Coche del día: TVR Griffith 400/430/450/500

Coche del día: TVR Griffith 400/430/450/500

El roadster británico más elegante de los 90


Tiempo de lectura: 5 min.

El TVR Griffith es un deportivo diseñado y construido por el fabricante británico TVR, producido desde 1991 hasta 2002 en su primera generación, haciendo su reaparición en 2017. Este bonito roadster hunde sus raíces en los clásicos Griffith 400 y 200, muy anteriores a este. En su momento se le consideró como el deportivo británico más elegante y bello.

Su carrocería de líneas curvas y suaves, sin estridencia de diseño, estaba construida en fibra de vidrio. Tenía dos puertas y estaba pensado solo para dos personas. Era un deportivo bastante ligero, pues solo pesaba 1.060 kg. El chasis estaba realizado en una robusta estructura tubular de acero. Al ser un biplaza compacto sus dimensiones eran muy contenidas, pues medía 3.891 mm de largo, 1.720 mm de ancho y 1.204 mm de alto, con una batalla de 2.286 mm y unas vías delantera y trasera de 1.461 y 1.471 mm, respectivamente.

A nivel de propulsores no se quedaba corto, pues se ofreció con cuatro motores diferentes y cinco niveles de potencia, todos con ocho cilindros en V y dos válvulas por cilindro. Todos eran de origen Rover, menos el más grande y potente. El primer bloque tenía 4 litros (3.950 cm3), con dos versiones diferentes, una con el bloque 4.0 a secas, que entregaba 240 CV y 366 Nm a 4.000 RPM, y otra con el bloque 4.0 HC y cruce de válvulas más agresivo, que entregaba 275 CV y 414 Nm.

TVR Griffith 500 1

El segundo bloque tenía 4,3 litros (4.280 cm3) y entregaba 280 CV y 414 Nm. El tercero era de 4,5 litros (4.495 cm3), con 285 CV y 420 Nm. Por último, nos encontramos al más grande y poderoso, un bloque de 5 litros (4.988 cm3), que entrega entre 340-345 CV y 434-475 Nm dependiendo de la existencia o no de catalizador. Este propulsor de 5 litros fue desarrollado por TVR y el nombre comercial asociado era TVR Griffith 500.

Las prestaciones eran propias de un buen deportivo. Partimos de los 245 km/h de velocidad punta y 4,7 segundos para alcanzar las 60 mph (96 km/h) del 4.0 de 240 CV, pasando a los 254 km/h y 4,7 segundos del 4.0 HC, continuando con los 254 km/h y 4,6 segundos del 4.3 de 280 CV, iguales valores para el 4.5 de 285 CV, y terminando con los 272 km/h y 4,1 segundos para el más potente de 5 litros.

Sus compactas medidas y su carrocería de fibra de vidrio le dotaban de una gran ligereza -1.060 kg- y lo hacían divertido de conducir. Se consideraba el roadster británico más bello de los 90

Todas las mecánicas estaban gestionadas electrónicamente por el sistema de gestión de motores Lucas Industries 14CUX. La potencia se transmitía a las ruedas traseras a través de una transmisión manual de cinco velocidades, diseñadas por Rover (Rover LT77) o Tremec (Tremec T5), un fabricante de componentes para transmisiones y transmisiones completas, con sede en Wixom, Michigan, y fábricas en Méjico y Bélgica.

TVR Griffith 500 2

TVR Griffith 500

El esquema de suspensiones era de tipo independiente, con dobles trapecios, amortiguadores de gas, muelles helicoidales y barras estabilizadoras en ambos ejes. Los frenos eran de discos ventilados en las cuatro ruedas con el mismo diámetro, de 260 mm. Las ruedas tenían diferentes medidas según el eje: delante contemplaba 205/55 R15 y detrás 225/50 R16, que calzaban unas llantas de aleación.

El TVR Griffith 500 era mecánicamente igual a su hermano, el Chimaera (Quimera en español), pero con un diseño de carrocería totalmente diferente y una producción mucho más exclusiva. Era un coche ligero, potente y equilibrado. Se pensó en la posibilidad de producir una versión de bajo coste con caja de cambios de seis marchas. No se llegó a materializar como tal, sino transformado en el TVR Toscano Six Speed.

El mercado japonés disfrutó de una versión especial del Griffith 500, conocido con el apodo de Blackpool B340. Para alegría de los videoaficionados, esta versión apareció en Gran Turismo, Gran Turismo 2 y en Driving Emotion Type-S. Esta versión era un Griffith 500 normal, pero con algunas opciones a medida. Los nipones también consiguieron una versión con motor B275 4.0 y el salpicadero de aluminio.

La oferta mecánica era variada, con varios bloques V8 de 4 a 5 litros y con potencias que oscilaban entre los 280 y 345 CV

Dos años antes de finalizar su producción, en el año 2000, TVR construyó una serie limitada de 100 unidades denominada SE (Special Edition). Su interior era una mezcla del salpicadero del Chimaera y los asientos del Cerbera. Los pilotos traseros eran de nueva factura, así como los espejos retrovisores y unos faros de mayor potencia. Cada unidad llevaba una placa numerada en la guantera. Su construcción se alargó hasta finales del 2002, registrando la última unidad de la serie en 2003.

Coincidiendo con el 70 aniversario de la marca, se presentó en el festival Goodwood Revival el 8 de septiembre de 2017 una nueva edición del TVR Griffith diseñado por Gordon Murray. Con el uso masivo de aluminio y la fibra de carbono en chasis y carrocería se consiguió alcanzar un contenido peso de 1.250 kg. Bajo el capó encontramos un V8 de 5 litros y 507 CV de nombre Ford Coyote, modificado por Cosworth.

Conserva la transmisión manual de su antecesor, que le permiten superar los 320 km/h y alcanzar las 60 mph (96 km/h) en unos 4 segundos. Incorpora ABS, dirección asistida y control de tracción como equipo de serie. La suspensión lleva dobles horquillas y suspensión ajustable. El diseño de la carrocería muestra elementos aerodinámicos para un buen comportamiento dinámico, como grandes tomas de aire delanteras o un difusor trasero.

Su techo abombado con doble burbuja o sus escapes laterales dobles informa de sus intenciones. Su interior ofrece tapicería de cuero, climatización y un sistema multimedia, con un cuadro de instrumentación digital diseñado para ofrecer la información imprescindible al conductor. Se esperaban producir 500 unidades con el nombre Launch Edition (LE) a mediados de 2020, con un precio de 89.995 libras esterlinas, unos 106.000 euros de hoy, pero el proyecto se ha retrasado.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.