El Ñandú: El monstruo argentino con motor de avión de 14 litros que Nicola Romeo nunca se atrevió a fabricar

El Ñandú: El monstruo argentino con motor de avión de 14 litros que Nicola Romeo nunca se atrevió a fabricar

Viajamos a Paraná, Argentina, para descubrir «El Ñandú», una creación única de Pur Sang con motor de aviación de 1910 y 250 caballos que cierra un círculo histórico de 100 años


Tiempo de lectura: 5 min.

Hay historias que necesitan que alguien las una. La de Nicola Romeo y la de Isotta Fraschini existían por separado en los libros de historia del automóvil —una como el apellido que completó el nombre de Alfa Romeo, la otra como fabricante italiano de lujo y motores de aviación— sin que nadie las hubiera puesto en el mismo párrafo de la forma correcta. Un taller artesanal de Paraná, Argentina, tardó tres años en hacerlo. El resultado es el Pur Sang Nicola Romeo «El Ñandú», un coche único en el mundo con un motor de avión de 14,7 litros construido completamente a mano, que estuvo en Rétromobile 2020 en París y que actualmente descansa en una colección privada en Estados Unidos.

Para entender qué es este coche hay que entender quién fue Nicola Romeo. El ingeniero napolitano —nacido en 1876, titulado en ingeniería civil y electrotécnica— fundó en Milán en 1906 su propia empresa de maquinaria industrial. En agosto de 1915, con la Primera Guerra Mundial en pleno apogeo, la Banca di Sconto le traspasó el control de la Anonima Lombarda Fabbrica Automobili —A.L.F.A.—, una fábrica en el barrio milanés de Portello que llevaba años en dificultades. Romeo no la compró para fabricar coches: la compró para producir material de guerra. La fábrica se reconvirtió para fabricar municiones, compresores, material ferroviario y, crucialmente, motores aeronáuticos bajo licencia de Isotta Fraschini para los aviones Macchi M5 del ejército italiano. Aquel hombre que en 1920 daría su apellido a Alfa Romeo había pasado antes por ser fabricante de motores de aviación Isotta Fraschini. Ése es el círculo que Pur Sang decidió cerrar.

Pur Sang —«pura sangre» en francés, frase que Ettore Bugatti usaba para describir sus propios coches— es un taller fundado por Leonidas Anadón en Paraná, provincia de Entre Ríos, Argentina. La historia de su origen tiene algo de fábula: Anadón empezó restaurando un Bugatti Type 35 para un cliente y, en el proceso, copió y reprodujo cada componente hasta construir uno completo para sí mismo en su propio salón. De ahí nació la filosofía del taller: no réplicas en el sentido peyorativo, sino recreaciones artesanales que reproducen el proceso original de fabricación, funden y forjan sus propias piezas, golpean los paneles de carrocería a mano sobre hormas construidas con las dimensiones exactas de los originales. Jay Leno los ha visitado y probado sus coches. Sus Bugatti Type 35 y Alfa Romeo 8C 2300 Monza son considerados por los especialistas como los trabajos de recreación más rigurosos que existen.

El motor que unió dos historias

El proyecto del Nicola Romeo comenzó cuando el taller reconstruyó un motor de aviación Isotta Fraschini de 1910 —un seis cilindros en línea de 14,7 litros y 250 CV diseñado originalmente por el ingeniero jefe de Isotta Fraschini, Giustino Cattaneo, y fabricado bajo licencia en las instalaciones de Romeo durante la guerra—. Una vez reconstruido ese bloque, el equipo de Pur Sang se planteó la pregunta lógica: ¿qué carrocería merece este motor? La respuesta tardó tres años en materializarse, entre 2014 y 2017, todo ejecutado a mano en los talleres de Paraná.

Pur Sang Nicola Romeo «El Ñandú» (1)

Las imágenes son de Pur Sang Argentina

La línea del capó —inevitablemente larga, ocupada por ese seis cilindros descomunal— remite deliberadamente a los Alfa Romeo del Gran Premio de Italia de 1923. La cabina es una cápsula estrecha, casi un cocoon, situada muy atrás en el chasis, dejando al descubierto la mayor parte del motor. El conjunto evoca los especiales de motor de aviación de la era de entreguerras —los llamados aero-engined specials británicos que cruzaban playas y buscaban récords de velocidad en los años veinte— con un lenguaje visual propio que Pur Sang no ha tomado prestado de ningún coche existente. El apodo «El Ñandú» —el avestruz sudamericano— alude a la silueta del morro: larga, alta, de cuello prominente.

Una sola unidad, sin precio conocido

Existe un único ejemplar. No hay prevista una serie, ni siquiera limitada. El coche se presentó por primera vez en Autoclásica 2017, el mayor encuentro de coches clásicos de Sudamérica, donde fue la pieza más comentada de la exposición de constructores. Tres años después llegó a Europa: Rétromobile 2020 en París, donde los visitantes del salón lo encontraron en el stand junto a la descripción de su proceso de construcción. Actualmente pertenece a una colección privada en Estados Unidos.

Pur Sang no ha publicado cifras de potencia real, peso ni prestaciones del conjunto —el motor reconstruido está especificado en los 250 CV originales de la unidad de aviación, pero la adaptación al uso terrestre implica modificaciones que no han sido documentadas públicamente—. Lo que sí está documentado es el proceso: cada pieza fabricada en el taller, cada panel golpeado a mano, cada soldadura ejecutada con técnicas de época. Es la misma filosofía que aplica Pur Sang a sus recreaciones de preguerra, pero aplicada a una creación completamente original.

Hay algo particularmente apropiado en que esta historia la haya contado un taller argentino. Argentina tiene una relación con los coches europeos de entreguerras —y con Alfa Romeo en particular— que no tiene ningún otro país de América Latina: las carreras de los años cuarenta y cincuenta, los pilotos como Fangio que se formaron compitiendo contra Alfas, la cultura del automóvil que convirtió a Buenos Aires en escenario de historias que Europa tardó en reconocer. Que un taller de Paraná haya sido quien cerrara el círculo entre Isotta Fraschini, Nicola Romeo y Alfa Romeo —con un motor de avión de catorce litros y tres años de trabajo artesanal— es exactamente el tipo de historia que los medios especializados españoles no han contado todavía.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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