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El Diccionario Apócrifo del Automovilista (V)

Conoce los intrincados significados de las palabras

El Diccionario Apócrifo del Automovilista (V)

Cocinadas a fuego lento y con mucho cariño, hemos hecho una nueva entrega del Diccionario Apócrifo del Automovilista usando como ingredientes piezas de desguace, grasa de mecánico y gambas pasadas de fecha. Los académicos que tenemos a sueldo hacen pues una nueva contribución a la ampliación del contubernio de erudición de nuestros lectores. He aquí la selección semanal:


C

Cambio automático

(Sustantivo) Invento de los fabricantes de automóviles para encarecerlos. Se utilizan no sólo en turismos, si no también en los deportivos más exclusivos, cuando todo el mundo sabe que lo mejor para un deportivo es un cambio manual. Si los deportivos más caros y los F1 tienen un cambio automático es porque sus conductores no quieren trabajar, esos conductores son tan ricos que no quieren apretar con el pie izquierdo. Los que somos pobres sabemos que podemos mejorar las prestaciones de un cambio automático.

El 90 % de los conductores conseguimos un menor consumo y una aceleración mayor con cambio manual que el equivalente en automático. Esto es debido a que para desembragar oprimiendo el pedal, sacar la marcha actual, introducir la adecuada y soltar el pedal para volver a embragar tardamos mucho menos que las 100 o 200 milésimas de segundo que prometen estos vehículos tan caros.

Chafapedales

(Adjetivo) Persona similar a un conductor cuya mayor diferencia es que se limita a chafar los pedales de acelerador, freno y embrague sin que la física clásica pueda explicar los motivos. Sus efectos vienen a demostrar que el mundo está realmente cuantizado en todas sus magnitudes. Es fácil ver estos efectos en cualquier punto de la red vial con una observación muy somera. Se pueden separar en tres grupos:

  • Chafaacelerador o conductor cuántico: persona que pulsa la superficie del acelerador de su vehículo con la única intención de mantener constante su valor de energía. Como hemos dicho, la energía sólo se puede dar en niveles discretos llamados cuantos. De esta manera, su valor se mueve en magnitudes discretas o de valor concreto. Esto es: van a 80 km/h en autovía, rotondas y calles adoquinadas del centro de la ciudad, sin variar.
  • Chafafrenos o conductor binario: persona que pisa el freno cada vez que no está pulsando el acelerador, lo que demuestra que es imposible construir un número real con un número finito de operaciones de números naturales. Son fáciles de identificar en autovía, pues adelantan cuando van a 120,000 km/h y el vehículo precedente a menos velocidad, aunque sea a 119,999 km/h. El conductor binario rebasará al vehículo con un incremento de velocidad de 0,001 km/h, en caso de superar la velocidad máxima, pongamos que va a 120,001 km/h, frenará hasta que reduzca su velocidad. En caso de caer por debajo de 120,000 km/h volverá a acelerar, reiniciando el ciclo para alcanzar la velocidad deseada. Y así, durante la distancia que sea necesaria para rebasar al vehículo delantero (un sencillo cálculo nos dice que para adelantar a un vehículo de cuatro metros con una diferencia de velocidad de 0,001 km/h se necesitan cuatro horas, si añadimos dos metros de seguridad serían seis). Si acaso llegase a su salida de autovía antes de terminar de rebasar al vehículo delantero, frenará hasta la velocidad indicada en la misma salida y emprenderá el abandono de la vía rápida sin gran problema, aunque haya hecho un atasco desde Madrid a Ponferrada.
  • Chafaembragues o conductor indeterminista: persona que está embragando y desembragando al mismo tiempo. Este efecto se visualiza en el mundo macroscópico cuando estamos en caravana. Si se ha encontrado alguna vez con un vehículo que parece que sale, pero que no lo hace, y vuelve a moverse, pero se va hacia atrás y vuelve a detenerse, ese vehículo está guiado por un conductor indeterminista. Esta manera de conducir produce tal causalidad de accidentes, que cuando el conductor sale de casa está accidentado y no accidentado a la vez durante todo el día hasta que vuelve a casa en su propio coche, o en taxi.

