivo, el mejor del mundo
Tras pasar por los distintos sitios y las distintas manos, el modelo apenas ha recorrido 11.000 kilómetros. Si bien los periodistas de la época enfatizaron sus prestaciones con la exclusión de casi todo lo demás, excepto el precio (410.000 euros), lo cierto es que el EB110 fue un producto bien construido, con un interior relativamente espacioso y bien equipado, incluso en las versiones más radicales como la SuperSport.
Lamentablemente, el sueño de Artioli y la nueva tenencia de Bugatti durarían poco. La compañía con sede en Módena, se declaró en quiebra en 1995 debido a los efectos de una recesión económica mundial, y los activos de la compañía fueron vendidos a Jochen Dauer. Dauer tenía suficientes repuestos a su disposición para crear 11 unidades adicionales antes de que Bugatti cerrara sus puertas en Italia para siempre. Para ese momento, se habían producido un total de 139 ejemplares.

Teniendo en cuenta su rareza, y más la esta versión GT de 1993, se puede entender que pueda llegar a ser un oscuro objeto de deseo. Dado que ahora busca nuevo dueño, es posible que entre nuestros lectores se encuentre alguien con un alma caritativa para acogerlo en el seno de su hogar. Aunque la historia del Bugatti EB110 fuese breve, los entusiastas lo recuerdan con cariño por ser una alternativa viable a la cosecha establecida de de Ferrari, Porsche y Lamborghini.
Luis Blázquez
Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.COMENTARIOS