H

Huelematrículas

(Adjetivo) Persona muy tímida que intenta hablar con el conductor precedente y se identifica porque su distancia de separación con el vehículo que le precede es prácticamente nula. Este término también aparece en los idiomas sajones: en inglés es tailgater, que podríamos traducir como «maleteador», en neerlandés es bumperklevenman y su traducción sería “hombre que se pega a los paragolpes”, en alemán es Abstandsvergehener cuya traducción más literal sería “el que conduce a una distancia que ofende”.

Veamos cómo identificar a uno de estos conductores de acuerdo con su distancia en segundos en un día soleado sin lluvia, nieve ni hielo:

  • Distancia mayor a 2 segundos: el último vehículo está guiado por un conductor prudente.
  • Distancia menor a 2 segundos y mayor de 1: el segundo conductor es un imprudente.
  • Distancia menor a 1 segundo y mayor de 0,5: el segundo conductor es un temerario.
  • Distancia menor a 0,5 segundos: el segundo conductor es un conductor muy tímido que desea comentar con el conductor que le precede alguna duda sobre su vehículo y la única manera que se le ha ocurrido es pegarse hasta una distancia ofensiva, saltar el paragolpes y entrar por el maletero para decir un lacónico “hola”.

Si usted conduce de esta manera o conoce a alguien que lo hace así, nosotros tenemos la solución. Si quiere hablar con alguien sobre un tema automoción, o cualquier otro tema, póngase en contacto con nosotros: nos encanta hablar de coches y de motos (la verdad es que lo que nos cuesta es callarnos).


N

Neumático

(Sustantivo) Cosas redondas y negras que llevan todos los vehículos a motor (coches, motos, camiones) y vehículos a tracción animal (bicicletas y demás). Son un equipamiento básico que ni necesitan revisión ni deben ser sustituidos antes de estar rotos. Observar su estado es la mayor tontería que se han inventado los fabricantes de automóviles, los de neumáticos y las ITV, con que sean negros es suficiente. El dibujo y su profundidad también son tontería.

Si los F1 utilizan neumáticos sin dibujo, ¿para qué los deberían utilizar los turismos?, la respuesta es: por puro márquetin, que crean neumáticos con obsolescencia programada, que no aguantan ya ni 100.000 km. Repetimos: si es negro está bien. Fuera historias de lluvia, mixto o nieve, ¿qué pasa si llueve?, pues vas por la parte seca. ¿Nieve o hielo en tu carretera?, ¡pero si es menos peligroso! Como salen menos coches y van más lentos, se puede ir más rápido y hacer drifting queriendo y sin querer.

Los tipos de neumáticos son cosas que se inventan las marcas para que compremos por comprar. Otra gilituerquez es su presión, ¿para qué hincharlos? ¿Quieres que toque el suelo con la parte de arriba?¿Quieres que salga volando? Nada, no hay que revisar nada, mucho menos la rueda de repuesto, con lo que cuesta, siempre escondida, ¡qué pereza! Si acaso revientas un neumático en marcha, que los hay tan malos que no te duran ni 15 años, te lo cambia el seguro y ya está. Por cierto, ¿para qué poner un neumático nuevo si son más baratos en el desguace?, lo dicho, si es negro ya vale.

Las medidas también son aproximadas, hay que poner el más ancho posible o el que salga más barato que quepa y tampoco hace falta que sean todos iguales. Os dejo porque he anulado una cita para una vacuna, porque mi cuñado dice que me va a dejar autista, y aprovecharé para demostrar a un payaso que si metes los dedos en un enchufe sin toma de tierra no pasa nada; ingenieros, bah.


P

Punto de venta crítico

(Sustantivo) Es el punto de no retorno de venta de un vehículo, llegado a este punto, debemos venderlo. A continuación mostramos una lista que nos ayudará a identificar si hemos llegado a ese punto.

  • No nos lo aseguran o nos lo comprarían por lo mismo que pagamos de prima después del descuento
  • Aumenta su valor de mercado al doble cuando llenamos su depósito
  • Se convierte en electrónico cuando se nos cae dentro una memoria USB
  • Consume más litros de aceite que de combustible
  • Cuando sacas el brazo por la ventanilla, pero no por chulería, sino para sujetar la puerta
  • Si tu casco te lo comprarían por más dinero que a tu moto
  • Cuando conoces todos los ruidos que va a hacer
  • Cuando tu mecánico te pide de corazón que cambies de vehículo, aunque él gane menos
  • Cuando el técnico de la ITV se echa las manos a la cara, se ríe de manera descontrolada o ambas a la vez, cuando nos ve entrar por la puerta

R

Retrovisor

(Sustantivo) Dispositivo analógico de visualización, montado tanto en vehículos industriales como en turismos, deportivos o cualquier tipo de motocicleta o ciclomotor. Puede estar tanto en el interior como en el exterior del vehículo y es capaz de proyectar una imagen virtual de parte del área existente por detrás del conductor para que no sea necesario su giro y pierda momentáneamente la visión delantera. La imagen aparece derecha pero invertida en el eje a la normal de su superficie plana.

El sistema funciona prácticamente a tiempo real, el retraso en la operación o delay está en torno a 0,000003 ms por metro de distancia con el objeto a visualizar. Este dispositivo requiere de mantenimiento en dos puntos claves: debe estar totalmente limpio y enfocado hacia el conductor. Recordamos que la parte que debe estar totalmente limpia es la compuesta por vidrio recubierto por una capa de nitrato de plata, la parte opuesta (la carcasa) también debe estar limpia para evitar infecciones por hepatitis o sarampión.

Si usted todavía no tiene claro qué parte es la que debe estar limpia, otra manera de saberlo es golpeándolo con una piedra. Si produce un sonido agudo como ¡clac! y se quiebra radialmente con el centro en el pedrazo, esa es la parte que debía estar limpia, ahora solo tiene que ir al taller para que le pongan un espejo en él (recuérdele a los técnicos que se lo pongan ya limpio). Si la pedrada suena con un ¡cloc!, como hueca, es el parte que debe mantener limpia por higiene. Quizás tenga que cambiar el retrovisor completo, si es así, recuerde a los técnicos que el espejo, que está al otro lado, deben ponérselo limpio.

Algunos de los retrovisores pueden ser regulados para la altura de cualquier conductor, en otros no es posible; en ese caso nos lo indicará su propietario con una dulce frase como: ”si me tocas los retrovisores te corto todo lo que te cuelga”; recordándonos tiernamente que en su modelo no es posible la regulación. Estudios de la Universidad de Gotemburgo (Suecia) en colaboración con el Volvo Cars Safety Center, demuestran que si un retrovisor se puede regular, también es posible regularlo con el vehículo estacionado. Dicho con otras palabras: no es obligatorio regularlos una vez que estamos en marcha, se puede hacer con el vehículo parado.

Si bien fueron diseñados para visualizar cualquier objeto, hay ciertas imágenes que nos gustan ver más que otras, como indicamos en esta lista:

  • Lo que más nos gusta ver en parado: nuestra cara reflejada en la carcasa cromada o de fibra de carbono pulida
  • Lo que más nos gusta ver en marcha: el momento en que adelantamos a nuestro vecino/amigo/cuñado en una maniobra rozando la ilegalidad
  • Lo que menos nos gusta ver en marcha: a la Guardia Civil de Tráfico en el momento en que adelantamos a nuestro vecino/amigo/cuñado en una maniobra rozando la ilegalidad

Invitamos a nuestros lectores a plantear dudas lingüísticas que serán aclaradas en sucesivas entregas de este diccionario, una vez hechas las consultas con nuestros académicos a sueldo.

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Sobre mí

J.J. López

Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

J.J. López

Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

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Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

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Ingeniero electrónico de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir.

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Enfermo crónico del motor desde que era pequeño y lector compulsivo de cualquier texto que hable del automóvil. Se rumorea que la primera palabra que aprendió fue "coche".

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.